Era evidente que alguien, mejor dicho una organización había entrado al lugar, por eso la alarma comenzó a sonar sin cesar. Sabía que las cosas hoy no iban a salir del todo bien, podía sentirlo dentro de mi interior y eso no me gustaba para nada. También estaba completamente seguro de que Emily sabía mucho más de lo que decía, pero confiaba en ella y sabía que siempre me contaría lo que pudo investigar del caso.
—Quédate a mi lado —Dije.
—No… ellos vienen por ti, no quieren que estés a mi lado. Te he ocultado demasiado, muchas cosas que es tiempo de que te enteres —Ella me miró a los ojos. Sus manos toman mi rostro con una pequeña sonrisa—. Vive… y por favor ayúdame, sé lo que sucedió y quiero que tú lo sepas también. Por tu propio bien.
No dije más nada, soltó mi rostro y de su chaqueta saco un tubo de sangre y una jeringa. Miró mis ojos y me inyectó esta justo en mi cuello.