Juego De Traidores

Capítulo 22: Claudia

No podía dejar de ver mi rostro en el espejo de mi baño, porque era mío. Volvía a retocar mis labios rojos carmín, sonreí por un momento al recordar la cara de póker que llevaba la Novata, podía sentir su miedo, no era tonta, preguntó por mí cuando le metí la lengua hasta la garganta a Leo. Aquellos con los que se juntaba Leo les gustaba dar mucho al pico y sobretodo si se trababa de mí, en ese caso no dudaría en que David le ha contado lo que le haría si se metía en mi camino y aunque dudaba que se metiera no podía descartar nada.

—¿Claudia? —Mi mirada se despegó de mis labios y paré de retocarme al dirigir una mirada a una de mis chicas.

—¿Sí? —Le respondí dejando el pintalabios sobre la encimera del lavabo expectativa esperando su respuesta.

—Creo que lo que tengo para ti no te va a gustar. —Volví a mirarla contemplando su estatura pequeña, la vulgar vestimenta, su rostro pálido y con una personalidad perfecta para intimidar.

—La semana pasada cuando te chocaste con la Novata, vimos a Leo salir de la misma sala, ella había salido minutos antes. —Apreté mis puños con fuerza intentando comportarme ya que no soportaba que los demás me vieran expresar cualquier emoción por él.

—¿Sabes lo que hacían juntos? —Le pregunté seria esperando con inquietud su respuesta.

—Por lo que estuvimos investigando esta semana al parecer... él es quién la entrena, empiezan a una cierta hora y acaban a la misma de todos los días. —El cabreo recorría cada parte de mi cuerpo al enterarme de que ese desgraciado se había atrevido a mentirme.

—¿Sabes que si me mientes te hundiré la cabeza en el váter hasta que dejes de respirar verdad? —Le advertí sin escrúpulos viendo cómo asentía con la cabeza con rapidez.

—Jamás te mentiría, Scott, Sam y yo estuvimos pendientes de ellos. —Me comentó en un tono intimidado y bajo, apenas podía escucharla. Suspiré y luego me pasé la lengua por los dientes.

—Retírate, en una semana quiero nueva información de la chica ¿entendido? si no me traes nada te esperará un bonito viaje hasta el retrete. —Volvió a asentir con rapidez. —Ahora largo. —Le ordené.

Me volví hacia el espejo apoyándome en la encimera con las palmas de mis manos, miré mi rostro en él y luego agaché la cabeza ¿a quién mato primero? ¿a él o a ella? ¿es que acaso no ha aprendido que no debe mentirme? Levanté mi cabeza y volví a mirarme en él. Luego me dirigí hacia el armario. Al abrirlo de par en par saqué un par de botas negras con tacón, unos vaqueros azules hasta la cintura, acompañados con una chaqueta de cuero y por debajo una camiseta de tirantes blanca. Me arreglé el pelo ondulado que me había hecho y me lo eché hacia adelante. Eché un vistazo al reloj que había en la pared viendo que era la hora de comer, bueno, Dios me lo había puesto todo en bandeja.

Salí de mi habitación recorriendo con mis tacones cada centímetro de los pasillos teniendo las miradas de los demás encima, en fin, les debía joder a aquellas zorras lo que yo he conseguido, si no estaban a mi nivel debían joderse.

Al llegar a la planta del comedor inhalé y exhalé. Al entrar vi a mi grupo esperando en la cola para que les sirvieran la comida. Pedazo de incompetentes y pensar que no eran capaces de tener la comida antes que los demás. Las miradas de todos se volvieron a dirigir a mí, ya estaba acostumbrada, por mí hubieran muerto todos, pero no todo se puede. Dirigí mi mirada hacia la mesa de Leo, entonces vi a la Novata observándome y la fulminé sintiendo que me la podría comer en cuestión de segundos. Mientras tanto Jay le dio el aviso a su compañero Alexis y éste avisó a los que me daban la espalda, uno de ellos era Leo que al verme dejó de masticar. Si hubiera tenido una pistola con una sola bala la que hubiera muerto primero es la princesa en apuros. Me encaminé hacia allí mientras mantenía la mirada en ellos, pasé entre las mesas y me paré en el cabezal de su mesa apoyando las palmas de mis manos en el lado de la Novata y Leo, les sonreía falsamente.

—Tú no haces parte de esta mesa. —Espetó David. Contuve la risa, yo hacía parte de lo que quería.

—¿No me quieres en esta mesa porque aún sigues resentido porque no te hice la mamada que querías que te hiciera? Te dije que me avisaras cuando te fuera a crecer, pero nunca lo hiciste. —Le provoqué manteniendo mi sonrisa. Picado por lo que le dije pegó un golpe en la mesa.

—¡Eh! —Gritó furioso.

—Tranquilo. No vengo a hablar contigo, vengo a ver a este mentiroso de aquí. —Acusé a Leo que mantenía la mirada en su bandeja mientras comía.

—¿Qué quieres Claudia? —Me respondió en un tono despectivo ¿qué le pasaba? ¿ya no era un chulo cuando le pillaban mintiendo?

—Bueno, vengo a preguntarte por qué me mentiste con el tema del cuidado de la Novata diciéndome que el responsable era Juan, cuando en realidad el que hace de niñero eres tú. —Le respondí cabreada.

—¡Yo le obligué a que lo hiciera! —Giré mi cabeza al escuchar a la Novata dirigirse con tanta libertad hacia mí ¿de verdad quería que la arrastrara hasta matarla por los pasillos? porque lo estaba consiguiendo.

—¿Quién coño te crees para dar las órdenes a los demás? ¿Es que acaso llevas tanto tiempo en la base y no has aprendido quién las da? —La fulminé con la mirada.

—¿Los superiores no? —Me respondió en un tono retador, torcí un poco el gesto al escucharla ¿superiores? Ja.

—En esta base mando yo y los hombres que están en esta mesa. —Cerró la boca mirándome fijamente, no pensaba retirar la mirada hasta que ella no lo hiciera pero Leo me cogió de la muñeca captando mi atención.

—No lo tomes con ella, solo intenta cubrirme. —Exhalé por la boca incrédula ¿qué coño hacían? ¿cubrirse? creo que Leo olvidó lo que le inculqué.

—Si crees que salvándole el culo todo va seguir normal estás muy equivocado. —Le advertí mirándonos ambos, exhalé nuevamente y cogí la manzana verde que tenía la Novata en la bandeja pegándole un mordisco mientras miraba a Leo. Miré la manzana con las marcas de mis dientes y con el borde de pintalabios rojo, al ver con la profundidad que había mordido la manzana la agarré con fuerza y se la puse nuevamente en la bandeja. —¿Ves el hoyo que tiene la manzana? procura que no sea en tu cabeza. —Amenacé a la Novata.



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En el texto hay: traicion, amor, juego

Editado: 24.03.2025

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