Kael'varya Ii: La Corona De Los Cinco Mundos

Capítulo 13 "El Legado de una Diosa"

Todos comenzamos a caminar hacia la cueva. Una vez dentro, Christopher nos organizó en grupos para que cada uno tuviera una tarea específica.

Cuando terminó de distribuirlas, todos se dirigieron hacia sus respectivas áreas.

Los curadores llevaron a los heridos a una de las cuevas para atenderlos; otros comenzaron a preparar la comida, mientras que algunos se encargaron de organizar los laboratorios.

Mis guardianes y yo nos dirigimos hacia el lugar donde se llevarían a cabo las investigaciones relacionadas con las expediciones que realizaríamos dentro de ocho días.

Cuando estuvimos en la oficina, Mariana fue la primera en hablar.

—Como ya sabes, tú otorgaste gracias a algunas personas, concediéndoles poderes para que pudieran ayudar dentro de los mundos. Ellos cumplían una función similar a la nuestra cuando nosotros no estábamos presentes.

La escuché atentamente.

—Estas personas tenían que entrenar directamente contigo, ya que sus poderes eran una proyección del tuyo. Pero, como cualquier otro poder, también tenían límites. Si los utilizaban de manera incorrecta o perdían el control al emplearlos, podían consumir rápidamente su esencia vital. Por eso siempre se les advertía que únicamente quienes fueran capaces de controlar correctamente su poder debían utilizarlo.

Me quedé pensando en sus palabras.

Entonces no era tan sencillo utilizar aquellos poderes como había imaginado.

Christopher continuó con la explicación:

—Los poderes que otorgaste fueron entregados a personas que considerabas merecedoras. Sin embargo, como podían transmitirse genéticamente, con el paso de los años comenzaron a aparecer nuevas generaciones que también poseían los poderes provenientes de tu gracia.

Hizo una pequeña pausa antes de continuar.

—Nosotros nos encargábamos de supervisar su entrenamiento y comprobar que la transmisión se hubiera realizado correctamente. El problema apareció cuando algunos dejaron de querer seguir tus enseñanzas y comenzaron a corromperse.

Fruncí ligeramente el ceño.

—Algunos incluso intentaron rebelarse contra ti. Pero, cuando eso ocurría, el mismo poder que creían que les pertenecía se volvía contra ellos y terminaba con sus vidas.

Me quedé en silencio.

—Eso provocó miedo entre las familias —continuó Christopher—. Te pidieron que retiraras la gracia. Tú se la quitaste a quienes así lo decidieron, pero hubo otros que prefirieron conservarla.

Christopher mantuvo la mirada sobre mí.

—Por ellos tuviste que crear algunos hechizos. Si se detectaba alguna distorsión en el alma del portador, el poder ya no acabaría con su vida; simplemente impediría que pudiera liberarlo.

Comencé a comprender.

—Por eso, cuando moriste, muchas de las familias que todavía conservaban tu gracia decidieron activar un hechizo que permitía bloquear sus poderes para evitar que fueran identificados. De esa manera, las siguientes generaciones estarían protegidas y sería más difícil que terminaran en manos del grupo de Vor’Kael.

Guardé silencio mientras intentaba ordenar toda aquella información.

—Hace ocho meses —continuó— nos informaron que algunos de nuestros nuevos aliados estaban manifestando habilidades extrañas para los mundos de los que provenían. Comenzamos a investigarlos y descubrimos que el hechizo de protección se había debilitado.

Analicé todo lo que acababan de contarme antes de preguntar:

—¿Y qué significa que sus poderes estén comenzando a liberarse ahora?

Fabián respondió con serenidad:

—Por lo que hemos investigado, creemos que sintieron que ya estabas nuevamente con nosotros. Al reconocer tu poder y determinar que sus portadores eran dignos de continuar con el legado de tu gracia, comenzaron a liberarse.

Lo miré atentamente.

—Entonces, ¿el poder permaneció dormido todo este tiempo?

—De cierta manera —respondió—. Tu regreso provocó que comenzara a desactivarse el bloqueo que había protegido a esas familias durante generaciones.

Su expresión se volvió más seria.

—Pero nosotros no fuimos los únicos que lo descubrimos. El grupo de Vor’Kael también lo hizo.

Sentí que mi cuerpo se tensaba.

—No sabemos cómo lo consiguieron, pero comenzaron a capturar a las personas que manifestaban poderes extraños. A algunos los reclutaron voluntariamente; a otros, por la fuerza.

Fabián hizo una breve pausa.

—Según los informes, algunos murieron porque intentaron extraerles esos poderes para apropiarse de ellos y utilizarlos contra nosotros. Otros terminaron convirtiéndose en comandantes o soldados que ahora participan en los ataques contra los mundos.

—¿Cómo es posible? —pregunté indignada.

Sentí cómo la rabia comenzaba a apoderarse de mí.

Maldito Vor’Kael.

Cada vez lo odiaba más.

Quería destruirlo.

¿Cómo se atrevía?

No me di cuenta de que, nuevamente, estaba liberando mi poder de manera inconsciente hasta que sentí el toque de Rodrigo.

—Cálmate, por favor. Todavía no tienes el control completo de tus poderes. Puedes lastimar a los demás.

Respiré profundamente unas tres veces.

Poco a poco, sentí cómo mi poder comenzaba a calmarse.

Fue entonces cuando escuché otra voz dentro de mí.

Mi poder.

—Escuchando todo lo que dicen tus guardianes, existe la posibilidad de que puedan controlar esos poderes debido a la maldición que nos impusieron. Tienes que investigar si realmente es así. No les digas nada todavía. Cuando estemos seguros, podremos informarles.

Asentí ligeramente.

Sabía que ocultarles aquella posibilidad no era lo más adecuado, especialmente después de haberles reclamado por hacer exactamente lo mismo conmigo.

Pero también conocía lo sobreprotectores que podían llegar a ser.

Si les contaba aquello en este momento, probablemente no me permitirían participar en las expediciones.

Así que, por ahora, guardaría silencio.




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