Kami

La cena

En el centro de Ginza, el restaurante Kousui es como un santuario de exquisitez culinaria. Su diseño interior, una fusión de modernidad y tradición, crea un espacio acogedor y reservado para sus comensales. La madera clara y las líneas limpias de las paredes contrastan con los asientos de cuero oscuro, creando un ambiente de refinada elegancia.

Isamu y Kaori eligen una mesa aislada que les ofrece privacidad. La iluminación tenue se refleja en las superficies pulidas de madera. Ambos, vestidos impecablemente, comienzan su cena en un ambiente que equilibra la formalidad y la intimidad.

El primer plato que se presenta ante ellos es una obra de arte culinaria: Chimaki, un tipo de arroz glutinoso cocido y envuelto en hojas de bambú, que no sólo es una delicia para el paladar sino también para la vista. El arroz, cocido a la perfección, conserva su sabor y textura, mientras que la hoja de bambú aporta un aroma sutil que complementa el sabor natural del grano.

A continuación, se sirve una pequeña olla de Shabu-shabu, burbujeante y fragante. Dentro de la olla de cobre, un caldo claro y sabroso hierve suavemente, esperando que los comensales sumerjan finas lonchas de carne de Kobe, que se cocinan en segundos. La carne, tierna y jugosa, se acompaña de una variedad de verduras frescas y tofu, todos ellos cocinados al gusto en el rico caldo.

El tercer plato es un Chawanmushi, un flan de huevo al vapor que se presenta cubierto, despertando la anticipación de lo que se descubrirá al levantar la tapa. Al retirarla, se revela un flan sedoso y suave, adornado con piezas de mariscos y setas, que se funden en la boca con cada bocado.

Para acompañar la cena, seleccionan una botella de sake premium, con su propio perfil de sabor y carácter distintivo. El sake, servido en la temperatura adecuada, es el complemento perfecto para los platos y añade un nivel adicional de refinamiento a la experiencia de la cena.

Isamu y Kaori, tras una pausa contemplativa, vuelven a sus copas de sake y se adentran en un tema delicado: la herencia de su difunto tío Yasuhiro.

—¿Has oído algo sobre cuándo se leerá el testamento? —Kaori pregunta casualmente, como si se tratara de una mera formalidad en lugar de una coyuntura crítica para la fortuna de la familia.

Isamu, con una mirada que no revela nada, responde con lentitud.

—Todavía no hay una fecha fija, pero no debería tardar. Los abogados están manejando los asuntos legales, como siempre.

—Espero que no cambie mucho en las empresas. Tío Yasuhiro tenía una visión... sería una pena que se perdiera.

—Estoy de acuerdo —Isamu asiente—. Pero sabes tan bien como yo que nuestros primos pueden tener opiniones diferentes. Especialmente cuando hay tanto en juego.

Kaori juega con su copa, el líquido dorado reflejando la luz.

—Sí, y sus opiniones pueden cambiar el curso de nuestra familia. Después de todo, con Yasuhiro-san desaparecido, hay... nuevas oportunidades.

—O nuevos desafíos —Isamu agrega—. Dependiendo de lo que revele el testamento, podemos necesitar reevaluar nuestra estrategia. Asegurarnos de que los intereses de la familia sigan siendo la prioridad.

—Lo más importante es mantener la unidad. Al menos de cara al mundo exterior. Las fisuras internas pueden ser... problemáticas.

—Problemáticas —Isamu repite—. Será mejor que estemos preparados para cualquier eventualidad.

Isamu, con un aire de indiferencia ensayado, recoge su copa de sake y dirige la conversación hacia un terreno más personal.

—Por cierto, Kaori, ¿qué sabes de Hikaru? ¿Ha estado en contacto con vosotros desde la boda? Tengo entendido que seguirá en Tokio trabajando un tiempo.

—Hikaru-san siempre ha sido algo reservado, ¿no te parece? Desde la boda, no he tenido noticias de él               —miente—. Es una pena, siempre me pareció un hombre interesante.

—Hmm —murmura Isamu—. Es un hombre interesante, sin duda. ¿Crees que se quedará en Japón mucho tiempo?

Es difícil decirlo —contesta Kaori, mirando hacia la comida—. Tiene su vida en Lima, pero tiene un proyecto por delante en la empresa.

Isamu asiente, tomando nota mental de la cautela de Kaori.

Tras la cena en el restaurante Kousui, deciden continuar la noche con una visita a Kabukicho, el distrito de entretenimiento conocido por su vibrante vida nocturna. El aire está cargado de la energía de la ciudad que nunca duerme, y las calles están llenas de gente.

Llegan a un bar conocido por su ambiente electrizante y su selección de whisky japonés de primera calidad. El establecimiento está lleno de vida, con música que pulsa a través de los altavoces y una multitud animada que se mezcla y disfruta de la noche. En un rincón, un pequeño escenario iluminado acoge a unas preciosas mujeres que realizan streptease.

Isamu, con la confianza de alguien que conoce bien el entorno, lleva a Kaori a través de la multitud hasta un hueco en la barra, cerca del escenario. Con un gesto, pide al camarero dos wiskis japoneses.

Isamu y Kaori levantan sus vasos en un brindis, cada uno sumergido en sus propios pensamientos mientras el whisky les brinda un momento de silencioso disfrute.

En el tumulto del bar de Kabukicho, con el whisky japonés en la mano, Isamu se inclina hacia Kaori y le confiesa su interés en tener una conversación con Hikaru.

—Kaori, me pregunto si podrías ayudarme a organizar un encuentro con Hikaru-san. Me intriga su trabajo en Perú, y podría haber oportunidades de negocio que explorar —dice Isamu.

Kaori, con una mirada de comprensión, asiente lentamente.

—Claro, puedo intentar concertar algo. Pero creo que sería mejor si yo también estuviera presente. A Hikaru le resultará más cómodo, y puedo asegurarme de que la conversación se mantenga... productiva.

—Eso sería excelente.

Kaori saca su teléfono y busca el contacto de Hikaru.



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En el texto hay: crimen, japon, tokio

Editado: 22.05.2024

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