Keep you close, my love

Descontrol. C

 

14/01/2021

 

No esperaba la visita del padre de Adaria, pero aquí estaba, sentado frente a mí, con un atuendo muy de oficina, negro, estaba sentado como si tuviese un palo metido en el trasero por la manera en que estaba, miraba todo a mi alrededor, mis dibujos, juegos, lápices… todo pasaba por su minuciosa mirada, y ya hartándome un poquito los cojones le vuelvo a repetir la pregunta que le hice hace cinco minutos atrás…

 

  • ¿A qué vino señor Jones? - finalmente fija su mirada en mí y responde-
  • a hablar con usted claramente…
  • y de que sería?
  • pues de lo que me dijo la noche pasada…- por dios, aquí vamos-
  • quisiera disculparme con mi comportamiento, fue poco profesional y…
  • la verdad es que le encuentro la razón- me interrumpe- no me había dado cuenta del daño que le estaba causando a Adaria y si no fuese por su reproche no había abierto los ojos…
  • en ese caso, me alegro entonces…
  • y por lo que llegue a la conclusión de que buscare a otro terapeuta…
  • ¡¿QUE?!
  • sí, la verdad es que lo pensé muy bien anoche y no quiero que mi hija se involucre con una “psicóloga como usted”
  • a que se refiere como yo?, sea específico Bruno.
  • ¿Bruno?
  • Claro, ya no se merece que sea educada, sin duda me ha faltado el respeto como profesional.
  • Me refiero a esto mismo, siento que es demasiado impulsiva y que no piensa bien las cosas...
  • vaya… si esa es tu impresión de mí, vaya mierda no?
  • ahora se ha vuelto ordinaria?
  • le pido que salga de mi oficina…
  • pues menuda “psicóloga” ha salido, menos mal que reaccione y saque a mi hija de su lado.
  • espero que tu hija este bien, porque sin dudar es una niña excepcional muy al contrario de ti, que eres literalmente el ser más desagradable que he conocido, y como fui con ella, ninguna terapeuta lo será. Suerte y espero pueda transmitir mis cariños a Adaria. 

 

Me queda mirando fijamente, se da media vuelta y se va… sin duda estoy loca, dije groserías, lo trate de “tú” y no de “usted” … perdió los estribos, quizás debería irme a una clínica psiquiátrica y que me encierren, últimamente no me encuentro cuerda. Pero sin duda, iba a extrañar a su hija, se notaba que necesitaba a una amiga, alguien con quien hablar, y espero que no se deprima más aún de lo que estaba. 

Pero que imbécil de tío es este, que, pesado y cerrado de mente, tan cuadrado, tan idiota, ¿cómo puede comportarse así?, o fui yo?, ¿quién tiene la razón?, pero a mí me vale, lo lamentaba por la pequeña, pero ya no podía seguir viéndola. 

 

Intentando recomponerme, sigo mi día, sigo atendiendo a mis pequeños pacientes, y dando lo mejor de mi para que tengan un día mejor que el anterior… y así fue.

Paso una semana… una semana donde no volví a ver a Adaria y mi mente no me dejaba en paz por eso, había trabajo en ella, y esperaba que la o el terapeuta actual, viera lo que yo y la ayuda, que pudiera salir de su caparazón y ser la extrovertida niña que fue en mi auto, cantando a Bruno Mars a todo pulmón, sintiéndose libre, auténtica, y en paz. Esperaba de todo corazón que todo le resultara de maravilla en su vida… no como el miserable de su padre, que ya iba entiendo su personalidad… un dolor en el culo, claramente. 

 

Cameron Wayne, es un doctor especializado en pediatría, últimamente trabajamos juntos ya que me deriva a sus pacientes y verlo en conjunto… situaciones como violencia intrafamiliar, abandono, eran un tema tan único y delicado que la mayoría del tiempo estaba seria, pero con el tiempo pudimos entrelazar una amistad bastante peculiar y hablamos de todo, reímos y hasta salimos de vez en cuando…+

 

  • ¿Y si intentas hablar con el padre de Adaria que te permite verla? - me recomendaba Cameron-
  • no creo que lo haga, si lo hubieses conocido, es más inflexible que una tabla, tan cuadrado que nadie lo haría cambiar de opinión…
  • no pierdes nada intentándolo Melody, quizás esa niña también desea verte…
  • no sé, ojalá este bien y que este presentimiento se vaya con el tiempo…
  • la verdad es que hasta a mí me sorprende que te hayas involucrado tanto con esta niña… si tú eres bien profesional con tus pequeños no?
  • sí...a mi igual me sorprendió, pero ya no pude evitarlo, se instaló en mi corazón, mente, alma, todo… y ya no dejo de ver esa mirada… triste, cansada… desolada, me preocupo mucho.
  • Entiendo, me imagino que es el mismo sentimiento a cuando veo a uno de los míos…
  • podría ser…

 

Intento ayudarme a desviar el tema, pero fue imposible, mi mente solo divagaba en esa pequeña y su mirada tan perdida… 

Cuando se acabó el turno, me dirijo al estacionamiento, me acerco a mi auto, lo abro y cuando lo prendo, alguien se sube al asiento del copiloto…

 

  • Adaria?, pero ¿qué haces?, ¿cómo? que pasa?
  • Melody, ayúdame sí?, ¿no quiero estar más con mi padre?
  • pero por qué?, ¿qué sucede?, explícame!
  • Arranca el auto primero.
  • Escucha, Adaria, necesito que…
  • ¡ARRANCA! - me interrumpe-

 

Sin más, le hago caso, y cuando salimos de la clínica, ella rompe en llanto, era un llanto desgarrador, y no pude evitar mis lagrimas… no me gustaba verlos sufrir, siendo tan pequeños, siendo donde solo tienen que aprender, jugar, y vivir sin preocupaciones hasta que sean adultos, preocuparse de forjar valores, principios, amistades, amores… pero no todos tenían esa realidad, y se sumían en la depresión, se sumían en el dolor, y ver a Adaria me rompió el corazón, que podría hacer por ella?...

Estaciono en mi hogar… no sabía dónde llevarla, mejor entrar y mandarle un mensaje a Dave o intentar llamar a Bruno. Estaciono nuevamente y la guío hasta la puerta de mi hogar… ya se había calmado un poco y la invito a pasar...cuando entra para ella es inevitable no sonreír un poco… mi departamento era igual de colorido que mi oficina… le digo que se siente en el sillón mientras le voy a buscar una coca- cola, para que se relaje un poco más y beba algo con mucha azúcar. 




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