Keika

Las bombachas en La Paloma, el primer enamoramiento y los ojos llorosos de Keika

🐕 Libro: Keika (Memorias de la infancia)

Capítulo: Las bombachas en La Paloma, el primer amor y los ojos llorosos de Keika

En el verano de 1972-1973, empezaron a aparecer unas misteriosas manchas marrones en mi ropa interior. Ese año yo tenía apenas 12 años de edad, nos encontrábamos pasando los meses de calor en La Paloma y yo acababa de conocer al que creía ser gran amor de mi vida, sin tener la más pálida idea de lo que realmente significaba esa palabra. De aquella historia hablaré en otras páginas de la computadora, pero en este tramo solo voy a rescatar lo que se refiere estrictamente a Keika.

En aquel momento del traqueteo estival, yo no sabía —y ella tampoco— que esas manchas oscuras eran el inicio biológico de mi primera menstruación. Al ver la ropa, Keika, fiel a su típico carácter ríspido y rústico, se plantó ante nosotros y nos soltó exasperada una frase lapidaria que guardo idéntica en la memoria:

—¡Hablan de novios, hablan de novios, y con las bombachas todas palometeadas!

El comentario era ciertamente vulgar y ordinario, pero con la distancia de los almanaques no puedo dejar de ver el tremendo humor que encerraba toda la situación.

Con el paso del tiempo y la madurez, fui descubriendo el enorme corazón que ella escondía detrás de esa coraza ruda de mujer de campo. Recuerdo con total nitidez el día en que, en medio de un arrebato de rebeldía infantil, le dije de frente que yo no la quería. Ante mis palabras, a Keika se le llenaron los ojos de lágrimas en un segundo, y ese llanto silencioso me reveló una gran verdad que me marcó a fuego: ella sí me quería a mí, profundamente. Y en ese preciso instante, comprendí también que yo a ella la quería de la misma manera.




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