La Batalla Profética

Capítulo 8: Alice: Dragones de papel

Narra Alice...

El tiempo transcurría muy rápido y aún no tenía un plan para vencer a Peter. Necesitaba ayuda, no sabía que podía hacer en conjunto con Edward, sus poderes eran algo nuevo en nuestro equipo, cosa que hacía más difícil la situación, necesitaba a Chris, o a Patrick, Peter era un rival duro, pero en equipo, podíamos con el. El silencio en el bosque era muy profundo, la flecha blanca había estallado en el cielo hacía unos 2 minutos marcando la mitad del tiempo de la batalla, y no habíamos encontrado a Peter, afortunadamente, tampoco habíamos sido encontrados por él, la variada fauna mágica había atrapado a Edward, nos detuvimos varias veces en nuestro trayecto, ya que muchos animales lo rodeaban, impidiéndole el paso, sus preguntas eran cada vez más frecuentes, y eran tan molestas como las de su amigo, estaban llenas de curiosidad por nosotros y nuestro pasado, decidí hacer caso omiso a la mayoría, esas preguntas debían ser respondidas esa noche, durante la cena. La tierra empezó a moverse, primero con sutiles y delicados movimientos, pero después, eran tan fuertes que hacían temblar las rocas de los alrededores.-Súbete al árbol- ordené.

-¿Qué está pasando?- replicó Edward.

-Hazlo ahora- me agaché y puse mis manos sobre el suelo, verificando que él estuviera sobre él árbol que señalé, cerré mis ojos y moví la tierra en todas direcciones con tal fuerza, que los temblores pudieron haberse sentido del otro lado de la aldea.

-Impresionante- dijo Edward con una sonrisa.

-Gracias- respondí, Peter intenta rastreárnos, debemos seguir con más cuidado aún.

-¿Quién es ese tal Peter?- interrumpió él, hubo silencio entre nosotros.

-Ah- suspiré- Peter, es él chico más poderoso que ha visto esta aldea en años, nació entre esplendores de luz, según cuentan sus padres, fue muy habilidoso desde pequeño, siendo así el único en dominar 3 elementos, su padre, como uno de los guerreros más poderosos que había visto la aldea, decidió entrenarle, pero no era nada común, como el entrenamiento que recibimos Chris y yo, Peter jamás se relacionó con nadie, su madre, estaba en contra de todo esto, pero su padre decidió continuar, solía alardear que había concebido al más fuerte que habían visto los Znolings en sus dos mil millones de años de existencia, hasta que murió, hace dos años. Desde ese momento, Peter se volvió frío y calculador, es el capitán del equipo cuatro, el más fuerte por encima de nosotros, incluso, se creyó que él era el elegido por la profecía, que las 6 fuerzas lo habían escogido a él, pero papá se opuso a esa idea, por lo que en sus últimos años, el papá de Peter trató de destituirlo, solía decir «aunque sea lo último que haga».

-¿Profecía?- replicó- Creo haber escuchado a Chris hablar sobre eso.

-Si, escuchaste bien- respondí- esta aldea fue cimentada bajo una antigua profecía, reza que, un lejano a nosotros, traería de regreso a esta aldea un cristal, marcado con el color de la sangre de nuestros antepasados, tendría grandes poderes, y podría salvar al universo de su inevitable destrucción, pero también, podría causar esta misma.

-Oh- respondió mientras sacaba el cristal del interior de su camiseta- ¿así que esta cosa podría destruir el universo?

-No, tú podrías destruir el universo- dije con frialdad

-¿A qué te refieres?

-Todo dependerá de ti, aunque las fuerzas saben lo que hacen, si salvas al universo o nos destruyes a todos, será tu responsabilidad- dije

-¿No puedo rehusarme?- preguntó un tiempo después

-En nuestra raza, eso se paga con la vida, las fuerzas la tomarán en su momento, pero, podemos adelantar el proceso- saqué mi espada

-Em, prefiero morir cuando destruya el universo- respondió, con una sonrisa sarcástica. El tiempo seguía corriendo, cada vez tenía menos ideas, pero mucha más presión, Edward por su parte, había dejado de hacer preguntas, pero, cada vez me sentía más acechada, hasta que llegamos al centro del bosque.

-Detente- susurré

-¿Qué?- respondió, hubo un momentáneo silencio hasta que un veloz silbido fulminó mis oídos

-¡¡Abajo!!- grité, una lanza pasó por encima de nuestras cabezas, creé un rápido refugio de piedras, no duraría mucho, pues una lluvia de flechas y lanzas seguía llegando.

-¿¡Qué hacemos!?- preguntó él- aún no tenía un plan.

-Saldré yo- respondí- procura que no te asesinen

-¡Lo haré!- dijo mientras me alejaba, era una locura, yo sola contra el mejor equipo de toda la aldea, pero no podía dejar que nos vencieran, construí un muro de tierra y rocas, desde el cual protegía el refugio, con la esperanza de que el resto del equipo apareciera.

-Cuidado Chapman- una voz sorpresiva hablo a mi lado, Peter me lanzó desde la cúspide, a unos 8 metros de altura, intenté construir una base para una caída más ligera, pero fue en vano, caí pesadamente y mi cuerpo se estremeció, el esfuerzo para mantener el muro en pié era enorme, pero sucumbí ante la fuerza de Peter, cayó de manera brutal, las rocas aplastaron a los miembros de su equipo. Peter empuñó su lanza, la cual se cubrió de fuego al instante y dejó caer su espada, dispuesto a eliminarme, intenté levantarme, pero una gran mano de tierra y rocas me propinó un fuerte golpe, que me lanzó hacia atrás, un árbol gigante detuvo mi trayectoria, sentí mis costillas romperse, los Znolings teníamos un cuerpo 5 veces más resistente que el cuerpo humano, pero ante esta situación, esa resistencia es inútil, caminó hacia mí, era muy frío y bastante calculador, a pesar de tener un ego enorme, no lo demostraba con sus palabras o emociones, apuntó el filo de su lanza hacia mi sello, usando el aire, logró elevarme hasta la cima del árbol, caí nuevamente, desde aún más distancia, mi cuerpo se pulverizaba poco a poco.



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En el texto hay: hombres lobo, magia, poderes

Editado: 27.03.2019

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