La Batalla Profética

Capítulo 15: Chris: Bienvenido, viejo amigo

Narra Chris...

Todo lo que pudo salir mal, salió mal

Salimos del portal, que nos llevó a la punta de una colina gigantesca, frente a ella, se encontraba un inmenso bosque, de esos que aunque te subieras a la copa de uno de lo árboles, no lograrías ver el final, parecido a uno que había visto en mi última expedición.

El portal tembló a nuestra espalda, una sensación de frío y miedo recorrieron mi columna, sentía la sensación que había experimentado el día anterior, en Montana, el mismo sentimiento de incertidumbre y terror por estar en el mundo exterior, expuesto a todos los peligros.

Edward estiró los brazos.

-Ah, aire fresco nuevamente, el viaje fue eterno-. Dijo respirando

-¿Hablas en serio?-. Alice le lanzó una mirada asesina. Supongo que, en parte, ella tenía toda la razón, el viaje había durado dos minutos de caminata en el Jagyā, el camino que comunica todos los lugares del universo en un solo punto debido a la distancia entre la aldea y las tierras lejanas, pero solían ser inmediatos

John salió del portal, acompañado de Matt y Jennifer

-¿Podemos regresar?-. Inquirió Matt-. Me dejé algunas cosas en casa

-No-. Dijo Alice tajantemente.- Todo lo que necesitamos está aquí.- Alice se tocó la mochila

Matt se me acercó disimuladamente

-Te lo dije, nueva jefa-. Dijo con malicia

-¿Nueva jefa?-. Respondí.-Te demostraré quien es el jefe-. Le tomé del cuello amigablemente mientras reíamos.

De pronto, una grieta se abrió desde nuestros pies hasta el borde de la colina, en donde se encontraban Edward y John, indiferentes a lo que pasaba.

-Edward, John, no den un paso más-. Advertí.- El suelo está...-. Demasiado tarde, la grieta abrió un gran agujero bajo sus pies y empezaron a caer frenéticamente

-¡Edward! ¡John!-. Gritó Alice

-¡Chris!-. Dijo Matt.- ¡Rápido!-. En ese momento mi mente colapsó momentáneamente, no era alguien bueno actuando bajo presión real, cuando se me presentaba un problema, en la mayoría de los casos prefería acurrucarme en posición fetal en una esquina de la habitación, pero eso eran las tierras lejanas, si continuaba así, mi equipo moriría más rápido que los peces en la cocina de la aldea.

-Salta-. Dije sin pensar, los gritos de John se escuchaban cada vez más lejos

-Podré volar, atrapar a uno y bajar al suelo-. Replicó-. Pero ¿tu soportarás la caída?

-Se me ocurrirá algo, ahora ¡salta!-. Grité
 

No, no se me ocurrió nada.

Edward y John caían violentamente uno al lado del otro agitando los brazos, el aire había tapado mis oídos. Matt caía en picada a mi lado; logramos alcanzar a Edward y John, Matt tomó a John del brazo y abrió sus alas, su figura se volvió borrosa en el aire.

Tomé a Edward en brazos, nos acercabamos cada vez más rápido al suelo y aún no sabía que hacer. Sesenta metros, cincuenta metros, cuarenta metros. Los ojos color café de Edward conectaron con los míos, entonces, una idea brilló en mi cerebro

-¡Dame el hacha!- Grité, pero ni yo mismo pude escucharme.

Milagrosamente Edward pudo entenderme. Desengancho el hacha de titanio que estaba en mi espalda. El plan podía salir medianamente bien así cómo podía salir espantosamente mal.

Subí a Edward a mi espalda y con las dos manos clavé la hoja del hacha en el árbol más cercano, el hacha tiró bruscamente de nosotros, tanto así, que temí por los huesos de Edward, que a pesar de ser un Znoling, parte de su cuerpo, incluidos todos y cada uno de sus huesos, seguían siendo humanos.

La hoja se deslizó bruscamente a través del tronco del árbol, pero el plan estaba funcionando, nuestra velocidad empezó a reducirse cada vez más. Finalmente nos detuvimos violentamente a a unos cinco metros del suelo, Edward dió una involuntaria voltereta y estuvo a punto de caerse. De repente, un objeto pequeño de forma rectangular cayó frente a nuestras narices, impactó contra el suelo y voló en mil pedazos. Matt y John descendieron; la cara de John reflejaba una mezcla entre asco, dolor y trauma.

-M-mi celular-. Dijo con dificultad 

-Wow, lo siento, amigo-. replicó Edward con sorpresa

-Estoy bien-. Informó poniéndose erguido, con una falsa tranquilidad

-Pues, a menos que pensarás en hacer alguna historia en Instagram-. Edward me soltó la mano y cayó al suelo -. No iba a ser muy útil

-¿Qué es Instagram?-. Inquirió Matt

John estaba a punto de responder, pero Jennifer bajó cargando a Alice de los brazos

-¿Están bien?-. Preguntó

-Si, excelente-. Replicó John con tristeza

Quité el hacha del árbol que nos había salvado la vida con cierta dificultad, la hoja vibró al salir del tronco.

-Ese hacha es espectacular-. Admitió Edward

-Muchas gracias.- Respondí-. Era de mi padre, y de su padre antes que él, la hoja es de titanio, forjada por los más antiguos Znolings  durante la primera batalla contra el bando de la Oscuridad.



#20436 en Fantasía
#8428 en Personajes sobrenaturales
#4310 en Magia

En el texto hay: hombres lobo, magia, poderes

Editado: 27.03.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.