La caída de los Seroji

Rituales

Caidron se encontraba en medio de una nube, mirando desde ahí verdes campos, altas montañas y extensos mares, hasta que sintió una presencia y un escalofrió que recorrió todo su ser, se dio la vuelta y vio a Crac, encadenado, vencido y humillado, este lo mira con odio y sed de sangre ¿qué haces aquí? –dice Caidron- se supone que estás muerto. Lo estoy-responde Crac- no me digas que tú también moriste, he estado aquí desde nuestra pelea en Jochad. ¿Qué o quién te hizo esto? No te desesperes, pronto se conocerán.

Las cadenas que lo atan empezaron a jalarle hasta el vacío, el intento de resistir fue en vano, todo lo que vio Caidron fue la figura de Crac desvaneciéndose rápidamente en la nada, cuando este se fue sintió otra presencia, solo que esta vez era mucho más fuerte que la de Crac y de alguna forma, dulce, cercana casi familiar, Caidron, lleno de duda y miedo dio media vuelta, solo para ver a la mujer más hermosa que jamás vería en su vida. ¿qu-quien er-eres? –dice Caidron tartamudeando- ya deberías saberlo -responde la mujer (piel blanca como la nieve recién caída, cabello largo, rubio como la arena del desierto, ojos anaranjados como el fuego, labios promedio, rojos como cerezas , 1.50 de alto, senos pequeños, piernas largas y definidas cubiertas de medias largas de color negro casi hasta las rodillas, pies pequeños, sandalias negras como la noche, viste un vestido azul con detalles morados como relámpagos hasta encima de las rodillas que acentuaba su figura, cinturón gris como nubes de lluvia, una tiara de oro blanco con una amatista en el centro, un anillo de oro con un rubí y un collar de perlas coronado por un zafiro)-, soy Tandoreo, la espada de la tormenta, de todos los que me han empuñado tu eres uno de los pocos que me ha visto. ¿Dónde estamos? –pregunta Caidron- ¿Que pasara ahora conmigo? ¿qué quieres que pase-responde ella- a partir de ahora? puedes rendirte y ser asimilado como Crac o puedes hacer una prueba y tal vez llegar más alto que todos los que han venido antes que tú, dime Caidron Skosers ¿quieres mantenerte con tus predecesores o quieres volar más alto que todos ellos juntos. Volaré.

La nube desapareció cae directo a la tierra, concentrando todo su poder pudo hacer un colchón de viento y evitar caer como un meteoro, miró a su alrededor solo para ver un ser de luz pura, un ángel de pelo largo y castaño, ojos blancos, piel oscura, musculoso, vestido con una túnica multicolor imitando la aurora, alas negras de ángel caído, armado con una alabarda lo miró y disparó un rayo de luz, Caidron apenas puede evitarlo y lanzar una ráfaga de viento, este la evita y se coloca a su espalda, lo golpea y lo manda a volar varios metros, antes de incorporarse es golpeado otra vez hacia el suelo, justo antes de chocar recibe otro golpe y cae al suelo, mira a su oponente y ve que apenas es el comienzo, está ahí flotando como si nada, mientras él está golpeado, se levanta y crea con su magia una armadura de relámpago, alas de trueno, casco de rayo, escudo de agua y espada de viento, mira a su oponente y vuela hacia él, ataca con su espada pero es bloqueado por la lanza, patea, falla y recibe otro golpe, solo que esta vez pudo resistir mejor gracias a la armadura.

Debo apurarme-pensó Caidron- este hechizo consume demasiado maná. Excelente-dice el ángel- hace mucho que no peleo con alguien, espero puedas divertirme, soy Nastael, el ángel de la aurora. Soy Caidron, el guerrero del cielo. Suficiente, sigamos.

Los dos avanzan rápidamente, justo antes de chocar Nastael crea una explosión justo detrás de Caidron, este pierde el control al tiempo que es apuñalado por la lanza, o eso parece, la bloquea con su escudo en el último segundo, corta la lanza con viento a la vez que dispara un chorro de agua a presión que hace que ambos retrocedan, Nastael se coloca tras Caidron, solo para recibir un codazo en las costillas y ser pateado al suelo, ni bien cae y es impactado por una lluvia de rayos, Caidron aterriza y convierte su equipo en nubes de tormenta y las envía hacia Nastael, este recibe el impacto, se crea una nube de polvo, todo parecía terminado, pero Caidron recibe una flecha arcoíris en el pecho.

Esos últimos ataques fueron impresionantes-dice Tandoreo- pero aun te falta mucho para enfrentarlo, a pesar de que fallaste la prueba, te valiste por ti mismo, supongo que puedo darte un poco de mi poder.

Malacasán despierta en el fondo de un río, su primer reflejo fue aguantar la respiración, pero pronto notó que podía respirar bajo el agua, mira a su alrededor para ver a una serpiente de 280 metros de largo, escamas azul marino en el lomo y un azul más claro en el vientre, ojos amarillos con iris marrón y una inmensa aura de superioridad) eres la primera que ha llegado aquí- dice la serpiente- soy Sijo, la gran serpiente del rio Yan-go, sé que quieres, pero debes ganártelo. ¿Qué debo hacer? –pregunta con voz tímida- bebe mi veneno-responde- si sobrevives te daré todo mi poder, de pronto están en la superficie frente a frente y un gran vaso medio de ambas, Sijo lo llena con su veneno, Malacasán lo toma con ambas manos y lo bebe de un trago, es un líquido casi igual al agua, solo que con un sutil sabor amargo, inmediatamente termina empiezan los síntomas, cae al suelo, su temperatura sube, siente que sus órganos se comprimen y explotan a la vez, en menos de un minuto queda paralizada y deja de respirar, con su ultimas fuerzas mira a la serpiente antes de quedar inconsciente.

Increíble-dice Seijo- un humano normal hubiera muerto antes de beber la mitad, ella no solo lo bebió todo, sino que resistió más de un minuto, supongo que cumpliré mi palabra.

Aliat desierta en el corazón de un volcán rodeada de lava y humo, ve frente a ella a un poderoso demonio (una mujer pelirroja, piel tostada, de 1.59 m de alto, grandes senos, cintura estrecha, caderas anchas, ojos negros, mirada intensa y labios rojos y sensuales, una sonrisa que enamoraría a hombres y mujeres por igual, cuernos delicados, cola sensual, garras finas, piernas esbeltas y definidas, vestida con una armadura de cuero con detalles de plata que realza sus atributos, zapatillas negras, un par de aretes de oro con detalles de marfil y cadenas de bronce en sus brazos y piernas moviéndose como si fueran serpientes) soy Rala, la súcubo de fuego, eres la primera que viene aquí en mucho tiempo, honestamente esperaba que el próximo fuera un hombre, hace mucho que no me divierto con uno. ¿Cuál será mi prueba? - pregunta Aliat- eres muy impaciente jovencita- responde Rala colocándose tras ella- deberás cumplir mi deseo, te lo advierto, no va a ser fácil, te daré mi poder si te humillas ante mí.



#9872 en Fantasía
#4819 en Joven Adulto

En el texto hay: aventura epica, romance, magia acción

Editado: 27.05.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.