Las palabras de Karina se perdían en el eco de los aplausos, silbidos y gritos cada uno de ellos fundiéndose en un ruido una melodía…llena de vida anhelando a una ganadora vi a Claudia totalmente con la mirada concentrada mirando el pilar .
Ese pilar del Resonómtro de la gracia con sus dos V entrelazadas destacaban enigmáticas cripticas e insondables…esa Drusila la mire fijamente desafiante pero no podía irme así , tome aire y levante la mano graciosamente la mirada de sorpresa y extrañeza de Drusila valía oro, esa es mi venganza por guardarme secretos, viajera del tiempo cheteada…
El odeón pareció silenciarse cuando volvimos a quedar frente a frente Claudia y yo, o es lo que creía ambas nos miramos los ojos de ella perecían más profundos de lo que recordaba como si estuviera analizándome, era divertido verla así pero todo acto debe tener un final, le respondí colocándome mi mascara de kitsune… y tome posición de ataque
Pero una molesta voz en mi mente interrumpió la solemnidad del momento
- ¿Qué intentas hacer?, Querida- la voz molesta de Airlia martillaba mi mente
- intento ganar este combate y tus palabras solo me hacen doler la cabeza
- Si no ganas vas a morir y lo sabes
- No necesito que me lo digas o crees que no se sobre la maldición, pero realmente ¿ te importa?. Sin importar como termine esta batalla vas a cumplir tu objetivo
- Pues sip y tú me ayudaras
- Ya te ayude y te estoy ayudando ahora ¿Por qué hablas como si no estuviera haciéndolo?
- Jajajaj te deseo suerte con tu plan de despertar a Claudia
- ¿ A qué te refieres? - ¿Qué quiso decir? Sus palabras me hicieron sentir algo que pensé no volvería a sentir impotencia.. Apreté mis puños , y Claudia me miraba con curiosidad no podía creerlo Airlia sabía todo y dejo que procediera…¿Por qué? Si una Claudia despierta seria la llave para derrotarla. Pero entonces..¡Rayos! ¿Por qué Airlia desearía que mi plan tuviera éxito?...
Claudia apareció ante mí con su báculo a centímetros de mi rostro
“ Es raro ver a una entidad desconcentrada ¿hay algo malo en tus nanobioticos?
Susurrándome al oído solo pude retroceder y alejarme rápidamente de ella
- No me subestimes Quieres que siga cortándole el pelo a Silvia
Claudia suspiro, volviendo su báculo peine y con su mano derecha atrapo el puño izquierdo como liberando la rabia ese gusto era contradicho al ver como la punta de su lengua apareció en el extremo derecho de sus labios dándole un pequeño masaje
Aun bajo ese estado Claudia era ….un poco Claudia
Eso me dio una idea
Tome la daga y la sujete con mis dientes mientras decidí usar mi guitarra mire al público evidentemente al parecer mi pose no ayudo a darme el punto pero no importa sonreí mientras Claudia procesaba la escena esta vez fui yo quien se ganó a su lado y con la guitarra emitiría un réquiem muy explosivo pero Claudia tomo el peine y bloqueo las cuerdas de la guitarra pero entonces moví m i cabeza pasando cerca del cuello de Claudia quien sorprendida ante ese contraataque a corta distancia intenta moverse atrás pero tropieza y bueno casi cae .con tal mala suerte para mí que logro recomponer el equilibrio y acelero directamente pero me esquivo en el último instante y volvió hacia atrás ella quería seguir jugando conmigo
¿Quieres bailar este baile …pues bailemos?
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Y ambas siguieron el compás del combate, una danza en la que una se acercaba y la otra esquivaba el golpe, retrocediendo para dejar que la otra avanzara, repitiendo el ciclo. Pero Claudia, vez tras vez, iba mejorando; me resultaba cada vez más difícil seguir su juego. Aunque aún tenía una carta por jugar: guardé mi daga y, plantándome firme y altiva, decidí provocarla.
—Alguien me dijo por ahí que no te llevabas bien con los tomates.
Ver la cara de Claudia desencajada me dio ventaja: cada frase distinta la desconcentraba y me permitía escapar.
—¿Por qué intentas estar siempre con Silvia?
—Tschttttt… ese no es tema para ahora. Esto es un combate, no un interrogatorio.
Claudia se veía divertida, sonrojada.
Cada frase la volvía más humana.
—Eres fan de esa tonta heroína imposible.
Claudia se detuvo, cruzó los dedos de sus manos y los movió repentinamente. Miró al cielo como si intentara recordar algo, lanzó un suspiro y, mirándome con cierto desdén, expresó:
—¿Por qué hablas tan raro?
Yo me preguntaba lo mismo de ella. ¿Así era la Claudia de esta época?
Entonces esa voz molesta en mi mente volvió a increparme:
—Se te acaba el tiempo, y luego los fuegos artificiales para dar la gran noticia.
—¿De qué hablas? —pregunté, mientras veía cómo Claudia volvía a usar su báculo apuntando a mi cabeza.
Logré esquivarla, pero su báculo no iba hacia mi cabeza: un rápido giro de su mano lo redirigió hacia mis piernas. Felizmente logré evitar caer y perder, alcanzando con mi brazo a pillarle el báculo y lanzarlo lejos, hasta las gradas. Creo que cayó en la cabeza de Marcus.
—Eres genial, guitarrera. —Y en sus ojos ya no había desprecio ni soberbia, solo el reconocimiento de que no era una rival fácil.
—Veo que aún eres tú.
—¿Siempre habláis de esa forma tan rara? No olvidéis, y que nadie de los presentes yerre en su pensar: soy la Consoladora legendaria… weeee. Ejem, ignoren el “weeee”.
—Aún necesitas algo de contacto humano. Si sigues ese camino saldrás del desierto; al menos esa llama en ti aún no se ha extinguido.
Ese “wee” Típico de Claudia ya sea la del pasado o futuro me trajo alivio.
Pero me sentía cansada. Mis músculos se contraían, mi cuerpo comenzaba a temblar y un mareo hacía errático mi andar. Eso debió llamarle la atención:
—¿Estás bien, guitarrera?
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viajes en el tiempo, cambio de genero, isekai o reencarnación en otro mundo
Editado: 07.10.2026