La Criatura

LA CRIATURA

LA CRIATURA

Garza Limón suspiraba por la llegada del fin de semana, pero el acogedor abrazo de la desconexión y el chandal dominguero siempre se veía salpicado por las estúpidas discusiones por cualquier trivialidad con ese novio tardío e inconveniente y aquella mañana de sábado en la carnicería del mercado no fue diferente.

- Siempre compramos lo mismo y siempre lo cocinamos igual ....resopló Garza.

Su novio la miró con fastidio:

  • La aguja de cerdo es económica y buena carne -dijo en tono ofendido-

Y tras permitir que el furor se apoderara de su cuerpo, sin ninguna otra acusación de la que echar mano, señalando a un cerdito lechón con la naricita deformada por la presión del plástico que le envolvía, añadió con ira:

  • ¡Mira lo que hace tu gente, coge a una pobre criatura y la mete en un plástico para comérsela sin haberla dejado crecer!.

Garza dirigió su mirada hacia la vitrina de cristal enfrentando como una bofetada la triste placidez dormida en el rostro de aquel cochinillo en posición fetal, atrapado en esa envoltura asfixiante cual útero plastificado y se le encogió el corazón ante lo que le pareció una especie de sacrilegio a la inocencia.

Garza escuchaba impotente los angustiosos lamentos de aquel pequeño cerdito mientras los matarifes se apresuraban a preservar la sangre que brotaba del tajo que le acababan de practicar en el cuello, para poder elaborar con ella la famosa "patatera", tan celebrada en aquella tierra.

Rozaban las 9 de la mañana cuando una Garza de apenas siete años llegaba con su familia a la Romería, topándose con la dramática escena. Sobre el remolque de aquel camión "varado" en mitad del campo, aquel grupo inconsciente de sanguinarios, comenzaba a su modo la celebración con esta matanza típica, cual ritual sangriento.

La ilusión por la ansiada fiesta y la infantil emoción por lucir el traje regional que le recordaba al de una pastorcilla adoradora en un Belén navideño, se tiñeron de tristeza y mientras, presa de la crispación, se alejaba apresurada de aquel camión del terror, se preguntaba por qué a pesar del corte en la yugular no cesaban los lastimeros quejidos del malogrado animal que le retumbaban dentro del pecho.

Pese a que el resto de la jornada se fue contagiando del aire festivo reinante, no pudo olvidar la impronta que le dejó la terrible estampa a primera hora, ni a lo largo de ese día ni durante los siguientes treinta años.

Mientras contenía las lágrimas frente a la figura que reposaba inerte en el expositor de la carnicería, se preguntaba por qué tras tres decadas queriendo ser vegetariana seguía sin serlo, pareciéndole una negligencia por su parte de lo más insufrible y reprobable .

De repente la vitrina se rompió y como la langosta en el vídeoclip de Dua Lipa que huye mientras el barco se hunde cual Titanic con todos aquellos insensibles dentro, el lechoncito resucitado escapó y se fue a correr aventuras con su tocayo "el cerdito valiente" y al cabo de un tiempo Garza recibió una postal suya que decía: “We're Good” , en tanto que todos los depredadores sucumbían en su propio San Martín.

FIN



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En el texto hay: emocin experiencia

Editado: 27.09.2026

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