Todos en el despacho del rey…
—Ya están todos advertidos, la reina Sofía vendrá durante unos días, entonces quiero que todos la reciban de la mejor manera, ¿entendido?
—Alteza, ella viene a presentarles a su heredera, ¿cierto?
—Así es, mi niña linda, viene para que conozcamos a su hija, la princesa Victoria; hace poco nació, pero es crucial para ellos presentarla en ambos reinos.
—Entonces ella… después de tantos años de casada… al fin tuvo un bebé.
—No podía embarazarse, por eso esta niña es un milagro, pero bueno, trátenla bien y con cuidado.
Todos respondieron al unísono con un: «Sí, su alteza».
Winter estaba algo preocupada por la reacción que tendría Akira al conocer a aquella niña, pues, aunque llevaban años sin verse, tuvo miedo de que sufriera.
—Akira… ¿estarás bien?
Él acarició su cabeza, como tratando de disipar su preocupación:
—Relájate, yo ya no siento nada por ella; la verdad es que… hace mucho que dejé de pensar en ella y es normal que ahora tenga una familia, entonces… me alegro por ella, nosotros no estábamos destinados a estar juntos y me da completamente igual su vida, no te preocupes… ahora sé qué clase de persona es, por lo tanto, no caeré en su juego nunca más.
—Pero…
—Bonita —acariciando dulcemente su cabeza—, una traidora siempre será una traidora.
Akira se fue y Winter fue a buscar refuerzos.
—Princesa… ¿le gustaría pasar días enteros junto a Akira?
—Eeeh… ¿por qué de la nada me hablas así?
—Verá… su prima vendrá en unos días y no quiero que se le pegue a Akira. Yo no puedo estar junto a él, ya que tengo que entrenar a los reclutas, entonces…
—Tú quieres que yo me la pase junto a Akira para evitar que mi prima Sofía se le acerque, porque quieres proteger a Akira, o ¿entendí mal?
—Mmm, sí… básicamente ese es el motivo, no quiero que haga sufrir a Akira y, como sé que usted está más que enamorada de él, es la persona perfecta para el trabajo… a menos que ya se haya rendido.
—Eso jamás. Es una propuesta muy tentadora, pero… mi padre no querrá… a menos, claro, que… le pida ser acompañante de mi prima.
—Qué buena idea, entonces la veré en unos días, Akira será su guardia personal, yo me encargaré de eso.
Ambas se dieron la mano, cerrando así el trato.
El día se acercaba, entonces el rey llamó a Akira a su despacho…
—Gracias por venir, Akira, la situación es la siguiente: la princesa Camille pidió acompañar a su prima durante su estancia aquí, no entiendo bien el porqué, pero tal vez extraña mucho a su prima; bueno, eso no es lo importante… Lo importante es que, como ya sabrás, su guardia de confianza se encuentra hospitalizado, tuvo un accidente de auto, por lo tanto no tiene quién la cuide durante su estancia, así que ella propuso que tú seas su guardia personal, ¿puedes hacerlo, verdad?
Akira hizo una mueca burlona y pensó: «Esto no es más que una obra de Win, esa niña siempre me hace reír, seguro que está muy preocupada... Cuando la vea la felicitaré por ser tan buena haciendo planes».
—Por supuesto que sí, su alteza, estaré esperando a la princesa en la entrada.
El día llegó y todos esperaban en la entrada…
—Bienvenidas al castillo central, espero que tengan una agradable estancia, qué lindas se ven.
—Gracias por recibirnos, su alteza. Le presento a la pequeña Victoria, es una pena que mi esposo, el rey, no haya podido acompañarme en este viaje, le pido una enorme disculpa en su nombre, él tenía que atender unos asuntos en el reino.
—No te preocupes, eso es lo de menos —tomando a la bebé en brazos—, es tan hermosa como tú; seguramente el castillo del Halcón se regocija ante tal belleza.
—Gracias, su alteza —cruzando la mirada con Akira—, veo que sigues en este reino… seguramente eres el mejor general, he escuchado que has logrado grandes cosas —acercándose—, es increíble poder verte de nuevo y…
Winter se pone delante de Akira:
—Es un honor verla de nuevo y más ahora que se ha vuelto una gran madre tan fiel a su familia. Déjeme presentarle al futuro rey de Valtoria, su alteza el príncipe Zed.
—Es un gusto, reina Sofía, espero que sea de su agrado este reino, estoy seguro de que en el futuro haremos negocios con su reino.
—No se preocupe por eso, su alteza, estoy muy segura de que así será; es un placer conocer a un rey tan joven, además…
—Dudo mucho que este reino haga negocios con ustedes; digo, si su majestad Frederick no asistió hoy es porque no le interesa venir a negociar. Debe ser muy triste que su esposo nunca salga con usted, qué terrible es tener un título noble, casarse por obligación y sin amor —con una mirada y sonrisa sarcásticas—; qué bueno que ese no fue su caso, usted vino hasta aquí para casarse con el amor de su vida, ¿o me equivoqué?
Akira la veía con satisfacción, mientras que el rey estaba perdido viendo a Victoria y Zed no sabía qué decir; entonces el ambiente se volvió un poco incómodo.
Camille aprovechó para hacer una escena, tomó a Akira del brazo y alzó la mirada:
—Gracias por ser mi guardia personal, nos divertiremos mucho estos días y necesito que me ayudes a mejorar mi postura con la esgrima, ¿lo harás?
—Por supuesto, princesa, es bueno que quiera mejorar.
—Entonces vamos a darle un tour a mi prima.
Al instante, Sofía entendió que su prima estaba enamorada de Akira; eso le hizo añicos el corazón, pues veía la mirada de Akira y sabía que él no veía a nadie de esa forma.
—Bien, yo me despido, tengo que entrenar a los reclutas —haciendo una reverencia—, espero que disfrute tanto su tiempo aquí, así como yo lo haré.
Todos se marcharon, pero Zed fue detrás de Winter.
—Espera, necesito hablar contigo.
—No tengo nada de qué hablar, su guardia lo está esperando.
Winter siguió caminando y Zed la jaló del brazo para detenerla.
—Por favor, arreglemos esto.
—No sé de qué me habla, yo no tengo asuntos con su alteza, mejor vaya a molestar a alguien más.
#5601 en Otros
#1065 en Acción
#11438 en Novela romántica
estrategias y misterio, acción drama romance, acción drama muerte
Editado: 19.06.2026