La esposa del Duque de Hierro

La traición

Durante las semanas siguientes, la organización de Valemont comenzó a dar resultados.

Las reservas de alimentos fueron distribuidas entre las aldeas, se establecieron refugios para las familias que pudieran necesitar protección y se reforzaron los puestos de vigilancia en los caminos principales.

Liora participaba en cada reunión. Al principio, muchos de los líderes desconfiaban unos de otros, pero poco a poco comenzaron a trabajar juntos. Ella había conseguido que comprendieran que, ante la amenaza de Blackthorn, las diferencias entre las aldeas debían quedar en segundo plano. Sin embargo, para que aquel sistema funcionara, era necesario compartir información que hasta entonces solo conocían Darian y sus hombres.

Los líderes de las aldeas recibieron mapas con las rutas de vigilancia, conocieron la ubicación de los refugios y tuvieron acceso a los registros de las provisiones almacenadas. Entre ellos estaba Aldren, uno de los hombres que más había apoyado la organización desde el principio. Liora confiaba en él.

Por eso nadie sospechó cuando comenzaron a desaparecer pequeñas cantidades de alimentos. Al principio, pensaron que se trataba de errores en los registros. Después desaparecieron algunas herramientas y, pocos días más tarde, uno de los puestos de vigilancia apareció abandonado.

Darian recibió el informe durante una reunión con sus hombres.

Dereck dejó varios documentos sobre la mesa.

—No es la primera vez que ocurre —dijo—. Han desaparecido provisiones de tres almacenes diferentes.

Darian tomó uno de los informes y lo revisó.

—¿Y los puestos de vigilancia?

—Dos fueron atacados durante la madrugada

Darian levantó la mirada.

—¿Hubo heridos?

—Sí. Uno de los guardias está grave. Los demás lograron retirarse antes de que los atacantes pudieran alcanzarlos.

Darian dejó el documento sobre la mesa.

—¿Sabemos quiénes fueron?

—No con certeza. Pero dejaron algo claro

—¿Qué?

Dereck señaló el mapa extendido sobre la mesa.

—Sabían exactamente dónde atacar.

Darian guardó silencio durante unos segundos.

—¿Cómo podían conocer la ubicación de los puestos?

—Eso es lo que estamos investigando

Darian recorrió con la mirada las rutas marcadas en el mapa.

—Esto no es casualidad

Dereck asintió.

—Alguien está entregando información

— Averigua quién esta detras de todo esto

Antes de que Dereck pudiera responder, la puerta se abrió.

Liora entró en la habitación.

—¿Qué sucede?

Darian intercambió una breve mirada con Dereck antes de acercarse al mapa.

—Han atacado dos puestos de vigilancia y están desapareciendo provisiones de distintos almacenes

Liora frunció el ceño.

—¿Al mismo tiempo?

—No exactamente. Pero los ataques tienen algo en común —respondió Darian—. Quien los está realizando conoce nuestras posiciones.

Liora se acercó a la mesa.

—¿Blackthorn?

—Es lo más probable.

Ella observó el mapa durante unos segundos.

—Entonces alguien les está proporcionando información.

Darian asintió.

—Y no cualquiera. Necesitaría conocer nuestras rutas, los almacenes y los refugios.

Liora recordó las reuniones de las últimas semanas. Los nombres de quienes habían participado, los encargados de cada almacén y las personas que habían recibido los mapas. Entonces un nombre apareció en su mente.

—¿Aldren?.

Darian la observó.

—¿Por qué piensas en él?

—Porque fue uno de los primeros en ofrecerse para organizar las provisiones. Conoce los caminos del norte y ha estado presente en casi todas nuestras reuniones.

Dereck cruzó los brazos.

—También tiene acceso a los registros de los almacenes.

Darian negó lentamente.

—Eso no demuestra nada.

—Lo sé —respondió Liora—. No estoy diciendo que sea culpable. Solo creo que deberíamos vigilarlo.

Darian sostuvo su mirada durante unos segundos.

—Lo haremos. Pero nadie lo acusará hasta que tengamos pruebas.

Durante los días siguientes, varios soldados vigilaron discretamente los movimientos de Aldren no encontraron nada extraño asistía a las reuniones, ayudaba con la distribución de alimentos y regresaba a su aldea como de costumbre. Hasta aquella noche, uno de los soldados lo siguió cuando abandonó el ducado después de una reunión. Aldren tomó un camino secundario que conducía hacia el bosque, lejos de las rutas habituales.




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