Las murallas habían resistido los primeros ataques, pero los soldados comenzaban a mostrar señales de cansancio. El humo cubría parte del campo de batalla y los gritos de los heridos se mezclaban con el sonido de las espadas.
Darian avanzaba por el sector este, donde los hombres de Blackthorn habían intentado abrir una brecha.
—¡No permitan que avancen! —ordenó.
Sus soldados obedecieron mientras él se abría paso entre los atacantes.
Entonces lo vio.
A pocos metros, entre el humo, un hombre encapuchado observaba el combate con una calma inquietante.
Darian se detuvo.
No necesitaba preguntar quién era.
El soldado que encabezaba las tropas de Blackthorn levantó la mirada y lentamente descubrió su rostro.
—Finalmente —dijo—. El duque de Valemont.
Darian apretó con fuerza la empuñadura de su espada.
—Blackthorn.
Durante unos segundos, ambos permanecieron inmóviles mientras el combate continuaba a su alrededor.
—Todo esto comenzó por tu debilidad —dijo Blackthorn—
Darian sostuvo su mirada.
—Te equivocas.
Blackthorn sonrió.
—¿Entonces por qué luchas?
Darian miró brevemente hacia las murallas.
Más allá del humo podía a Valemont. Pensó en sus habitantes, en los soldados que defendían sus hogares y, por un instante, en Liora.
—Porque ahora tengo algo que proteger.
El soldado desenvainó su espada.
—Entonces veremos cuánto estás dispuesto a perder.
El enfrentamiento comenzó.
Blackthorn atacó primero. Sus movimientos eran rápidos y precisos, obligando a Darian a retroceder varios pasos. El duque bloqueó el golpe y respondió con fuerza las espadas chocaron una y otra vez, el vivaz soldado no luchaba únicamente con fuerza observaba cada movimiento de Darian, esperando el momento en que bajara la guardia.
Pero Darian tampoco era el mismo hombre que había sido meses atrás.
Lanzó otro golpe.
Darian lo bloqueó.
—¿Creíste que podrías destruir Valemont tan fácilmente? —preguntó Darian.
—No necesito destruirlo —respondió el soldado—. Solo necesito demostrar que puede caer.
Darian esquivó el golpe y aprovechó el instante para desarmarlo la espada de Blackthorn cayó al suelo antes de que pudiera reaccionar, Darian lo derribó.
Durante unos segundos, ambos permanecieron inmóviles, el caballero intentó levantarse, pero Darian colocó su espada frente a él a su alrededor, el sonido de la batalla comenzó a disminuir.
Los hombres de Blackthorn empezaban a retroceder.
Desde las murallas, los soldados de Valemont levantaron sus armas al comprender que el líder enemigo había caído.
El caballero miró a Darian con una mezcla de rabia y sorpresa.
—Esto no termina aquí.
Darian no apartó la mirada.
—Para ti, sí.
Los soldados se acercaron y tomaron al rebelde bajo custodia. Poco a poco, el silencio comenzó a extenderse por el campo de batalla. Valemont había resistido.
Darian levantó la mirada hacia las murallas entre los habitantes y soldados pudo distinguir a Liora ella seguía ayudando a los heridos sus miradas se encontraron a la distancia.
Y, aunque la amenaza de Blackthorn todavía escondía demasiadas preguntas, aquella noche Valemont seguía en pie.
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Editado: 01.10.2026