La Estancia Santa Isabel

La Vida Diaria en el Campo

Las lámparas de la estancia y el calor del hogar

Todo en la estancia parecía del siglo anterior, el XIX. En su momento, de niña, aquellas cosas me parecían simples antiguallas, pero ahora, mirando hacia atrás, pienso en lo afortunada que fui al poder ver, vivir y tocar objetos que la mayoría de la gente del siglo XXI no ha tenido la posibilidad de conocer más que en los libros, en internet o en las películas.

Yo le prometí a mi madre que iba a escribir su libro para que "se fuera" tranquila. Por ahora lo he hecho solo en parte, pero hoy estoy cumpliendo un poco más esa promesa sagrada. Aquí va una de sus tantas historias, que de ahora en más estarán repartidas por este y otros libros:

"Como calefaccionábamos la estancia", por mi madre

Cuando yo era chica nos íbamos a la cocina, cerrábamos todas las puertas que íban para afuera, y quedaba el calorcito, que era importante, según como marchara la cocina. El grupo de gente se cerraba y tomaba mate o comían guiso caliente. Después estaba la calidez humana que los rodeaba.

Para las camas usábamos ladrillos que poníamos a calentar en el horno.




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