El pequeño y temeroso pececito de colores verde y rosa, nada rápido hacia el ventanal roto del barco hundido.
Incluso tiembla, ya que siente que algo muy malo puede suceder.
-¿Lo oíste?- Pregunta con sumo miedo hacia el sirenito, pero este ni atención le presta, por andar investigando los objetos que se encuentran esparcidos por el destruido navío.
-¿Mmmh?- Toma con su mano izquierda una pipa de tabaco, apreciándola con suma cuidado, mientras apoya su codo derecho sobre la vieja madera, para analizarlo lo mejor posible -¿Y esto que será?- Su voz animada y curiosa se planta en sus labios, mientras una sonrisa también lo acompaña, por el lugar tan peculiar en donde se encuentra.
Pero mientras mas observa, puede descubrir mucho más, tanto que alza una de sus delegadas cejas, asombrándose por todo lo que ve, a la vez que sigue con una amplia bonita sonrisa en sus labios.
Sin embargo, y ante el despreocupado semblante del sirenito, el tembloroso pececito lo llama, aun sintiendo la mala espina de su alrededor.
-¿Afroriel?- Lo llama con una voz apenas audible, a la vez que con una enorme preocupación, teniendo el ventanal detrás de él, mientras mira a su amigo que ni caso le hace.
Si tan solo se girará para atrás, podría ver la enorme figura que se dibuja en ese cristal roto. Un ser que lo mira con unos enormes ojos rojos que no le pierde la pista, a la vez que unos dientes puntiagudos listos para devorar a cualquier victima inocente que no se fije.
-Shunder- Aquel princeso le habla con un tono por completo despreocupado, que poco se fija en lo qué tiene enfrente –Debes calmarte, nada malo va a pasar- Ni por la voz temblorosa de su amigo se digna a mirarlo.
Sin duda el sirenito está muy distraído por su enorme emoción por los objetos que son tesoros para él.
Shunder, lanza un suspiró decepcionado, porque el contrario ni caso le hace, pero al darse cuenta de su alrededor, puede notar la sombra oscura que lo envuelve, lo cual le llama la atención, y con todo el miedo del mundo se va girando para encontrarse un enorme monstruo, con filosos dientes y ojos rojos que lo miran atentamente y con terribles intenciones.
Apenas si tiene tiempo de salir nadando de allí, antes de que el feroz animal carnívoro, destruye el ventanal, haciendo que vuelen pedazos de vidrio y madera por todas partes, por sola una simple mordida.
Claro que este estruendo llama la atención del joven sireno, qué antes de esto ni siquiera se giraba por las suplicas de su amigo, ignorando por completo ahora el objeto qué tiene entre sus manos.
-Oh no… ¿Shunder?- Reacciona de inmediato al ver como su compañero y fiel amigo se queda paralizado al ver ese enorme animal delante suyo, que lo mira con toda la intención de devorarlo entero.
El temor se va apoderando el pececito, el temblor no lo deja tranquilo, sus colores parecen ir desapareciendo, ya que palidece ante ese carnívoro que le llego a arrebatarle todo lo que tenía –Ti…Ti…Ti…Bu…Ro…Nes…- Tartamudea siendo apenas audible su voz, dejando su cuerpo sin movimiento alguno, solo sus ojos verdes sin brillo alguno, bien abiertos y aterrados.
Como si estuviera recordando un terrible pasado del que no puede huir, como si de nuevo lo estuviera viviendo.
-¡¡¡NADA SHUNDER!!! ¡¡¡NADA!!!- Afroriel grita desesperado, queriendo que su amigo reaccione, pero esté ni por asomo lo está escuchando.
El sirenito sabe muy bien lo que todo esto representa en el pequeño pececito, conoce su historia, entiende su reacción.
-Si no hago algo… Van a…- E princeso, se aterra terriblemente, pues si no actúa de forma rápida, su amigo podría terminar muerto.
Debe pensar rápido, hacer lo que sea para poder rescatarlo, pero puede sr que el tiempo no sea suficiente.
Shunder, solo tiembla, aterrado por ver a ese enorme animal, sus enormes ojos verdes parecen no quitarle la vista, pero lejos de solo ver a ese carnívoro enorme, en su mente solo se parece reproducir aquella terrible noche, aquella vez donde toda su vida se destruyó.
Lo recueros parecen inundarlo como el hecho de escuchar los gritos y fauces tan cerca de él.
---Flash Back---
-¡¡¡NADA SHUNDER!!!-
-Her… Herma… No… Mamá… Esta…-
-¡¡¡NO PIENSES EN ESO AHORA!!! ¡¡¡TENEMOS QUE IRNOS!!!-
Todo estaba oscuro, nadando entre las algas, dejando atrás su hogar, a pesar de escuchar esas terribles mordidas de esos tiburones, destruyendo su hogar, como a su familia.
-Pero… Ellos… No…-
El mismo pececito de colores rosas y verdes, no puede continuar, sus ojos se inundan en lágrimas, y sus aletas no pueden nadar, ya no más al solo pensar que su familia ha muerto y solo quedan ellos dos.
-¡¡¡SHUNDER!!! ¡¡¡SHUNDER!!! ¡¡¡NO PUEDES…!!!- Esa voz que es mas tosca a pesar de ser unos pececitos pequeños, le insiste en seguir, pero… También se queda boca abierto, al ver como unos ojos rojos enormes se presenta en su delante.
Enfrente del menor, que solo sé mantiene sin movimiento alguno, admirando el tiburón manchado de sangre, sonriendo por que tendrá toda la familia completa como bocadillo.
-¡¡¡SHUNDER, NO!!!- Esa voz resuena en su mente, resuena fuertemente en su mente, sin poder hacer nada más que observar lo que jamás pensó que sucedería.
---Fin Flash Back---
Con lágrimas cayendo de sus orbes verdes que el brillo han abandonado, su boca se abre, para pronunciar un nombre que jamás olvidará.
-Ikki…-
No puede hacer nada, esta aterrado su cuerpo no se moverá, y el tiburón ya no esperara ni un segundo para devorarlo, se va directo a él para tragarlo de una buena vez.
Pero sin siquiera poder denotarlo, de aquel ventilan enorme que ha destruido el tiburón previamente, algunas algas marinas van directamente contra el gigante de color gris, para atraparlo con tal fuerza que enreda todo su cuerpo, para evitar que se coma al pequeño pececito.
Esto desde luego sorprende al monstruo, que intenta de inmediato zafarse, para poder comerse a sus víctimas.