Punto de vista de Olivia y Marlon
Olivia
—¡Olivia! Tu pareja viene entrando al centro comercial.
El anuncio de mi hermana me cayó como un balde de agua helada. El aire se me cortó en los pulmones. Miré a Marlon, aterrorizada por lo que pudiera pasar si esos dos hombres se cruzaban.
—Marlon, por favor... retírate —le supliqué en un susurro desesperado, tomando su brazo—. No hagas esto más incómodo, por lo que más quieras.
Marlon
Escuchar su súplica aterrada solo me encendió por dentro, pero me negué a dejarla sola.
—No me voy a ir, Olivia —respondí con firmeza, aunque conteniendo el tono para no alterarla más—. Pero me quedaré allá.
Di unos pasos hacia atrás y me coloqué a una distancia prudente, cerca de la entrada pero dentro del local, erguido, con los brazos cruzados y la mandíbula tensa como el acero.
Segundos después, él cruzó el umbral.
El hombre caminó con paso pesado. Al pasar al lado mío, me dio un vistazo rápido e indiferente, ignorando mi presencia, y se fue directo al mostrador donde estaba Olivia.
—Cuando te envíe mensajes, espero que me respondas rápido —soltó él sin rodeos, con una frialdad que helaba el ambiente.
Olivia ni siquiera levantó los ojos; solo asintió cabizbaja.
Él metió la mano en su bolsillo, sacó un juego de llaves y se las entregó. Ella las tomó en silencio, pero en ese preciso instante, él la agarró del brazo con fuerza. Se inclinó sobre el mostrador y le susurró lo suficientemente firme para que se notara la amenaza:
—Cuidadito con lo que haces en mi ausencia... porque yo no soy ningún tonto y sé perfectamente cómo son las cosas.
Olivia solo volvió a asentir, encogiéndose en su lugar como si quisiera volverse invisible.
Marlon
Ver cómo la apretaba del brazo me hizo apretar los puños con tanta fuerza que sentí las uñas clavándoseme en la palma. Tenía la rabia hirviéndome en la sangre y me quemaba la impotencia de no poder molerlo a golpes ahí mismo sin perjudicar a Olivia.
Para hacerme notar y desviar esa presión sobre ella, solté un suspiro pesado y sonoro que retumbó en la floristería.
Funcionó. El tipo soltó el brazo de Olivia y se giró despacio hacia mí, mirándome de arriba abajo.
—¿Y tú qué haces aquí todavía? —preguntó desafiante, dando un paso en mi dirección.
Mantuve la postura recta, sosteniéndole la mirada café con una calma helada mientras veía por la periferia cómo Olivia se encogía de los nervios.
—Antes de que usted llegara, estábamos resolviendo un problema técnico en el local —respondí con voz grave y pausada, fijando mis ojos directamente en los suyos.
El tipo no se dejó intimidar. Dio un par de pasos más hacia mí y sonrió con arrogancia.
—Bueno... espero que solo sea eso. Porque Olivia está conmigo y solo conmigo se va a quedar, porque es lo menos que se merece al ser tan tonta y aburrida.
Un latigazo de furia me atravesó la columna. Volví a apretar las manos a los costados, conteniendo el impulso de cerrarle la boca a puñetazos.
—Le pido, de la mejor manera, que no se dirija a ella de esa forma —dije con la voz modulada pero cargada de una amenaza implícita—. Olivia es una excelente mujer.
Olivia
El corazón me latía tan fuerte que sentía que me iba a explotar en el pecho. Quería que la tierra me tragara. Veía a mi pareja mirando a Marlon y sabía que en su cabeza estaba uniendo los puntos.
Él me miró de reojo, rodeó el mostrador a paso lento y se detuvo a centímetros de mí.
—¿Este es el muchachito de la moto? —me siseó en la cara.
—No... no —negué con la voz temblorosa.
Se acercó a mi oído y me dijo en un susurro veneno:
—Más te vale, Olivia. No quieres verme enojado.
Me soltó bruscamente, se dio la vuelta sin decir nada más y salió de la floristería a paso rápido, perdiéndose por el pasillo del centro comercial.
Solté todo el aire que tenía contenido en los pulmones, dejándome caer un poco sobre el mostrador, mareada por la tensión.
Apenas la figura de mi pareja desapareció, Marlon se acercó a mí a pasos agigantados. Su rostro reflejaba una mezcla de preocupación profunda y rabia contenida.
—Tranquila, chiquita... todo va a estar bien —me dijo en voz baja, buscando mis ojos—. Pero tienes que alejarte de ese hombre... Un minuto más y lo iba a golpear por tocarte de esa manera, cuando yo lo único que quiero y me muero por hacer es besarte por todas partes.
Sentí una ráfaga de calor encenderme las mejillas al instante.
—Marlon... por favor —murmuré avergonzada, mirando hacia los lados—. Retírate antes de que vuelva a aparecer...
Marlon sonrió levemente, maravillado por mi sonrojo aun en medio del caos.
—Nos queda pendiente conversar —dijo con tono decidido—. Cuando salgas del trabajo quiero llevarte a casa y hablar tranquilos, si me lo permites.
Lo miré por un segundo y, sintiendo que necesitaba su apoyo más que nunca, accedí con un leve gesto de cabeza.
Él dio un paso atrás para marcharse, pero antes de cruzar la puerta, se giró hacia mí, me guiñó un ojo con coquetería y soltó una sonrisa pícara:
—Igual... tendrás la casa sola para ti estas dos semanas.
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una novela romntica, amor propio.., una encuentro que cambia todo
Editado: 05.10.2026