La Hermandad Interestelar

2. FIESTAS FARLANDIANAS

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FIESTAS FARLANDIANAS

Una amenaza de muerte y una semana extraña

 

Cuando llegué a la escuela a la mañana siguiente, no tenía idea de lo que me esperaba. Salí de mi casa junto con mi hermano, esperando encontrarme con mis amigos en el camino.

–¡Hey, Abraham!– le saludé cuando lo vi, pero este no me escuchó –¡Aquí estoy!

–Lo siento– respondió, este, continuando con su camino –No me interesa saludarte, ni ser tu amigo. Mucho menos ayudarte si lo necesitas. ¡Por mí puedes tirarte a un pozo!

–¿Qué te hice? ¿Por qué me tratas así?

Atónito, lo miré alejarse, bastante dolido con sus palabras. Entonces encontré a Lily.

–¡Hola, Lily! ¡Qué tal!

Ella tampoco me respondió. Sólo me dio una cachetada y siguió con su camino.

Con la mano de mi amiga aún marcada en la cara, retrocedí al ver a Jenny aproximándose, temiendo que ella también me castigara sin decirme nada. Entonces hizo lo más insólito e increíble, lo último que habría esperado de ella. Me saludó con un beso.

–¿Qué rayos les pasa a todos hoy?– pregunté.

–Hoy es el día negativo, Jaime. Una ridícula tradición farlandiana en la que todos actúan totalmente opuestos a sus personalidades habituales.

–¿Qué clase de tradición es esa?

–Una muy tonta, si me lo preguntas, pero todo en Farland lo es. Durante este día, Abraham se ha propuesto ser malo y no ayudar a nadie. En cuanto a Lily, pues ella siempre ha pensado que lo más opuesto a ella soy yo, así que se propuso a imitarme todo el día. ¿Qué te parece?

–Ahora entiendo por qué me golpeó.

–¡Y eso no es nada! Revisé su calendario de fiestas y ellos decían la verdad: hay una fiesta diferente prácticamente cada día de este mes, y cada una es más absurda y ridícula que la anterior. Conforme pasen los días te iras dando cuenta por ti mismo.

Era verdad. Cuando llegamos a la escuela, todo era un caos: JL Bogart, en un intento de representar su personalidad opuesta, llevaba un par de anteojos gruesos y caminaba por los pasillos cargando pesados libros de texto cuyas portadas apenas era capaz de pronunciar. Lynch Bernstroom y Al Splitz se encontraban desarreglados y riendo en voz alta de las chicas, simulando ser un par de bravucones, mientras los bravucones reales, como Irand Mortz y Azael Robins, se comportaban educadamente. Incluso los profesores actuaban como sus opuestos totales.

–No se esfuercen mucho, niños– decía la entrenadora Jizmark –Relájense. ¡No todo en la vida es ganar!

–¿No entregaste la tarea, Jenny?– dijo el profesor Nabe –No te preocupes. No importa, nadie la hizo. Cuando les dejo tarea, no me interesa si la hacen o no. Mi materia, Ciencias, no es importante para Farland de todas formas.

Totalmente contrario a los días normales, ese día JL Bogart fue el único que entregó la tarea.

Para cuando el día terminó, llevaba 4 malas notas en mis materias escolares. Cosa que, para tristeza mía, no era nada opuesta a mis calificaciones de todos los días.

–¿Jaime Platas?– se escuchó una voz en el pasillo, mientras cerraba la puerta de mi casillero. Me di la vuelta para descubrir a un chico larguirucho y de lentes gruesos, que me miraba fijamente sin parpadear. Aquello me puso incómodo.

–¿Puedo ayudarte?

–Tenía mucha curiosidad en conocerte antes de cualquier cosa. Por eso me inscribí a esta escuela, aunque debo decir que su modelo educativo es muy pobre en relación al que tenemos en el planeta del que provengo.

–Día negativo– murmuré, tratando de encontrar el significado opuesto de sus palabras.

–No entiendo muy bien qué tan inverso estás intentando ser– le respondí –Pero debo entender que estás elogiando la escuela, y eso es bueno, o malo, creo.

–Mi nombre es Glenn, y he venido a matarte.

Hubo un silencio incómodo, antes de que recordar que se trataba del día negativo me diera una falsa confianza para darle la espalda y continuar con mi camino.

–¡Qué fiesta tan divertida!– dije, sarcásticamente –Si no fuera el día negativo, me sentiría muy…

Me quedé frío al recibir un estallido cerca de la oreja. El casillero explotó en varios pedazos y me lancé al suelo. entonces vi que aquel extraño tenía en la mano una extraña arma atómica, y me puse contra la pared, temblando de miedo.

–No te preocupes. No acabaré contigo así. Me gusta que mis enemigos sufran la agonía de saber que su momento final se acerca, así que no podría terminar con esto disparándote a la espalda. Haremos esto: Nos enfrentaremos el día 21 de este mes en un combate de Nav-Iext. ¿Estás de acuerdo?

–No sé qué es eso…

Un segundo disparo hizo estallar otro casillero y me retorcí para apagar una llama que llegó hasta mi pantalón.

–Tienes 19 días para averiguarlo y prepararte. Estoy seguro de que si utilizara mi crucero interplanetario, no me costaría trabajo destruir cualquier aeronave de esta isla, así que para hacerlo emocionante te daré una oportunidad diminuta de pelear por tu vida. Será un duelo a muerte en naves estándar, en igualdad de condiciones. Nos veremos ese día sin falta en esta misma escuela.




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