La lágrima de una flor

El perdón de una traición y la condena de una amistad.

  Luego de que Claudia se marcho Andrés se quedo pensativo por unos minutos y llego a una conclusión: “Esa dama debe compartir su vida conmigo”, Andrés se marcha a casa para descansar y recuperarse adecuadamente de todas las situaciones que experimento esa noche.

  El día llegó y se avistaba el primer rayo de sol, Andrés despertó y se levanta de la cama para cumplir su respectiva rutina mañanera para luego marcharse a atender asuntos de negocios, se preparo para partir cuando de repente recibe una misteriosa llamada telefónica que le cambio el rumbo del día, la voz era de un hombre el cual le dijo: “Será breve y preciso, tenemos a tu novia secuestrada, si quieres recuperarla debes pagar una cantidad de dos mil dólares y no queremos trucos, las reglas son simples, no debes llamar a la policía en ningún momento, no debes hablar a nadie sobre el secuestro, debes pagar hoy mismo o si no tu novia se muere, te estaremos vigilándolo todo el día, recibirás otra llamada telefónica durante dos horas con más instrucciones esperamos que cumplas las reglas y nosotros te aseguramos la seguridad de tu novia”, Andrés respondió bastante molesto y preocupado: “Esta bien, pero déjame aclararte algo, no sabes con quién te estás metiendo y si le pasa algo malo a ella sabrás de lo que soy capaz”, en ese instante colgó y se marcho rápidamente de casa para ir en busca de la víctima.

   Andrés era propietario de una empresa de juguetes, aparte de esa empresa también invirtió mucho dinero para crear una fundación que atendiese a personas con cáncer, él tenía una fortuna algo grande lo que lo posicionaba como una de las personas más adineradas de la ciudad, pero a su vez era una de las personas más humilde de la ciudad.

   Andrés no se apresuro mucho en esas dos horas que habían transcurrido, se cumplieron las dos horas establecidas en el trato del secuestro pero...no recibía ninguna llamada telefónica y ya le comenzaba a preocupar muchísimo, caminaba de una cuadra a la otra en el centro de la ciudad cuando repentinamente suena el celular y rápidamente contesta: “¡Si, diga! ¿Cómo se encuentra ella? ¿Está bien?”, a lo que el secuestrador responde: “¡Tranquilo, campeón! ella se encuentra en perfecto estado pero...no por mucho tiempo, te daré las siguientes instrucciones para que las cumplas al pie de la letra, alrededor de tres minutos se te acercara un hombre encapuchado al cual seguirás y a su vez debes llevar el dinero contigo, éste te dejará en una cabaña abandonada en la cual dejaras el dinero y te marcharás nuevamente al lugar en el cual estas de pié en estos momentos”.

   Andrés no dijo una sola palabra solo colgó y espero al misterioso guía, efectivamente al cabo de tres minutos apareció un hombre encapuchado el cual le pidió que lo siguiera hacía en lugar acordado, Andrés lo siguió sin hacer una pregunta, estuvieron caminando durante veinte minutos aproximadamente y lograron llegar a la cabaña abandonada la cual se encontraba a las afuera de la ciudad, Andrés entro a la cabaña y dejó el dinero allí en un maletín y regresó a la ciudad, cuando estuvo en el lugar acordado recibió otra llamada: “¡Felicidades, campeón! Has asegurado la salvación de esta bella dama, ahora solo debes esperar una hora allí y luego regresa a la cabaña, allí encontraras a tu noviecita, fue un placer trabajar con usted”.

   Andrés un poco desesperado espera todo ese tiempo, cuando se cumple el tiempo establecido corre hacía la cabaña para ir al rescate de la chica, cuando llega al lejano lugar nota que se encuentra muy silencioso y entra a la cabaña con mucha cautela y si...efectivamente allí se encontraba la chica, atada a una silla y con los ojos vendados él se le acerca y ella siente la presencia de una persona en la habitación y grita: “¿Quién anda allí? ¿Acaso no te dije que nadie vendrá por mí? ”, Andrés se le acerca poco a poco y se para justo al frente de ella y solo la observa unos minutos, luego de observarla le arranca todo el vendaje de su rostro  y… ella queda sorprendida al verlo allí y solamente le pregunta: “¿Por qué has venido?”.

 




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