La lágrima de una flor

Un rayo de esperanza en la oscuridad.

  Luego de terminar de cenar Andrés lleva a Luis a dormir a una de las habitaciones de la casa, Andrés le dice a Luis: “Bueno Luis ya es hora de dormir ¿Sabes?...eres un regalo inesperado que llego a mi casa sin remitente pero aún así en un solo día cambiaste mi día a día, ya que llevaba un buen tiempo sin salir a divertirme”, Luis inocentemente le pregunta: “¿Y por qué no habías salido a divertirte?”, a lo que Andrés responde un poco a dolorido del corazón: “Mis familiares viven en otro lugar muy lejos de aquí, y mis padres murieron hace unos años atrás, las personas que se hacían llamar mis amigos me traicionaron y los pocos amigos que me quedan trabajan todo el día y por eso no pueden sacar tiempo para divertirse, prácticamente estoy solo”, Luis lo observa confundido y le dice: “Tú ya no estás solo, ahora me tienes a mí ”.

   Andrés se ríe y luego le dice: “Tienes razón Luis, tú estás aquí conmigo ¿Quieres que te lea un cuento antes de dormir?”, Luis se siente interesado y le pregunta: “¿Qué es un cuento?”, Andrés asombrado por la pregunta del niño le responde: “Es una relato de muy poco extensión, en la cual se narran hechos reales, imaginarios o ficticios”, Luis asombrado le dice: “¡Oooh! Entonces quiero que me leas un cuento”, Andrés se ríe y luego le dice: “¡Esta bien! Pero luego tienes que dormir”, Andrés busco un libro infantil que aún conservaba desde que era un niño y comenzó a leerlo para Luis, estuvo leyendo el libro durante una hora hasta que por fin Luis queda dormido, luego que Luis queda dormido Andrés sale de la habitación y se va a dar un baño.

   El reloj marcó las 11:23pm y Andrés sale hacía el frente de su casa, la noche era clara, silenciosa, fría y tranquila mientras que al otro lado de la calle dormía un hombre sobre la acera, unos hombres que pasaban por el lugar le arrojaron cerveza y continuaron su camino mientras que se burlaban del pobre hombre, el hombre se despierta y les grita: “¿Qué les pasa imbéciles, acaso buscan pelea?”, cuando el hombre grita esto los hombres se ríen a carcajadas y le dicen: “¡Púdrete escoria!”, Andrés al ver la situación se le acercó al hombre y le pregunta: “¿Oye, estas bien amigo?”, el hombre le grita: “¿Acaso te parece que me encuentro bien? ¡Mira el estado tan miserable en el que me encuentro! ”, Andrés lo observo detalladamente, tenía ropa sucia y en muy mal estado, zapatos viejos y desgastados de tanto uso, también desprendía un mal olor debido a la suciedad de la ropa, luego de ver el aspecto del hombre Andrés le dice: “¡Disculpe mi falta de respeto hacia usted! ¿Le gustaría pasar a mi casa y comer un poco de pizza que me sobro de la cena?”, el hombre un poco exaltado le responde: “¡Por supuesto que sí! ¿Cómo negarme a esa oportunidad?”.

   Cuando entraron a la casa Andrés le dice: “¡Disculpe mi atrevimiento pero...debe cambiarse esa mal oliente ropa y darse un baño ahora mismo!”, el hombre acepta la condición establecida por Andrés pero...le pregunta lo siguiente: “¿Y qué ropa me voy a colocar? Es que… no tengo más ropa”, Andrés le dice: “No se preocupe por eso, yo le facilitare algo de ropa!”, Andrés le dio algo de ropa y el desconocido hombre se fue a dar el baño, al cabo de unos minutos el hombre ya estaba listo para cenar, ambos se sentaron en el comedor y Andrés le da los pedazos sobrantes de la pizza.

   El hombre le da las gracias por todo lo que había hecho por él y luego le dice: “Por cierto, me llamo Mario Lombardi ¿Y tú cómo te llamas?”, Andrés le responde: “Me llamo Andrés, mucho gusto”, Mario comienza a cenar y mientras comía le dice a Andrés: “Eres muy afortunado, por tener un corazón tan noble y por no despreciar a un mendigo y realizar lo contrario...ayudarlo. Puedo notar que eres un joven muy bondadoso, y noto también que eres adinerado y que para reunir esa fortuna superaste muchos obstáculos, tus ojos reflejan las llamas del amor y tu juventud… ¿sabes…? Una vez fui igual que tú pero...me faltaba...algo que a ti te sobra y es...la humildad, fui el hombre más millonario de la ciudad hace muchos años, todo comenzaba a brillar y la suerte estaba de mi lado, conocí a una hermosa mujer con la cual forme una bella familia, tuve dos hijas igual de hermosas que su madre, mi negocio comenzaba a expandirse, estaba en el mejor momento de mi vida pero...así como crecía mi fortuna también crecía mi ego y orgullo, despreciaba a los pobres...los veía como escoria humana, un día mi negocio comenzó a decaer rápidamente, mi esposa se empezó a distanciar de mí y comenzó a salir con otro hombre a escondidas, ella me pidió el divorcio y se quedo con el 70% de mi fortuna, debido a esto me entregue al alcohol, pasaba día y noche ahogado en el alcohol, mi negocio quebró por completo y solo me quedaban deudas mayores a mi capital económico, debido a éstas deudas me quede en la ruina y sin hogar, recuerda que las personas duramos años reuniendo una fortuna y solo se necesita un día para perderla”.

   Andrés se sintió conmovido por todo lo que narro Mario y le dice: “Me dejas sin palabras ¿Y más nunca las has contactado?”, Mario le responde: “Nunca supe hacía donde se fue”, Andrés sorprendido le dice: “Bueno, dejemos ese trágico tema a un lado ¿Por qué no intentaste buscar algún trabajo para mantenerte?”, Mario decepcionado le dice: “Yo soy administrador empresarial, pero al ver mi aspecto no me creen y me desprecian, aunque merezco ese desprecio, ya que cosechamos lo que sembramos, por esa razón me di por vencido con el trabajo, pero he creado una cabaña a las afueras de la ciudad en la cual vivo”, Andrés sorprendido le dice: “Estas de suerte nuevamente, te propongo un trato, por cierto esa cabaña la conozco muy bien”, Mario se sorprende muchísimo y luego le pregunta: “¿Un trato? Está bien, explica mejor ese trato para saber de qué se trata”.

   Andrés rápidamente le responde: “El trato es simple, mi negocio está creciendo y junto con ello mi capital económico, voy a establecer las bases de una tienda de ropa pero...aún no tengo una persona que administre los ingresos económicos de ésta tienda, y como tú eres administrador quiero que te encargues de esa tarea”, Mario lo mira y le dice: “¡Estás loco! ¿Cómo puedes dejar una tarea tan importante en manos de un total desconocido?” Andrés lo observa y suelta una carcajada: “¡Es que algo me dice que eres la persona apropiada para esa responsabilidad!”, en ese preciso instante Luis interrumpe la conversación diciendo: “¿Oye papá, podrías darme un poco de agua?”, Andrés y Mario se encontraban sorprendidos por la inesperada interrupción de Luis, Andrés se levanta de la meza y le dice: “Por supuesto que sí”, luego va hacía el refrigerador y llena un vaso con agua y se la da a Luis y le dice: “Aquí tienes pequeño, bebe el agua y ve a dormir ya que todavía es muy temprano para que andes despierto”, Luis mientras bebía el agua le responde: “¡Esta bien!”.




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