Capítulo 17
POV Harper
La reunión comenzó una hora después.
El cliente era una compañía tecnológica que había recibido una demanda por incumplimiento de contrato y apropiación indebida de información confidencial. Emma representaba a la empresa desde su firma, pero el caso había adquirido una complejidad que exigía la intervención de un abogado con mayor experiencia en litigios comerciales.
Por eso habían solicitado a Alexander.
Yo asistí como parte del equipo de Blackwood. Daniel también estaba presente, junto con Margaret y dos abogados de la firma de Emma. La sala se llenó de carpetas, tablets y documentos que todos habíamos revisado la noche anterior.
Alexander se sentó al frente. Emma ocupó el asiento a su lado.
Yo elegí un lugar frente a ellos y abrí mis notas.
Durante la primera parte de la reunión, me concentré en el caso. El cliente había compartido información con una empresa asociada bajo un acuerdo de confidencialidad, pero varios archivos aparecieron después en manos de un competidor. La cuestión principal era determinar si el intercambio original había vulnerado alguna cláusula del contrato y si la información podía considerarse un secreto comercial.
Emma presentó los antecedentes con seguridad. Hablaba con fluidez y conocía bien a su cliente. No podía negar que se había convertido en una abogada competente.
Pero seguía teniendo la misma costumbre de hacer que los demás se sintieran inferiores cuando hablaba.
—Necesitamos una estrategia que impida que la parte contraria convierta un error administrativo en una acusación de apropiación indebida —dijo.
Alexander hojeó los documentos.
—No podemos llamarlo un error administrativo hasta saber qué información fue transferida y quién autorizó el acceso.
Emma apoyó una mano sobre su brazo.
—Eso es precisamente lo que estamos investigando.
El gesto me distrajo durante un segundo.
Aparté la mirada.
No tenía sentido observarlos.
No tenía sentido que mi pecho se tensara cada vez que Emma tocaba a Alexander.
La reunión avanzó y el cliente comenzó a exponer su versión de los hechos. Había un registro incompleto de las transferencias y una diferencia entre las fechas que aparecían en el sistema interno y las que figuraban en las declaraciones de los empleados.
Tomé algunas notas y levanté la mano ligeramente.
Alexander me miró.
—¿Sí, señorita Reed?
La formalidad volvió a sentirse como una pared.
—Hay una contradicción entre el informe de seguridad y el registro de acceso. El informe afirma que el archivo fue descargado el doce de marzo, pero el sistema registra una modificación el once. Si la defensa se basa en que el acceso fue posterior a la autorización, esa diferencia puede debilitar el argumento.
El cliente frunció el ceño.
—Eso debe ser un error del sistema.
—Es posible —respondí—. Pero necesitaremos verificarlo antes de presentarlo como un error. Si la parte contraria descubre la diferencia, podría sostener que la empresa modificó sus registros después de conocer la demanda.
Alexander observó la tabla que había preparado.
—¿Tiene una copia de la secuencia completa?
—Sí.
Le entregué los documentos.
Él los revisó en silencio. Emma inclinó el cuerpo hacia él para mirar por encima de su hombro, pero Alexander no le entregó la carpeta.
—La señorita Reed tiene razón —dijo finalmente—. No podemos construir la estrategia sobre registros que aún no han sido verificados.
La aprobación me produjo una satisfacción inmediata.
No debería haber sido tan importante.
Era una observación profesional, no un reconocimiento personal.
Aun así, sentí que algo dentro de mí recuperaba el equilibrio.
El cliente permaneció en silencio durante unos momentos. Después se volvió hacia Alexander.
—Necesito que usted dirija la defensa. No puedo permitir que este caso quede en manos de abogados con poca experiencia.
La frase fue un golpe para todos los presentes, aunque intenté no demostrarlo.
Emma palideció.
—Mi firma ha manejado el caso desde el principio —dijo—. Conocemos los antecedentes mejor que nadie.
—No he dicho que no hayan hecho un buen trabajo —respondió el cliente—. Pero necesito a alguien con una trayectoria como la del señor Blackwood.
Alexander se limitó a mirar los documentos y luego dijo.
—Podemos trabajar como un equipo conjunto. Emma es la representante de la firma de Thomson & Callagan conservará la representación local y nosotros nos encargaremos de la estrategia principal.
Emma volvió a sujetarse de su brazo.