La Leyenda del Gran Perro Salchicha

I. La Leyenda

I. La Leyenda

Cuenta la leyenda que, a finales del siglo XIX, en un pueblo alemán, lleno de montañas, campos y casas de madera, se encontró al perro salchicha más grande del mundo. ¿Pero cómo fue ese descubrimiento?
Se cuenta que una niña de seis años llamada Marie estaba jugando con sus amigos a la pelota cerca de su casa.
—¡Atrápala! —gritó un niño moreno.
Pero cuando al amigo se le resbaló la pelota, está se dirigió en camino al bosque.
—¡Vaya! Justo entro al bosque —dijo el niño castaño decepcionado. —Todo por mi mala puntería.
—Ahora ¿Quién podrá ir por la pelota? —pregunto una niña rubia.
—Yo iré, amigos —dijo Marie con valentía.
—¿Estás segura? Mi abuelo me contó que ahí vive el perro salchicha más grande de Alemania. —dijo una niña con cabello rojo.
—A mí también —dijeron al coro varios niños levantando la mano.
—¡Tonterías! Deben ser solo leyendas —contestó Marie sin creerse las mentiras de sus amigos. —¡Entraré!
—¡Buena suerte, Marie! —gritaron en coro los niños.
Marie entró al bosque. Estaba lleno de árboles frondosos, pájaros posando en las ramas mientras cantaban. Mirando de un lado a otro buscando la pelota.
Cuando Marie se dirigió a un sendero, encontró la pelota afuera de una cueva. Cuando la recogió, escuchó a alguien respirar plácidamente dentro. Marie con curiosidad, va a averiguar que es. Dentro de la cueva ¡Sorpresa! Se encontró a un perro gigante, no más del tamaño de una montaña, pelaje negro, con orejas largas, hocico alargado y patas muy cortas.
¡Marie encontró al perro salchicha más grande de Alemania!
El perro salchicha se despertó. Vio a Marie sorprendida, pensando que se lo comería. El perro lo olfateo y soltó un ladrido grande. Marie, asustada corrió y corrió tan asustada que regreso tan agitada que olvidó la pelota. Sus amigos la vieron tan agotada, que fueron donde ella para que explicará que pasó.
—¿Que sucedió, Marie? —preguntó el niño moreno.
—Lo vi, lo vía —dijo Marie agitada. —Vi al perro salchicha.
Sus amigos quedaron sorprendidos. Todos boquiabiertos.
—Te lo advertimos y nunca nos hiciste caso. —dijo una niña con cabello rojo.
—¿En serio lo viste? —preguntaron tres niños al coro.
—s-i, sí en una cue- va es ahí en donde encontré la pelota y es donde encontré al pe- pe raro. —Marie tartamudeo debido al susto.
—¿Qué tal si lo vamos a ver para comprobar si es cierto? —propuso un niño alto.
—¿Qué tal si es peligroso? —preguntó Marie con miedo.
—No te preocupes. Te acompañaremos y lucharemos para saber si ese perro es peligroso. —contestaron los niños en coro y con valentía.
—Gracias amigos —Marie agradeció con una voz ya calmada.
Y los amigos fueron a sus respectivas casas a crear espadas, cascos de cartón y se reunieron nuevamente para averiguar. Entraron al bosque y Marie les guío donde estaba el perro salchicha. Al llegar a la cueva, entraron y se llevaron la sorpresa de que Marie dijo la verdad. Lo encontraron jugando con la pelota que Marie no logro recoger.
—¡Vaya! Si es enorme como una montaña —dijo la niña rubia.
El perro salchicha los vio y corrió hacia los niños. Unos se asustaron cuando se acercó a pesar de sus espadas y cascos para luchar. El perro, en vez de comerlos, les dio unos lengüetazos con su baba a Marie.
—Ah. No nos comió. —dijo el niño alto confundido.
—Parece ser mentira lo que me contó mi abuelo. Que no es peligroso —dijo la niña con cabello rojo.
Es alguien tan inofensivo. A pesar de su tamaño. —contestó Marie acariciando al perro salchicha.
—¡Hay que presentarlo al pueblo! ¡A nuestros padres! —propusó una niña baja saltando de alegría.
—Esperen —dijo Marie haciendo que los niños se detengan. —Primero hay que ponerle nombre.
—Cierto. —dijeron los niños en coro. —¿Y que nombre le ponemos?
—¿Que tal Grimm? —propusó la niña de cabello rojo.
—¿Cómo los hermanos? —contestó el niño moreno.
—Ya sé si le ponemos Manzana —propusó otro niño.
Todos quedaron hablando. Hasta que Marie rompió la discusión:
—¡Ya sé! Que les parece Willidor.
Unos quedaron mirando a Marie. Unos
Todos los niños se pusieron de acuerdo. Intentaron llamar la atención al perro salchicha, que todavía estaba mirando a los niños, le dijeron que si vendría al pueblo para que los conozcan. El perro salchicha movió su tremenda cola y dió un ladrido de alegría. Pues todos iban de marcha al pueblo.



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En el texto hay: leyenda, familiar, infantil

Editado: 03.11.2026

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