Prendí todas las luces, hasta las del baño. Hoy es el gran día, el día del juicio final.
No tengo mucho que decirle a nadie. Ni tampoco a mí misma. Las palabras se las lleva el viento y a mí hoy me llevará el destino. Dejé todo listo para poder partir de este mundo. Una carta, mi carta de despedida. No revisé al detalle si tenía errores ortográficos. No me importa si me comí una letra o una palabra. Con tal de que se entienda es suficiente.
Dejé una carpeta con documentos al día en la mesita de vidrio, donde mi Abogado Davo Xeneize se encargará de hacer los trámites para que el hotel ahora les pertenezca a Ariel con Micaela. También le dejé a mi abogado un cheque con sus honorarios. Ariel con Micaela han sido mis mejores empleados que he tenido. Y la generosidad de ambos me han dado ánimos muchas veces.
Aunque siendo sincera, todo lo hago más por Ariel. Fue mi apoyo más sincero y el que siempre se preocupó de mí en muchas ocasiones.
Mi familia apareció como queriendo cobrar derechos de familia. Pero no le permití a nadie de ellos que se me acercara. Me humillaron hablando mal de mí, cuando mi dolor parecía no tener nunca fin y luego que el monstruo reveló su maldad. Ahora sí necesitaban dialogar conmigo para pedirme disculpas o para justificar al imbécil de mi padre. Todos esos hipócritas son los culpables de que el anticristo haya vivido conmigo por tanto tiempo. Y estoy convencida de que vinieron a proteger su comportamiento más que querer ayudarme.
Estuve pensando que antes de irme de este mundo debería probar alguna clase de heroína, mentafetamina y todo lo que termine en ina, pero después de tanto meditar llegué a la conclusión de que ya no quiero perder más el tiempo. Ni siquiera tengo pensado embriagarme hoy. Me voy a ir sobria como un predicador en domingo.
No quiero hacer otras actividades ya que temo arrepentirme de mi decisión. Solo tengo que hacer lo que debí hacer hace mucho. Me demoré demasiado tiempo pensando y afligiendo mi estado de ánimo para nada. Si lo hubiera hecho antes sin tanto pensar jamás hubiera generado tanto dolor en mi corazón. Por ello es que no pienso cometer los mismos errores.
Mis insaciables pensamientos están elucubrando ideas absurdas por ello sé que debo actuar de inmediato. No sea que me arrepienta y luego más adelante me sucedan peores maldiciones.
Subí por la escalera de tijera y empecé a hacer el nudo, me tomó buen rato lograrlo, mis tontas manos empezaron a temblar, se necesita valor para esto. Y yo me declaro una mujer fuerte, tan solo necesito llenarme de valentía. Logré hacer el nudo sujetando la argolla luego de cuatro intentos, coloqué mi cabeza dentro del lazo, ajusté el nudo en mi cuello.
Ahora, lo único que debía de hacer era empujar la escalera de tijera con mis pies con mucha fuerza, y eso era todo. Mi cuello haría ¡Crack! Y mi sufrimiento al fin llegaría a su fin.
Cerré mis ojos por unos segundos y cuando volví a abrirlos, comencé a inhalar inflando todo mi pecho y cuando exhalé, supe que ya debía agarrar valor para empujar la escalera y dejar que mi cuello se rompa.
Pero de pronto, vi algo que me espantó. Un ser que me causó escalofríos atravesó la sólida pared de mi habitación. Era imposible que algo tan sólido pudiera ser atravesado de ese modo. Intenté convencerme de que lo que estaba viendo no era verdad, pero lo era. Hasta que ahí lo entendí todo, ese ser que vino a visitarme, era la misma muerte en persona.
#1056 en Fantasía
#116 en Ciencia ficción
viajes en el tiempo, viajes suspenso y drama, fantasía drama romance
Editado: 06.10.2026