La mujer del alfa

Capítulo 4

Perséfone: ahora que explicaciones les daré a mi familia. El único problema es que Leónidas no va a poder estar separado de mí por mucho tiempo y antes de eso necesitare estar tranquila.

Ella se queda un poco pensativa, pero de repente escucha la voz de su madre. Perséfone sonríe al verla y no tenía ninguna explicación del porqué había llegado tarde a su casa

Victoria: no puedo creer que hayas llegado a esta hora. Precisamente en este momento iba a ir a buscarte a la casa de tu amiga, ya que no tienes la costumbre de llegar tarde.

Perséfone: lo siento mucho, madre. Necesito hablar contigo de algo muy importante que seguramente nunca te esperaste y antes de hacerlo debemos de tomar asiento.

Victoria: no creo que exista ninguna justificación para que hayas llegado tarde. Además, tu padre ya lo sabe y se lo tuve que decir cuando llego del trabajo.

Perséfone: este momento será el más adecuado para poder hablar con ustedes. Espero que no se enojen conmigo por lo que les voy a decir.

Victoria: ahora mismo llamare a tu padre. Espero que no sea lo que estoy pensando y te recuerdo que te dimos una buena educación para que esto no pasara.

Perséfone: no es nada de lo que seguramente te estas imaginando y lo que pasa es que tengo novio. Solamente se los digo porque quiere conocerlos.

Victoria: desde cuando tienes novio si tú nunca sales. Esto también lo tiene que saber tu padre y no le agradara la idea de que al fin hayas tenido novio.

Perséfone: tengo derecho de enamorarme. Nada más que algún día me tenía que cansar de imaginarme como sería y llego el momento de ser feliz al lado de mi verdadero amor.

Ella no entendía cómo había dicho todo eso y lo único que sabía es que Leónidas la amaba. Porque el amor eras el sentimiento que nunca se podía fingir y mucho más sabiendo que era un ser sobrenatural, pero ellas no se habían dado cuenta de que su padre estaba escuchando su conversación

En la casa del alfa de la manada luna roja

Leónidas: al fin pude encontrar a mi hermosa luna. Jamás imagine que ella fuera la mejor amiga de mi hermana y no sabes la sorpresa que me lleve.

Blake: simplemente la diosa luna quiso que la encontraras años después. Además, lo hiciste en el momento justo y todavía no me has dicho como es físicamente.

Leónidas: ella físicamente es fea y te recuerdo que eso no me importa por el simple hecho de que es mía, así que la acepte porque la amo y lo que me molesta es que no esté a mi lado.

Blake: la luna de esta manada es humana. Necesitas hacerlo según las costumbres de ellos y no vas a soportar estar separado ella tan siquiera ningún día.

Leónidas: necesito cumplir con mi promesa de esperar. Solamente que nadie va a impedir que sea mía y sobre todo nadie dirá ninguna palabra sobre su apariencia. Ella cuando se convierta en mi esposa llegará a nuestra manada y será reconocida como mi hermosa luna.

Blake: sabes que los seres sobrenaturales no pueden evitar decir lo que piensan. Nada más que al principio se sorprenderán cuando la vean y me pregunto cómo reaccionarían tus padres cuando se enteraron.

Leónidas: seguramente mi hermana se los habrá dicho. Ahora tengo que esperar a saber que piensan mis padres y presiento que estarán felices por mí.

Blake: nadie puede negar su propio destino. Siempre debes de recordar que eres el alfa y que debes de seguir los designios de la diosa luna.

Leónidas: no me importaría que ella fuera mi pareja eterna o no. Porque cuando la vi sentía algo completamente diferente y te puedo decir que me enamore de Perséfone a primera vista.

Blake: así que ella se llama Perséfone. Jamás pensé que escucharía ese nombre en una humana, esto sí que es diferente y estoy seguro que existe una explicación para su nombre.

Leónidas: en la actualidad los padres les ponen los nombres a sus hijos porque les gusta. Esa sería una explicación lógica y no quiero que digas lo que estás pensando.

Blake: me lo guardare únicamente para mí. Ahora ella debe de estar dormida en su cama mientras tú no puedes dejar de pensar en tu luna.

Leónidas: si no puede estar a mi lado puedo ir a verla. Esa sería una buena idea y si esta despierta podemos seguir hablando de los planes que tengo.

Él se despide de su amigo y sale de su despacho para ir a la casa de Perséfone. El cuándo llega a la salida se sube a su auto y de esa manera se dirige rumbo a su destino, Leónidas a los pocos minutos llega y se baja de su auto para seguir su olor, nada más que él sonríe cuando la encuentra y no fue difícil hacerlo. El cuándo abre la puerta de su recámara ella estaba sentada en su sillón, pero ella se sorprende cuando entra y el camina unos cuantos pasos hasta llegar donde estaba sentada

Perséfone: no entiendo que es lo que estás haciendo en mi recámara. Ahora que estas aquí necesito decirte que mis padres ya saben que somos novios, así que mañana te presentaras ante ellos, porque mis padres quieren conocerte.




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