La mujer del alfa

Capítulo 12

Leónidas: eso no puede ser verdad. Porque tu eres una humana, pero debe de ver alguna explicación sobre eso, así que me iré contigo.

Perséfone: mis verdaderos padres me explicaran todo cuando haya regresado a casa. Ahora quiero despedirme de tu hermana para poder irnos.

Leónidas: ella en este momento debe de estar en la escuela. Eso quiere decir que le dirás que te vas a ir, nada más que yo te acompañare, porque también quiero conocer a tus verdaderos padres.

Perséfone: antes de que nos vayamos necesito presentarte a mi hermano y el se llama Dante el primer príncipe del inframundo y yo al ser hija de mis padres seguramente soy considerara como una princesa.

Dante: así que eres tu mi cuñado. Nada más que mi hermana es una princesa y si crecía en el inframundo su existencia podía hubiera estado en peligro, además nunca se había visto que la unión de dioses sus hijos fueran humanos, ya que no había ninguna explicación de lo que había pasado.

Perséfone: como dijiste ante nosotros no podemos estar separados. Además, debemos de estar juntos y también le tienes que decir a mis padres que nos vamos a casar.

Leónidas: por supuesto que nos vamos a casar. Espero que ellos no quieran que vivas en el inframundo sabiendo que viviste prácticamente en este mundo.

Dante: mis padres aceptaran la decisión de mi hermana y el problema ahora seria que ellos la quieren presentar ante los demás dioses como la princesa del inframundo. Eso significa que necesitara más protección.

Leónidas: el único que la puede proteger soy yo. Aunque no soy un dios se que lo puedo hacer y al ser un ser sobrenatural se me hará más fácil protegerla.

Dante: eso lo vas a tener que hablar con mis padres. Ahora debemos de irnos antes de que los demás dioses se den cuenta de que estoy en el mundo de los humanos.

Él tenía el presentimiento de que algo iba a pasar y no se sentía tranquilo. Dante esperaba que no fuera nada peligrosa, ya que siempre que tenia un presentimiento siempre se cumplía, ellos empiezan a caminar para dirigirse al auto de Leónidas y el ayuda a su hermosa luna a subirse y después lo terminan haciendo ellos. Leónidas enciende el auto y cuando lo hace empieza a conducir para poder dirigirse a su destino  

Leónidas: seguramente estas feliz de tener una gran familia. Nada más que al saber que eres una princesa fue algo inesperado para mí, además yo prefiero decirte que tú eres mi reina, pero sabia que tu nombre significaba algo y yo no lo quise ver.

Perséfone: mi nombre es demasiado bonito y lindo, ya que para mi era especial. Además, nunca les pregunte a mis padres porque me nombraron de esa manera.  

Leónidas: seguramente tu padre te lo puso, ya que le recordabas a su esposa. Aunque solo necesitare verla para comprobarlo lo que te estoy diciendo.

Dante: mi hermana se parece a mi madre. Pero a la vez son completamente diferentes y me he dado cuenta que Perséfone conservo la misma personalidad que tenía cuando vivía a nuestro lado y esa sería que sigue siendo tímida.

Perséfone: es que esa siempre ha sido mi personalidad. Solamente que las cosas nunca cambian y espero que te hayas portado bien mientras no estaba.

Dante: tenia que portarme bien por nuestros padres y la única manera de saber de ti era a través de tus padres adoptivo y también tienes personas que te protegen. Además, te podían cuidar de lejos y sobre todo no deberían de llamar demasiado la atención.

Perséfone: así que mis padres siempre se preocuparon por mí. Recuerdo perfectamente que ellos me querían y también que mi padre adoraba a nuestra madre, estoy segura de que estuvieron tristes todos estos años.

Dante: es que ellos nunca te olvidaron y tu recámara quedo exactamente igual que cuando te viniste a este mundo. Entonces únicamente nos despediremos de tu amiga, ya que no podemos estar mucho tiempo en este lugar.

Perséfone: no quería irme sin haberme despedido de ella. Porque no se cuanto tiempo vamos a tardar en el inframundo y esperar no te afectara en nada.

Dante: tienes razón, hermana. Ahora necesito conocer lo que es la paciencia y por ti que lo intentare y ya me imagino la reacción de nuestros padres cuando te vean.

Ella guarda silencio y después de unos cuantos minutos llegan a la escuela, pero como siempre Mariana la esperaba en la entrada para poder entrar juntas. Perséfone al verla abre la puerta del auto y se dirige a donde estaba ella, pero Leónidas y su hermano la siguen, solo que cuando ellos llegan a su lado. Mariana y Dante no podían dejar de verse directamente a los ojos




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