La mujer del alfa

Capítulo 23

Leónidas: muchas gracias por permitirnos casarnos en su mundo. Además, el día de mañana cuando me vaya con mi esposa la presentare ante la manada como su luna y así que todos ustedes están invitados.

Hades: les permití casarse con nuestras reglas por la felicidad de mi hija. Aunque una diosa decidió por ustedes, estoy feliz de que se hayan casado.

Perséfone: sabes que vamos a venir muy seguido a verlos. Necesito decirles que nunca olvidare que este es mi mundo y tampoco pienso olvidar a mi familia.

Hades: esperamos demasiado tiempo por ti. Pero entendemos que no puedes estar separada de él, así que solo te extrañaremos y cada vez que quieras regresar a este mundo lo único que tienes que hacer es pensar en nosotros.

Perséfone: así lo hare, padre. Ahora quiero que me digan que me van acompañar cuando Leónidas me presente ante su manada, ya que no creo que sea aceptada por ellos.

Leónidas: nadie se atrevería a rechazarse, mi hermosa luna. Porque saben que la compañera de un alfa siempre debe de ser sagrada para toda la manada.

Hades: quiero que mi hija sea respetada y solo iré para ver como lo haces. Nada más que no quiero que nadie se entere de nuestra verdadera identidad y también debes de guardar en secreto que Perséfone es la princesa del inframundo, nada más que en tu mundo está bien, pero me refiero al mundo de los humanos, estoy seguro que nadie entendería nuestra existencia.

Leónidas: nadie lo sabrá con excepción de mi mundo. Además, nadie se debe de enterar que nosotros existimos en el mundo real y ese será nuestro único secreto, ya que los humanos solo creen lo que pueden ver, pero ahora llego el momento de celebrar con mi esposa a solas.

Ellos se despiden de todos para después levantarse de sus asientos y de esa manera ellos se dirigen al jardín de la casa de su padre y ella se lleva una gran sorpresa cuando toman asiento. Porque Leónidas tenía entre sus manos un hermoso arreglo de flores y ahora entendía porque habían venido hasta el jardín y cuando estaban solo el podía ser romántico con ella, Perséfone le recibe su ramo para después ponerla en la mesa

Perséfone: este si que es un hermoso detalle. Seguramente me las trajiste ayer cuando te fuiste a comprar tu traje de novio. Pero lo que más me gusta es que no se marchitaron y se conservaron demasiado bien.

Leónidas: quería darte una sorpresa por lo menos. Además, no pude comprarte otra cosa, ya que no tuve tiempo de hacerlo y cuando nos casemos de nuevo te comprare un hermoso obsequio.

Perséfone: sabes que no es necesario que me des nada y necesito decirte que estoy feliz. Eso significa que estoy lista para vivir toda la eternidad a tu lado.

Leónidas: el deber de un esposo y sobre todo de un hombre lobo es amarte. Nada más que esas son palabras y siempre es mejor demostrarlas.

Perséfone: eso es lo que debes de hacer. Pero no puedo creer que el día de mañana conoceré nuestra casa y estoy segura que mis padres no van a impedir que estemos juntos ahora que nos casamos en el inframundo.

Leónidas: es que ya no existe ningún impedimento para que estemos juntos y sobre todo hicimos lo que tus padres quisieron para que se realizar nuestra boda.

Perséfone: pienso que deberíamos de irnos a descansar más temprano. Porque mañana será otro día y quiero simplemente descansar, por favor.

Leónidas: entonces nos iremos a dormir. Necesito decirte que esta es nuestra noche de bodas y seguiré esperando para poder estar juntos como pareja.

Perséfone: lo que pasa es que no sé qué esperar de esta noche. Porque nadie me dijo lo que pasaba después de habernos casados y seguramente no es lo que tu esperabas.

Leónidas: ya te dije que seré paciente y no me importa el tiempo que tenga que esperar. Recuerda que nuestra unión se hace más fuerte con los días.

Perséfone: nuestro amor sigue creciendo y me gustaría recibir un beso de mi esposo. Ahora siento que mi destino esta en tus manos y me siento feliz por eso.

El se acerca a su esposa para besarla. Leónidas sabia que no entendía sus palabras, eso significaba que él tenia que explicárselo, pero no sería en ese momento y como siempre se conformaría con estar a su lado. Él carga a su esposa entre sus manos para llevarla a su recámara y ellos tiempo después llegan y cuando lo hacen la baja entre sus brazos. Perséfone se dirige al baño a quitarse su vestido de novia y a los pocos minutos termina, Leónidas ya esta acostado en su cama esperándola y ella sonríe, pero de esa manera ella se acerca a su cama para acostarse y así lo hace. Ellos se quedan profundamente dormidos al momento en que se acuesta en su cama




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