Capítulo 22—
Destiny Collins
Todavía podía recordar cada segundo desde que había entrado en la casa. El frío de la noche pegado a mi piel. El peso de mi bolso contra el costado. La sensación de haber llorado demasiado y, aun así, no haber conseguido aliviar nada, había pensado que Aiden estaría en su despacho o que, al menos, tendría tiempo de subir a mi habitación antes de encontrarme con él.
Pero allí estaba.
De pie en medio de la sala, mirándome como si hubiera estado esperándome y entonces había dicho aquellas palabras.
—No quiero que te vayas mañana.
Mi corazón había comenzado a palpitar con tanta fuerza que temí que pudiera escucharlo. Miles de pensamientos atravesaron mi cabeza al mismo tiempo. No sabía qué significaba aquello, si Aiden hablaba como mi jefe, como el padre de Olivia o como el hombre que me había mirado de una manera que todavía me quemaba la piel desde lo ocurrido en la piscina.
Debía de lucir terrible.
Tenía los ojos hinchados, el cabello desordenado y las mejillas húmedas. No era precisamente la imagen que una mujer quería ofrecer cuando su jefe acababa de decirle que no quería que se marchara.
—Si debo irme, lo haré —respondí, intentando que mi voz no temblara—. No quiero ocasionar problemas.
Aiden dio un paso hacia mí.
Me paralicé.
La escena de la piscina regresó a mi mente con una claridad insoportable. Sus manos. Su rostro demasiado cerca del mío. La forma en que me había apartado el cabello y me había dicho que tenía los ojos más hermosos que había visto.
Sentí que la piel me ardía.
Aiden debió de notar mi reacción, porque se detuvo antes de acercarse más, me observó durante unos segundos y luego respiró profundamente.
—Mañana quiero llevar a Olivia a la playa —dijo—. Quiero que nos acompañes.
Me quedé sin palabras.
¿Eso era todo?
¿La explicación que quería darme consistía en invitarme a la playa?
No sabía qué responder. Una parte de mí esperaba que hablara de lo ocurrido entre nosotros, que admitiera que también había sentido algo en la piscina. Otra parte temía que dijera exactamente lo contrario: que debíamos mantener la distancia y que todo había sido un error.
Pero Aiden solo me estaba invitando a la playa, lo cual creó un conflicto interno que para todo lo que ya había sucedido me sentía demasiado agotada para pelear conmigo misma si debía aceptar o no, además también me pareció una manera más adecuada para despedirme de Olivia, por lo cual asentí.
—Está bien—respondí y Aiden soltó un suspiro que a pesar de ser un sonido ligero yo lo noté, aunque no dije nada, pero en su rostro había una expresión que pude percibir como alivio, eso hizo que mi corazón se acelerara aún más porque no quería imaginar que eso estaba sucediendo, pero quizás lo que yo estaba presenciando era que él hubiera estado conteniendo la respiración mientras esperaba mi respuesta.
—Gracias —dijo—. Te veré mañana.
Volví a asentir.
No confiaba en mi voz, así que no intenté responder.
Subí las escaleras con rapidez y me encerré en mi habitación. Cerré la puerta, apoyé la espalda contra ella y permanecí allí durante varios segundos, intentando comprender qué acababa de ocurrir, Aiden había dicho que no quería que me fuera, también mencionó que quería explicarme sus motivos y después me había invitado a pasar el día en la playa con él y Olivia... Rayos, todo era tan confuso.
Me pasé una mano por el rostro exhalando lentamente e intentando analizar, pero no deseaba ilusionarme así que solo pensé que quizá no quería que me marchara porque no deseaba que Olivia sufriera. Tal vez solo quería explicarme que debíamos marcar una distancia, establecer límites y evitar que lo ocurrido en la piscina volviera a repetirse.
Eso era lo más lógico porque Aiden era mi jefe y yo simplemente la niñera de su hija, no existía una razón para que aquello se convirtiera en algo más. Di unos pasos más y me dejé caer sobre la cama hundiendo el rostro en la almohada para luego ahogar un grito en ella. Me sentía frustrada, confundida y completamente incapaz de controlar mis emociones.
¿Por qué tenía que ser tan complicado?
¿Por qué Aiden tenía que mirarme de aquella manera?
¿Por qué tenía que decirme que no quería que me fuera justo cuando yo había decidido marcharme para protegerme?
Golpeé la almohada con ambas manos.
—No entiendo nada —murmuré.
Y lo peor era que, aunque intentaba convencerme de que aquella invitación no significaba nada, una pequeña parte de mí se sentía feliz de que quisiera que lo acompañara así que no me quedaba otra opción que esperar hasta la mañana.
Entonces sabría qué quería decirme realmente.
La mañana llegó demasiado pronto.
—¡Destiny!—una voz muy conocida canturreaba. Abrí los ojos al sentir que alguien saltaba sobre la cama.—¡Destiny, despierta!
Olivia comenzó a sacudirme por los hombros y me envolví en la sábana y me giré hacia el otro lado.
—Cinco minutos más, mamá, por favor—murmuré aún soñolienta. Olivia se quedó en silencio durante un segundo y después soltó una risita.
—No soy mamá.
Abrí un ojo.
—¿Qué?
—Soy Olivia. Y tienes que despertar porque debemos preparar todo.
Me incorporé lentamente, todavía medio dormida.
—¿Preparar qué?
Olivia sonrió de oreja a oreja.
—¡Iremos a la playa con mi papá!
Recordé todo de golpe La invitación de Aiden. La conversación en la sala. La forma en que había dicho que no quería que me marchara y algo en mi pecho me impulsó así que me levanté de un salto, pero olvidé que estaba envuelta en la sábana.
Tropecé y caí al suelo.
—¡Ay!
Me golpeé la rodilla contra el borde de la cama.
Olivia comenzó a reírse.
—Debes tener cuidado—señaló ella. Me senté en el suelo y me froté la rodilla.
—Sí, lo tendré en cuenta—respondí con ironía. Olivia se acercó y me tendió una mano.