La Orden de Horus

3. Asesina

ᶜʰᵃᵖᵗᵉʳ ᵗʰʳᵉᵉ 

ᵐᵘʳᵈᵉʳᵉˢˢ

Dark se pasó las manos por el pelo muy frustrado

Dark se pasó las manos por el pelo muy frustrado. Caminaba de un lado a otro pensando sin parar. Tenía la mente nublada y es que estaba muy perdido y sin saber cómo solucionar la situación. Olimpia se encontraba sentada contra la pared y Logan pilotaba la nave, mientras que Hefesto le hacía compañía en el asiento de al lado.

Dark no sabía qué iba a decirle al Ancestral. Cuando pertenecía a los Black Hunters, nunca tuvo ni una sola duda en medio de su liderazgo, siempre supo qué hacer o si había algún imprevisto cómo solucionarlo, o en todo caso, esconderlo de su padre.

Ahora estaba completamente bloqueado.

—Olimpia, ven conmigo —ordenó.

La guerrera se levantó sin decir una palabra, y Hefesto los miró confuso por la repentina orden de Dark.

—Oye dios griego, ojos en los controles. Llegas a tener una mínima distracción y podríamos estrellarnos —dijo Logan a la vez que chasqueaba los dedos en la cara del dios.

— ¿No te parece rara la orden de Dark? —inquirió con curiosidad.

El historiador chasqueó la lengua y se encogió de hombros indicando que no le importaba ni lo más mínimo lo que esos dos hicieran. Luego señaló un botón rojo sin tocarlo.

—Este botón, no lo toques por nada del mundo a no ser que sea una emergencia.

— ¿Por qué?

—Porque no.

— ¿Pero por qué?

—Pues porque no, punto.

— ¿Pero por qué no?

— ¡He dicho porque no! ¡Ya está!

Hefesto amagó a pulsar el botón para descubrir cuál era su función pero Logan le apartó el brazo de un manotazo. Una pequeña pelea de más manotazos y collejas comenzó entre los dos compañeros y Logan agradecía que la nave estuviera en modo automático porque si no, ya habrían muerto.

Mientras tanto Dark llevó a Olimpia a la zona en la que El Depredador estaba atado e inmovilizado. Olimpia se dio cuenta de que el traficante comenzaba a despertar después de un buen rato inconsciente. Dark se pasó una mano por la barbilla suspirando y extendió el brazo hacia El Depredador.

—Pégale.

Ella dirigió su vista al hombre quién ya tenía los ojos bien abiertos e intentaba liberarse de las cuerdas, aunque fuera inútil. Posó su mirada en el líder de nuevo y ladeó la cabeza sin entender muy bien la orden.

— ¿Qué?

—Que le pegues. Dale un puñetazo, lo que sea —repitió.

Ella se negó rotundamente.

—No voy a hacer eso.

— ¿Por qué no? Ya has matado a un hombre ahí fuera. No creo que pase nada si le pegas a otro.

Y ahí fue cuando Olimpia lo entendió todo. Dark se pensaba que lo había hecho adrede, que había sido intencionado, cuando realmente no había sido más que un accidente. El cazador estaba resentido porque ella había desobedecido sus órdenes, o al menos así lo creía él. Olimpia tan solo se defendió de un ataque, el vigilante cayó mal y murió.

¡Siempre puede pasar!

El traficante comenzó a moverse violentamente tras escuchar las palabras del moreno, gritaba e intentaba pronunciar palabras las cuáles parecían ruidos extraños debido a la mordaza que iba colocada en su boca.

— ¿De verdad piensas que lo hice adrede? —preguntó ella ofendida por la acusación.

—Desobedeciste mis órdenes, Olimpia.

—No, no lo hice. Fue un accidente. ¡Logan puede decírtelo! El hombre me atacó por la espalda e intentó asfixiarme rodeando su brazo en mi cuello. Yo tan solo le hice caer hacia adelante y cayó mal, su cuello se rompió. Pero yo solo pretendía dejarle inconsciente tal y como tú habías dicho.

Dark soltó una risa sarcástica y rompió el contacto visual con ella. El Depredador seguía haciendo ruidos, probablemente tratando de gritar que le sacaran de ahí.

— ¡Cállate joder! —rugió Dark haciendo que el hombre se encogiera asustado en su sitio.

—No me crees —afirmó Olimpia.

—De ti no me creo nada —espetó con desprecio—. ¿Sabes qué es lo único que creo? Que eres una asesina, eso es lo que creo.

Las palabras llenas de veneno se clavaron como dagas en el corazón de Olimpia, trayendo viejos recuerdos de su pasado al presente. Ella odiaba su planeta, odiaba de dónde provenía y se avergonzaba completamente de sus raíces. Siempre se prometió no ser cómo las demás personas de Gothor, se prometió a sí misma no ser una asesina, y aún así, ahí estaba él, una persona que no tenía derecho a hablar sobre ella cuando no sabía absolutamente nada, llamándola asesina.

Olimpia asintió con la cabeza. El cazador no comprendió del todo porque ella asentía ¿Le daba la razón?

—Tienes razón. No puedes creerte nada que provenga de mí, porque no sabes nada de mí —siseó.

Por el rabillo del ojo divisó los inquietos movimientos del traficante, intentaba liberarse. Por lo que antes de regresar a su sitio le asestó un golpe en la cabeza que le volvió a dejar inconsciente y tras mirar de nuevo a Dark, se dirigió a su asiento.

━━ 𓂀 ━━

La nave aterrizó en la Gran Nave. Allí les esperaba El Ancestral con una gran sonrisa. Hefesto era quién sujetaba al Depredador del brazo evitando que se escapara. Unos guardias se acercaron a él y cogieron al traficante de los dos brazos para luego llevárselo. La Orden provisional se colocó frente al Ancestral, Dark avanzó unos pocos pasos y asintió con la cabeza hacia el anciano.




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