Desde aquella charla, nuestra relación comenzó a tambalearse. En ese periodo no tenía tiempo ni siquiera de respirar; tenía que estudiar, trabajar, entrenar y volver a estudiar para el examen del día siguiente, por lo cual el tiempo que le dedicaba a mi amada Daniela era mínimo.
Ya ni siquiera podía desvelarme compensando el tiempo perdido de la mañana y tarde, porque estaba completamente agotado...
Aun así, yo seguía siendo constante; en las mañanas siempre le enviaba un mensaje deseándole un bonito día, en las tardes preguntando si ya había comido, y en las noches le dedicaba toda mi atención. Aun si estaba lo suficientemente cansado, eran los momentos más hermosos de mis días.
Las noches eran como nuestras citas privadas. Solía preguntarle todo lo que le había sucedido en el día, y si se daba la ocasión, la llamaba y veíamos una película juntos, o veíamos documentales de terror, ya que eran sus favoritos.
A la hora de acostarme solía enviarle un audio diciéndole cuanto la amaba, diciéndole que no se desvele mucho y que desayune, ya que tenía muy malos hábitos alimenticios; y su parte favorita era el beso al final del audio diciendo te amo.
Ella, en cambio, me enviaba una foto tirándome un beso, con la cual yo podía comenzar a rodar en mi cama como un niño ilusionado, envolviéndome en las sábanasde mi cama hasta que se desacomodara y tener que volver a acomodarla para poder acostarme...
Era un loco enamorado; simplemente todos esos momentos me hacían recuperar todas las energías y ánimos que había perdido en el día; así de meloso podía llegar a ser, y eso me asustaba, porque no sabía si era excedente o era lo normal.
No quería ser un empalagoso que hartara a Daniela. No quería ser ese tipo de chicos a los cuales las chicas llaman ¨chicles¨ por estar tan apegados a ellas, hasta tal punto que no se les despegan, como aquel chicle que se pega a tu zapato blanco en una cita o reunión importante, y es molesto y difícil de quitar. No quería que Daniela me viera de esa manera, solo quería ser un novio atento y cariñoso, y demostrarle cuanto la amaba, pero a veces sentía que exageraba, ¿o no?