La princesa de un familia mafiosa

— Capítulo 22 —(Castigo)

Mientras iban en el auto, Garrett abrazaba a Ayhan que iba recostada en su pecho. Con los ojos cerrados y su respiración tranquila, no parecía aquel hombre desalmado que hace poco había levantado su arma contra los secuestradores de su hija y disparado sin pensar.

Ahora solo era un padre amoroso que dormía junto a su hija. Todo el camino fue muy silencioso, no solamente ellos sino los demás escoltas, quienes estaban tranquilos y felices por tener a su joven señorita a salvó.

Al llegar a la mansión varios empleados salieron a recibirlos.

—Señor bienvenido. Nos alegra saber que la señorita está bien —Saludo Fernando.

Todos murmuraban felices, algunos soltaron lágrimas aunque fueron interrumpidos por Darya quien llegó corriendo con lágrimas en sus ojos.

—Señorita —Con sus manos temblorosas trato de tocarlo—, me alegra ver que está a salvó.

Algunos de los presentes se conmovieron; sin embargo, Garrett solo dió una paso atrás evitando el contacto.

—¿Se-señor? —Levanto la vista.

Él solo camino hacia dentro y los empleados rápidamente fueron a continuar con sus quehaceres.

—Señor, deme a la señorita —Insistía siguiéndolo.

—Ve a preparar su baño.

Ella tratando de sonreír, asintió y se fue.

Garrett de nuevo se sentó y continúo abrazandola. No quería soltarla, ya estaba a salvó, pero no podía quitarse ese horrible sentimiento de desesperación e impotencia.

—Señor —Alessandro lo interrumpió—. Los blancos ya están en los calabozos.

Garrett apartó un mechón de cabello de la cara de Ayhan y noto el moretón.

—Sepralos, y en especial al hombre que la toco. A él lo quiero en la misma habitación que uso Cleo, ahora mismo voy para allá.

—Entendido —Dio un paso atras y desapareció en los pasillos de la mansión.

—Dejare que se atormente solo, que pierda la razón por el miedo de no saber que le pasará... —Toco con cuidado la mejilla de Ayhan—. Cortaré su mano, se arrepentirá por lo que hizo.

—Pa... pa—Balbuceo su hija.

Se alarmó creyendo que la había despertado, sin embargo ella estaba profundamente dormida sonrió.

Ese gesto lo hizo tranquilizar y trazar una leve sonrisa.

¡Tac, tac!

Escucho de nuevo pasos acercarse, aunque supo de inmediato de quién se trataba.

—Dale un baño, pero no la despiertes.

—Entendido señor.

Darya tomo a Ayhan en sus brazos, no obstante cuando trato de llevársela, noto que sujetaba con fuerza la ropa de su padre.

Darya tomo la mano de ella y la jaló.

—¡Buua! —Ayhan estaba despertando y comenzando a llorar.

Garrett frunciendo el veño y endureció su mirada. Ella tembló, iba a disculparse y tratar de arrollarla, pero Garrett actuó primero.

—Sssh, está bien cariño. Duerme —Su voz era tan calmada y dulce que Ayhan volvió a dormir.

Esa acción algo común en Garrett cuando estaba con su hija no era extraña para nadie, por otro lado cada vez que alguien lo veía de cerca los dejaba impactados.

—Ya vete —Ordenos retomando su habitual cara inexpresiva.

Ella salió del transe y rápidamente subió a la habitación de Ayhan.

«Cuatro años aquí y aún no me acostumbro» pensó resoplando.

Al llegar, volteo de nuevo a ver la cara de Ayhan y noto la marca en su cara.

—¿Quién se atrevió a hacerle esto a un niño? —Presiono la marca con fuerza.

—Mmmh —Al notar que iba a despertar la soltó.

~~~

Garrett camino hacia la cocina. Algunos de los empleados que estaban ahí se sobresaltadon al verlo.

—Se-señor, ¿decea que le hagamos algo de comer? —Trato de sonreír su cocinero.

—Preparen aperitivos y un poco de vino.

Tomo una taza, se sirvió un poco de agua y la bebió.

—Llevalos a mi oficina en una hora.

—Como usted ordende.

Todos hagacharon sus cabezas mirando al suelo.

Garrett solo dió media vuelta y camino dando largos pasos hacia el sótano de la mansión, o en otras palabras hacia los calabozos de esta.

Él tenía la agilidad de caminar sin emitir sonidos cuando estaba molesto.

—Señor.

Tres escoltas ya lo esperaban y uno de ellos lo guío.

—¡Señor! —La madre de Lucas dentro de un calabozo, lloraba y golpeaba su cabeza contra el suelo—. Don, por favor perdonenos.

Ella extendió su mano tratando de agarrar su pantalón.

—¡No sabíamos que ella era su hija!

Aunque él la ignoró y siguió caminando. En el lugar resonaban los gritos de suplica de ella.

Con forme avanzaban se encontraron con los otros dos; uno estaba ya desierto confundido y temblando, mientras el otro solo se sentó en la cama de piedras mirando al suelo.

Al cabo de unos minutos llegaron a la celda especial.

—Jefe —Uno abrió la puerta de la habitación.

Sin ventanas, aislanda y completamente oscura.

Garrett dió un paso, y la habitación se iluminó por un pequeño foco que parpadeaba constante.

En el fondo estaba un hombre, se veía pálido sujetando su mano con la mirada perdida mientras murmuraba cosas inaudibles.

Tres personas entraron, y el hombre sentado en el suelo reaccionó.

—Se-señor —En su frente empezaron a formarse muchas gotas de sudor—. No, Don.

Se arrastró adolorido hasta llegar a los pies de Garrett.

—Don, lo siento mucho. De-dejeme explicarle...

Uno de los escoltas le dió un cigarrillo a Garrett, este lo tomo sin mirar al hombre a sus pies.

—¿Quién los envío? —Encendio el cigarrillo y empezó a fumar.

—Don, todo es un malentendido.

—¿Quién fue? —Esta vez su tono de voz era más frío.

El hombre temblando y al borde de las lágrimas no sabía que decir.

—D-Don —Su cabeza golpeó el suelo—. Se lo juro, no fuimos enviados por nadie. Nosotros solo somos un grupo que trabaja con el director de la escuela.

—…

—É-Él nos dice que niño es más fácil de secuestrar y vamos por él, llamamos a su padre y pedimos dinero nada más. No trabajamos con nadie ni para nadie más, ¡Creame!




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