Los niños pobres, que suerte nacer como uno, la personas sienten pena por ti pero no hacen nada. Es fácil para los ricos decir que las donaciones que ellos entregan van a orfanatos, sin saber que ese dinero termina en manos de los Directores, profesores y para guardar el silencio de los demás.
Nací pobre, moriré pobre ese era mi lema , si así nací así moriré da igual de todas formas todos nos convertimos en polvo a la final. Sin excepciones.
Lo único que dejaron mis padres fue un nombre, y un cabello pelirrojo que resalta en los demás, Ruby ese es mi nombre, como aquella joya que brilla.
Pasaba hambre, algunas veces robaba otras me aguantaba. Hasta que un día conocí a una Señora, me acogió, hablo de la bello que era mi cabello y de lo hermosa que era yo. Tome un baño caliente y la ayude, al parecer tenía un Bar en el cual llegaban muchos hombres, a y también tenía hermanas, claro mayores que yo y muy lindas.
Tenía 6 años para entender lo que pasaba, solo sabía que esta era mi nueva familia.
-TIENE APENAS 6 AÑOS MUJERE ACASO ENLOQUECISTE-
-Tiene qué aportar -
-ES UNA NIÑA MADAM -
-No sientas pena por ella... o acaso tratas de cuidarl lo que por tu avaricia perdiste -
-.. eres cruel -
-Jajaj solo tengo hambre -
La discusión, era sobre la Señora que me rescato la MADAM y mi hermana Epril.
-Ven Rubi vas a brillar -
Un día cualquiera, Madam me llevo a darme una ducha, fue la más larga que e tomando, era una niña... pero no era tonta, el agua comenzó a tornare negra ante mis ojos...era miedo
-Rubi tranquila, piensa que vas a ayudarnos -
La Madam hablaba con una calma que me era aterradora. Cuando salir me vistió, utilice maquillaje me mire en el espejo que extraño era. Cuando baje las escaleras todas las hermanas me rodeaban una de ellas Epril me miraba con tristesa, en el medio de todas un hombre lo conocía siempre visitaba el Bar.
Tomó mi mano y me llevo a un cuarto, quería entrar algún día aquí. Las hermanas venían aquí y me decían que jugaban, pero yo no quiero jugar.
-Tu cabello, es más brillante de lo que pensé -
El hombre tomo mi cabello y comenzó a olerlo, es asqueroso, comenzó a tocarme desde los hombros hasta mi cintura.
No quiero, es asqueroso, deseo que pare todo esto.
Me da miedo...
Cuando la hermana Epril entro para intervenir, porque oa consiencia la carcomia como ratas por dentro. No podía hacer nada, se quedo inmóvil.
El hombre yacía en el suelo, muriendo de dolor como si hubiera recibido una patada en los geniales, y yo solo estaba sentada en la cama temblando de miedo.
Madam entro furiosa.
-ERES UNA INGRATA COMO TE ATREVES -
Me tomo del cabello, hasta arrastrarme afuera, Epril trato de detenerla, pero las demás la detuvieron a ella.
Madam me tíro a la calle a gritos.
-TODO LO QUE HICE POR TI, TODO LO QUE GASTE POR TI, ERES UN DESPERDICIO -
Con la misma agua que me baño unos momentos antes, me la hecho mientras estaba sentada en el suelo.
-ESPERO QUÉ TE PUDRAS COMO TU MADRE -
Y cerró la puerta tras ella. Baje por la calle un par de días hasta que mi cuerpo se sentó solo listo para morir.
Un carruaje paro frente ami.
-Quieres hacer algo más que morirte de hambre? -
Que señor tan elegante, era claro quería vivir.
-Si... -
Ni una palabra más, el señor ya me tenía dentro del carruaje, y mi lema se destruyó. Nací pobre, no moriré pobre.