—Esa mujer es una bruja.
Victoria caminaba por el pasillo junto a Erick, todavía con la expresión de indignación que había mantenido desde que terminó la clase.
—Es como un témpano de hielo. No, peor... es como el iceberg que hundió al Titanic.
Erick soltó una pequeña risa.
—Estás exagerando.
Victoria se detuvo y lo miró.
—¿Exagerando?
Se cruzó de brazos.
—¿Viste la manera en que nos miraba?
—Es profesora.
—Exactamente. ¡Y parece que disfruta aterrorizando estudiantes!
Erick negó con la cabeza mientras continuaba caminando.
Victoria era conocida prácticamente por toda la universidad.
Era popular, segura de sí misma y siempre estaba rodeada de personas. Su cabello estaba perfectamente arreglado, su uniforme de porrista permanecía impecable y nunca parecía salir de casa sin asegurarse de que todos notaran su presencia.
Además, era la novia de Erick Lancaster.
Y le gustaba que todo el mundo lo supiera.
—No entiendo cómo puedes estar tan tranquilo —continuó Victoria—. Mañana tenemos una prueba.
—Una prueba corta.
—Una prueba que cuenta para nuestra calificación final.
Erick se encogió de hombros.
—Entonces estudiaré.
Victoria lo miró con incredulidad.
—¿Tú? ¿Estudiar?
—Sí.
—¿Por qué?
Erick la miró de reojo.
—Porque quiero aprobar.
Victoria soltó una carcajada.
—Nunca te había preocupado tanto una materia.
—Siempre hay una primera vez.
Ella entrecerró los ojos.
—No me digas que esa profesora logró convencerte de estudiar.
Erick guardó silencio durante un instante.
No sabía por qué, pero la imagen de Elizabeth frente al pizarrón volvió a aparecer en su mente.
Su postura recta.
Su mirada seria.
La manera en que había conseguido que treinta y cinco estudiantes guardaran silencio sin necesidad de gritar.
—No —respondió finalmente—. Solo me pareció interesante.
Victoria levantó una ceja.
—¿Interesante?
—Su forma de enseñar.
—Es fría.
—Es estricta.
—Es insoportable.
—Eso todavía no lo sabemos.
Victoria se quedó mirándolo.
—¿La estás defendiendo?
Erick sonrió ligeramente.
—No.
—Parecía que sí.
—Solo estoy diciendo que tuvimos una clase.
Victoria hizo un pequeño gesto de disgusto.
—Pues yo ya sé que no me agrada.
Erick soltó una risa.
—Eso quedó bastante claro.
Siguieron caminando por el pasillo mientras los demás estudiantes se dirigían hacia sus siguientes clases.
Victoria tomó el brazo de Erick y apoyó la cabeza ligeramente sobre su hombro.
—Después de clases quiero ir a comer contigo.
—Tengo que estudiar.
Ella levantó la cabeza.
—¿En serio?
—En serio.
Victoria lo observó durante unos segundos.
—Definitivamente esa mujer te hizo algo.
Erick volvió a reír.
—Solo es una profesora.
—Una profesora que parece un iceberg.
—Un iceberg no puede enseñar cálculo.
—Esta sí parece capaz.
Erick negó con la cabeza.
Sin embargo, mientras caminaban, una pequeña sonrisa permaneció en su rostro.
No sabía qué tenía Elizabeth Whitmore.
Pero, por alguna razón, aquella mujer había conseguido convertirse en el tema de conversación de su día.
Y eso apenas era el comienzo.
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Editado: 20.10.2026