La Revolución Del Ejército I: Los Experimentos Malditos

Capítulo 13

Pensándolo mucho, Naila aún no entendía por qué Ziehen le había pedido ayuda con eso, ella tampoco sabía mucho de peleas, lo que usaba a la hora de los entrenamientos era lo que había aprendido mientras peleaba con los policías en Cerillan, además que la chica consideraba que el chico Merte no peleaba mal como para tener que pedirle ese tipo de favor.

Aun así, decidió aceptar, estaba cansada de la rutina que tenía, además que se levantaba temprano y no tenía nada más que hacer que esperar los entrenamientos, además que podía ayudarla a pensar en otra cosa que no fuera en el sufrimiento de su familia. 

Sumando que no podía olvidar que el chico la había ayudado a no hacer algo estúpido, era su forma de agradecerle, aunque eso significara pasar tiempo con una persona que no quería, pero por lo menos con esto quedarían a mano.

De todas formas, Naila tenía algo muy claro, que lo ayudara, no significaba que podía confiar en él, menos en alguien que se había presentado voluntario, eso significaba, para ella, que él estaba del lado del gobernador Brais.

Llegó la hora de almuerzo, hora en la que comía su única comida del día, lo había decidido así porque había empezado a tener más hambre, pero se sentía mal si tomaba muchos alimentos, así que prefería comer algo fuerte y con eso resistir el resto del día, el problema es que ya no era suficiente, su cuerpo le estaba pidiendo cada vez más.

Desde que había comenzado un tipo de cercanía con Creyl ambos comían juntos, se hacían compañía y era agradable tener alguien a tu lado, aunque muchas veces no hablaran de nada, como era el caso de ahora, pero Naila notó que algo le pasaba, tenía el ceño fruncido mientras comía con pocas ganas.

— ¿Qué sucede? — preguntó la chica sin mirarlo, seguía preocupada de comer.

— ¿Por qué preguntas? — su voz sonó bastante brusca, casi como atacándola, la chica lo miró extrañada, pero prefirió conservar la calma.

— Te ves molesto — comentó tranquila, se notaba mucho que el chico estaba enojado.

— Como no voy a estarlo, si ese niñato vino en la mañana a molestarme — Naila se quedó pensando de a quién se refería — acercándose a pedirme un favor, si claro, ni siquiera quise oírle — en ese momento creyó entender de quién estaba hablando, ciertamente se veía furioso y entre más hablaba peor se ponía.

— ¿Te refieres a Ziehen?

— Obvio — dijo volviendo a tomar un poco de comida.

— Entonces sí, habló contigo — se dijo más para sí misma, sorprendida — pensé que no sería capaz, a mí también me pidió un favor.

— Supongo que te negaste — tomando más comida para llevarse la cuchara con comida a la boca.

— Acepté escucharlo y luego de pensarlo decidí ayudarlo — de pronto se produjo un silencio en la mesa, Naila miró a Creyl y vio que este tenía los ojos muy abiertos mirándola fijamente.

— ¿Estás bromeando? — dijo luego de un rato, la chica negó — ¡¿Por qué hiciste eso?!

— No grites — dijo en un tono calmado y tranquilo — solo quiere mejorar en los entrenamientos, eso es todo — Naila continuó comiendo hasta que notó que su compañero había dejado de hacerlo — ¿No vas a seguir comiendo?

— No lo creo — este la miró directo a los ojos — no puedo entender que lo vayas a ayudar, ¿Por qué?

— Tampoco es que tenga nada mejor que hacer, prefiero estar ocupada, a estar tirada en la cama mirando el techo — volvieron a quedar en silencio y cada uno siguió comiendo, en unos pocos minutos ambos terminaron y fueron a dejar sus bandejas, para luego irse a la habitación.

— Deberías rechazarlo — dijo Creyl luego de un rato.

— Ya acepté ayudarlo, además fue mi decisión, no te metas, sé cuidarme sola — Naila lo miró y este solo asintió.

Sinceramente a veces Naila no sabía cómo tratar al chico Munt y es que muchas veces le salía su instinto de hermana mayor, donde su preocupación máxima era proteger al menor, el primer problema que había con eso es que ambos solo se llevaban por meses, ella siendo la mayor, segundo Creyl también había sido hermano mayor, por lo que hacía exactamente lo mismo que ella.

Igual se había dado cuenta que ambos habían sido hermanos mayores muy diferentes, por ejemplo en su caso, ella fue mucho más permisiva en ciertos comportamientos de sus hermanos, como que jugaran y desordenaran todo, total ella luego lo ordenaba, pero Creyl fue alguien mucho más duro y estricto con sus hermanos.

El resto del día fue tranquilo, pudo descansar un poco hasta que se estomagó, le comenzó a pedir más alimentos, se había comenzado a preocupar que su cuerpo no se comportara como antes, no porque quisiera mantener una visión de sí misma como dura o fría, si no, por qué al entrenar con Ziehen le provocaría más hambre.

No es que no le gustara comer, de hecho, era todo lo contrario, el problema es que se sentía culpable de tener tantos alimentos a su disposición en el día, sabiendo que sus hermanos y su madre tienen mucho menos que eso.

Cuando todos se fueron a cenar, ella se fue rápidamente a la azotea, intentando no pensar en el hambre que tenía, al llegar se sentó al borde y tomó atención a cómo el sol se ocultaba, dejando paso para la noche, solo se quedó contemplando a su alrededor en silencio.



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En el texto hay: cienciaficcion, amor, poderes

Editado: 10.03.2024

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