La Revolución Del Ejército I: Los Experimentos Malditos

Capítulo 19

Ziehen se notaba cansado, no los habían dejado descansar luego de la cuarta dosis, lo peor es que ninguno se había manifestado, ni siquiera deseaba saber cómo de preocupados deben estar en teniente y el gobernador Brais por los inexistentes resultados de los experimentos, tampoco es que él esté tan emocionado así que agradece que aún ninguno tenga poderes.

Si no le agradaba que sabiendo que los experimentos los dejan tan desorientados los primeros días, los hicieran entrenar igual y es que ni siquiera sabía muy bien donde estaba golpeando.

La única que los mantuvo preocupados fue Menry y es que la chica había estado mal, por suerte ahora ya no deliraba como los primeros días, si se le notaba más cansada y no tan motivada para hacer cosas, por lo que Arivel intentaba hacerla reír o llevarla a pasear.

Hoy el teniente había decidido darles un empujón, y es que tomó la decisión de hacer una pelea, pero con él, se pasó gran parte del entrenamiento viendo a los chicos, estando muy atentos a cómo estaban y ahora deseaba ver su reacción.

La primera en subirse a las colchonetas fue Naila, la cual estaba bastante contenta en solo pensar que podría golpear al hombre frente a ella, y es que cuando lo logró golpear hasta Ziehen se le salió una pequeña sonrisa, la chica estuvo tranquila, no se salió de control en ningún momento así que las fuerzas estuvieron más equilibradas.

La siguiente fue Arivel, según lo que vio Ziehen la chica estuvo mucho más ruda de lo normal, se notaba que golpeaba con más fuerza, de todas maneras, no logró propinarle grandes golpes al teniente.

El tercero fue Creyl, para su sorpresa el chico no fue tan violento, aunque tampoco estuvo relajado como Naila, se podría decir que fue una combinación entre ambas, tampoco logró sobresalir mucho, pero estaba bien.

El siguiente fue Ziehen, el chico intentó dar su mejor esfuerzo y se notaba que su entrenamiento con Naila había dado sus frutos, pudo desestabilizar al teniente un par de veces y dar golpes importantes, de todas formas, no ganó, pero estaba feliz por su desempeño.

La penúltima fue Menry, la chica se veía asustada, de normal ella no se mostraba preocupada por las peleas, pero al parecer hoy sí, de primeras se notaba la diferencia de estatura entre el teniente y ella, a lo que no era justo al parecer de Ziehen. Cuando comenzó la pelea se veía normal, hasta que en un momento solo se preocupó de taparse.

— ¡Przac! — gritó la chica de pronto asustando a todos — pare por favor — Menry estaba a punto de llorar, eso sorprendió a todos y es que nunca habían visto a la chica tan frágil, Arivel y Naila rápidamente bajaron de las gradas y se llevaron a la menor del gimnasio, al poco rato la chica Snorb volvió sola.

El último fue Zohan, este tampoco se veía mejor que la anterior, el menor no estuvo tan mal como Menry, pero si se notaba más callado, se notaba que estaba perdido en sus pensamientos, el teniente le propinó algunos golpes antes de decidir en parar, el chico salió por sus propios medios.

Todos fueron a comer, la chica Ylleta fue a comer, dijo que Menry no tenía hambre y deseaba descansar, la primera en terminar de comer fue Naila, esta se levantó y se fue, los demás se demoraron un poco más y juntos volvieron a la habitación, iban tranquilamente hasta que escuchan un grito.

— ¡Nzac! — todos se miraron y corrieron a la habitación, al entrar se encontraron a Menry llorando y Naila a su lado, aunque no de esa forma exactamente.

Naila no podía tocar a la menor y de eso Ziehen se dio cuenta cuando intentó acercarse, había una pared invisible que le impedía el paso, lo peor es que Menry estaba buscando una forma para abrazar a Naila.

— ¡Diles que no me hagan nada! — jamás la había visto así y era desgarrador — ¡No les hice nada malo! ¡¿Taqzac?!

— Menry mírame — llamó Naila a la menor — ninguno de aquí te quiere hacer daño — la voz de la chica era dulce y tranquila — todos estamos aquí para ayudarte, cierra los ojos y piensa en algo lindo.

— ¿Cómo qué?

— En tu madre — dijo Arivel — en tu padre, en lo mucho que los quieres, piensa cuando nos conocimos y las travesuras que hacíamos — la mayor estaba preocupada y no era para menos.

— Cierra los ojos y piensa en eso — la menor hizo lo que Naila le pidió, algunos segundos más tardes la pared dejó de existir y la primera en abrazarla fue la chica Snorb — todo está bien, estás a salvo.

El gritó había sido lo suficientemente fuerte para alertar de un problema a los demás, por lo que el teniente estaba al tanto de que Menry se había manifestado, en poco tiempo supieron que la chica podía hacer escudos, eso explicaba la pared invisible, aunque lo que le parecía extraño a Ziehen es que su poder se manifestó cuando tuvo miedo, pero el teniente no dijo nada.

Por suerte lo que vino después no fue nada malo, el teniente estaba feliz y le dijo que el ejército le ayudaría a controlar su poder, la verdad es que era lo menos que podían hacer, esa niña tenía su poder a causa de ellos, no por decisión propia. Lo bueno es que le prometieron que le enseñaran a leer y a escribir, también ya no solo tendrá entrenamientos físicos sino también con sus poderes y que no se le cambiaría de habitación.

Lo peor fue saber que cuando alcanzara un nivel medio - avanzado sería el momento de que el ejército se la llevara para que luchara en la guerra.



#1024 en Ciencia ficción
#7269 en Otros
#1177 en Acción

En el texto hay: cienciaficcion, amor, poderes

Editado: 10.03.2024

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.