La Sombra del Cencerro

Prólogo: La Marca del Pasado

En las colinas empedradas de Ronda, Andalucía, la belleza y la tragedia siempre han caminado de la mano. Sin embargo, en la majestuosa hacienda El Tajo, solo reinaba el silencio.

Años atrás, Ignacio de la Torre no era un monstruo. Era el heredero de una antigua dinastía vinícola, un joven atractivo, ambicioso y soberbio. Pero una fatídica noche de lluvia, mientras conducía a gran velocidad por las sinuosas carreteras de la serranía, sufrió un accidente devastador. El coche se incendió. Ignacio sobrevivió, pero las llamas borraron el lado derecho de su rostro y de su cuerpo, dejándole cicatrices profundas y una cojera permanente.

Incapaz de soportar la mirada de compasión y asco de la alta sociedad andaluza, Ignacio se recluyó en El Tajo. Cubrió los espejos de la casa, vistió abrigos oscuros con cuellos altos y se convirtió en una leyenda urbana. Los pueblerinos de la comarca, al escuchar sus pasos pesados y el crujir de su bastón por las noches, comenzaron a llamarlo sencillamente: "El Monstruo de la Serranía".




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