La Sombra del Cencerro

Capítulo 1: La Rosa de Papel

A pocos kilómetros, en el corazón del centro histórico de Ronda, vivía Isabel. A diferencia de las jóvenes de su edad, absortas en redes sociales y banquetes locales, Isabel prefería perderse entre las páginas de los libros antiguos de la biblioteca municipal, donde trabajaba.

Su padre, Mateo, era un modesto encuadernador de libros y restaurador de arte, un hombre noble pero desbordado por las deudas tras la muerte de su esposa. Mateo era un soñador, y su debilidad era la pasión por encontrar manuscritos raros.

Un día de otoño, Mateo decidió adentrarse en los terrenos abandonados de la hacienda El Tajo, atraído por el rumor de que el dueño poseía una colección inaccesible de incunables. Mientras caminaba por los jardines descuidados de la propiedad, encontró un rosal silvestre que florecía milagrosamente en medio de la maleza. Recordó cuánto le gustaban las rosas amarillas a su hija Isabel y cortó una.

En ese instante, una figura alta y envuelta en Sombras emergió del follaje.

—¿Osas trespasarte en mi propiedad y robar lo único vivo que me queda? —retumbó una voz grave y desgarrada.

Mateo cayó de rodillas, aterrorizado. Explicó desesperado su situación, pidiendo clemencia para volver con su hija. Ignacio, amargado y resentido con el mundo exterior, le impuso una condición fría:

—Irás a tu casa. Pero si no regresas a pagar tu deuda con trabajo en mi biblioteca restaurando mis tomos podridos, avisaré a la policía por laזian violación de propiedad y destruiré el único taller que te queda.




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