Incapaz de tolerar que Blanca opacara su posición, Regina contrató a un chófer y guardia de seguridad de confianza, llamado Samuel, para deshacerse de la joven. Con el pretexto de trasladar unas piezas de arte a una bodega alejada en la zona industrial, Samuel llevó a Blanca hacia las afueras de la ciudad.
Sin embargo, al ver la inocencia de la joven y recordar la bondad con la que ella siempre trataba al personal, Samuel se negó a cumplir el encargo de Regina. Le advirtió del peligro que corría y le pidió que huyera sin mirar atrás, prometiendo mentirle a Regina asegurando que la joven había abandonado el país para siempre.