La Ultima Sangre Divina

CAPITULO 6 ESA MIRADA

Armando

Al llego al jardín solo puedo ver a Gloria sola, me pregunto dónde estará su a preciada nieta, espero que Marissa tenga un mejor carácter que Gloria, que parece a simple vista malhumorada, nunca cambia parece que tiene la vida tan amargada no recuerdo la ultimas ves que la mire sonreír, creo que era muy pequeño, se perfectamente que no le gusta su encomienda por mi padre y su difunto yerno e hija.

Lástima que tendrá que soportar todo esto, hasta el final de sus días, debo tener la fiesta calmada con Gloria conozco perfectamente que es lo que hay detrás de ellas y no es nada bueno.

-Gloria es un gusto volver a verte después de tanto tiempo, cuanto paso dos meses o tal vez tres.

-Desde hace un mes, no ha pasado mucho tiempo, no creí que me extrañaras.

-Claro que lo hice. - Sonrió ampliamente al ver su cara de amargura muy visiblemente

- No se has hipócrita Armado.

Suelto una pequeña risa que la hace enojar a un más.

-Se nota mucho tu emoción, saber que una amargada como tú, va a hacer parte de mi familia algún día, eso me emociona, pero parece que a ti no en lo más mínimo. - Digo con sarcasmo.

-Mira Armando, a mí no me agrada esta idea que mi nieta sea tu esposa y...

-Bueno a eso, es algo de lo que no me importa, recuerda muy bien que te puede pasar si me desafías Gloria.

-Eso lo tengo muy en mente, pero tu recuerda quien soy.

-También lo tengo muy en claro, pero cambia un poco esa mirada de amargada que se está acercando tu hermosa nieta.

Digo observando cada detalle de la hermosa mujer que se dirige a nosotros. Tiene una mirada que te cautiva, unos labios carnosos que te invitan a besarlos, unas hermosas mejillas con un toque de rubor y esos ojos tan bellos color café que te invitan a verlos todos los días, en el amanecer y anochecer, te muestran en cómo perderse en una bella mirada que no me cansaría de ver la nunca.

Me niego a creer que ella sea igual de amargada que su abuela, con tal hermosa belleza y una melodiosa voz.

-Abuela. - dice Marissa con una hermosa sonrisa en los labios.

-Marissa, te presento a Armando Ferret, es el joven del que te hable.

-Esa un placer conocer lo joven Armando. -Dice Marissa extendiendo su mano la cual tomo, con tal prisa de no querer la soltar nunca, aparta nerviosamente su agarre.

-El placer es mío Marissa, pero me podrías hacer un favor. - Asiente. -Podrías llamarme por mi nombre. - Digo sin apartar la mirada de ella.

-Claro, Armando.

-Me retiro, los veo en la cena, necesito descansar ya saben que con mi edad son un poco cansados estos viajes tan largos.

-Descanse abuela. - Dice Marissa, aun con su hermosa sonrisa, iluminando su rostro.

Gloria se retira dejándonos solos, siento una cierta incomodidad por parte de Marissa, necesito que esta incomodidad desaparezca.

-Te parece si damos un paseo. - Digo extendiéndole mi mano.

-Si, fuera bueno conocer los sitios de tu casa. - Lo dice con una tristeza, para después entrelazar su mano con la mía.

-No es solo mía, si no tuya también, tienes los mismos derechos tanto aquí como en el palacio. - Claramente se lo recalco, ya que no deseó ningún malentendió por sus derechos.

-Pero...

-No hay ningún, pero, podemos dar nuestro paseo.

-Si.

Tras un largo camino en silencio, habla.

-Es bonito, sin importar que el sol ya se ocultó la vista es hermoso.

No es mentira lo que dice, tenía tantos años que no me daba cuenta de lo bello que es el jardín de noche, después de la muerte de mis padres he visitado tan poco este lugar, uno del cual hay muchos recuerdos felices en ellos.

-Tienes razón. -Su vista se queda perdida en algún punto fijo. - Es realmente bello.

-Si realmente hermosa la noche, no me puedo ni imaginar cómo ha de ser día y la ciudad ha de ser igual. -Dice con un tono melancólico.

-Es igual de hermosa, antes de irnos de Valent, te llevare a que conozcas cada rincón de ella, te aseguro que te encantara.

-Me parece bien a un que no puedo salir por lo del man...

-Mantirium.-Termino por ella. - Por eso no tienes de que preocuparte, mientras estes a mi lado nada te pasara, ni el Groumgli te tocara un solo hilo de cabello.

-Que quieres decir con lo de que el Mantirium y el gruomgli no me harán nada.

-Quiero decir que él no tiene poder en mi reino, el Groumgli es otro peón de su amo, él ha pasado mucho su límite, así que no te preocupes, vamos a sentarse en la banca.

-Entonces respirare tranquila al saber que esos socodian no me harán nada. - Dice mientras se sienta en la banca.

-Así es, podrás estar tranquila. - Le digo sentándome a un lado de ella.

-Es muy bonito este jardín.

-Si lo es, este jardín lo hicieron mis padres se la pasaban todas las tardes haciendo lo cuando nos encontrábamos en la ciudad, después de su muerte yo lo sigo conservando igual como lo ves hasta el día de hoy.

-Es lindo saber que tienes tal gesto, de conservar el jardín que con tanto sacrificio hicieron tus padres, tú tienes mucha suerte.

- ¿Porque tengo tanta suerte Marissa?.- Pregunto confundido

-Tu conservas y cuidas algo muy valioso para tus padres, yo solo cuido este relicario. - Dice enseñándomelo. - Desde que lo tengo en mis manos no lo he podido abrir por más que he intentado.

-Estoy seguro de que algún día lo podrás abrir y saber que hay dentro

-Si, algún día sabre que hay en su interior.

Al ver la con una sonrisa dibujada en su rostro, noto lo hermosa que se mira así sonriente, Marissa al notar mi mirada, voltea a verme, abrazándome.

-Gracias

- ¿Por qué me agradeces? - Pregunto desconcertado

-Porque si nunca hubiera existido tal trato o tu no lo desearas, a estas horas seguiría en la cabaña, recorriendo sus pasillos.

Me quedo desconcertado por sus palabras, y si tiene la razón, si este trato no existiera o yo deseara no continuar con lo prometido de mi padre, ella estaría en estos momentos desolada, en los tristes rincones de esa cabaña.



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En el texto hay: romance, darkfantasy

Editado: 13.10.2026

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