La venganza mortal

Dos años después

Alemania, dos años después de la tragedia.

Han pasado dos años desde que Michael Kaiser perdió a sus amigos Daniel y Lucas, y a Emma, la chica que amaba.

Ahora, con 16 años, Michael ya no es el mismo muchacho de catorce que solía reír junto a sus amigos. Aquella pérdida cambió su forma de ver el mundo y dejó en él un único objetivo: vengarse de la organización responsable.

Es el hijo menor de Viktor Schneider, líder de la organización criminal más poderosa de Alemania. Su hermano mayor, Alexander Schneider, de 23 años, lleva años preparándose para convertirse en el sucesor de su padre.

Pero Michael no quiere el poder ni la responsabilidad de dirigir un imperio criminal.

Él quiere justicia por sus amigos.

El despertador sonó a las seis de la mañana.

Michael abrió los ojos, se levantó de la cama y se dirigió al baño para ducharse. Después se puso el uniforme del colegio, se arregló el cabello y bajó a desayunar.

En el comedor ya estaban su padre, Viktor; su madre, Helena; y su hermano mayor, Alexander.

—Llegas tarde —comentó Alexander, mirando su reloj.

Michael tomó asiento.

—Son las seis y diez. Las clases empiezan a las siete.

—Siempre tienes una respuesta para todo.

—Y tú siempre tienes algo que decir.

—Basta los dos —intervino Helena.

Viktor apartó la mirada de los documentos que estaba leyendo y observó a su hijo menor.

—¿Cómo van tus estudios?

—Bien.

—Espero que tus notas demuestren lo mismo.

Michael tomó un sorbo de su bebida sin responder.

Alexander soltó una pequeña risa.

—Papá solo está preguntando, Michael. No tienes que actuar como si todo el mundo estuviera contra ti.

Michael lo miró fijamente.

—No recuerdo haberte pedido tu opinión.

—¡Michael! —advirtió Viktor.

El muchacho volvió a concentrarse en su desayuno.

Viktor cerró la carpeta que tenía delante.

—Alexander, esta tarde tendremos una reunión. Quiero que estés preparado.

—Por supuesto, padre.

Michael conocía aquella conversación. Su hermano llevaba años preparándose para ocupar el lugar de Viktor al frente de la organización.

Y estaba convencido de que algún día lo conseguiría.

—¿Tú no tienes nada que decir? —le preguntó Alexander a Michael.

—¿Sobre qué?

—Sobre el futuro de nuestra organización.

Michael se levantó y tomó su mochila.

—Ese futuro no me interesa.

Su hermano dejó de sonreír.

—Algún día tendrás que entender que eres un Kaiser.

Michael se detuvo junto a la puerta y lo miró por encima del hombro.

—Sé perfectamente quién soy.

Después salió de la casa.

Mientras el vehículo lo llevaba al colegio, Michael observó las calles a través de la ventana. Durante un instante recordó las risas de Daniel y Lucas, y la sonrisa de Emma.

Dos años habían pasado, pero todavía podía recordar la última promesa que les hizo.

Apretó el teléfono entre sus manos y abrió una nota donde había escrito el nombre de la organización responsable de sus muertes.

No había olvidado nada.

Y no pensaba hacerlo.

La venganza seguía esperando.



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En el texto hay: traiciones, accion, mafias

Editado: 25.10.2026

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