La venganza mortal

Un nuevo comienzo

Alemania, 7:00 a. m.

El vehículo se detuvo frente a la entrada de la nueva institución educativa.

Michael Kaiser bajó con su mochila al hombro y observó el edificio durante unos segundos. Había estudiantes entrando, grupos conversando en los pasillos y profesores vigilando la entrada.

Para cualquiera, era un colegio más.

Para Michael, era un lugar donde tendría que empezar de nuevo.

No había elegido aquella institución por casualidad. Dos años atrás, había recibido información de que la organización responsable de la muerte de sus amigos tenía presencia cerca de su antiguo colegio.

No estaba dispuesto a correr el mismo riesgo otra vez.

—Señor Michael, ¿desea que lo recoja a la salida? —preguntó el conductor desde el vehículo.

—No hace falta. Yo me encargo.

Michael cerró la puerta y caminó hacia la entrada.

Apenas cruzó las puertas, notó algunas miradas dirigidas hacia él. Su uniforme estaba impecable y su expresión seria no invitaba precisamente a iniciar una conversación.

No le importó.

Se acercó a la oficina administrativa, donde una mujer revisaba unos documentos.

—Buenos días. Soy Michael Kaiser. Hoy comienzo las clases aquí.

La mujer consultó una lista.

—Ah, sí. Michael Kaiser. Te estábamos esperando. Tu salón es el 10-B. Sigue por ese pasillo y gira a la derecha. Tu tutor te explicará el resto.

—Gracias.

Michael siguió las indicaciones hasta encontrar el salón.

Al entrar, varias conversaciones se interrumpieron por un instante.

—Buenos días —saludó el profesor—. Tenemos un nuevo compañero. Preséntate, por favor.

Michael dejó la mochila junto a su pierna.

—Me llamo Michael Kaiser. Espero que nos llevemos bien.

No añadió nada más.

—Puedes sentarte en el puesto libre junto a la ventana —indicó el profesor.

Michael caminó hasta allí y se sentó. Desde su lugar podía observar el patio y parte de la entrada principal.

—Oye, ¿siempre eres tan serio? —susurró el estudiante sentado a su lado.

Michael giró la cabeza.

—¿Siempre haces tantas preguntas?

El chico soltó una risa.

—Me llamo Leon. Y tranquilo, solo intento ser amable.

—Michael.

—Eso ya lo sabemos, genio. El profesor acaba de presentarte.

Michael lo miró unos segundos antes de dejar escapar una pequeña sonrisa.

—Entonces no preguntes cosas que ya sabes.

Leon volvió a reírse.

Por primera vez aquella mañana, Michael tuvo una conversación que no terminó en una discusión.

Sin embargo, mientras el profesor comenzaba la clase, su mirada se desplazó hacia un automóvil oscuro estacionado al otro lado de la calle.

No sabía por qué, pero algo le llamó la atención.

El vehículo permaneció allí durante unos segundos antes de alejarse.

Michael no dijo nada.

Quizá no significaba nada.

O quizá su pasado acababa de encontrarlo.



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En el texto hay: traiciones, accion, mafias

Editado: 25.10.2026

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