ENVIDIA ( versión microrrelato)
Socorro hiperventilaba atrapada en aquel Seat 131 naranja, a su lado su amiga Garza se derretía entre goterones de sudor. .
Solo llevaban dos horas de viaje y parados casi la mitad, el único paisaje una infinita y serpenteante hilera de coches.
La playa nunca había estado tan lejos.
Una pareja en una Kawasaki atravesó ligera el atasco desapareciendo entre los coches y Socorro se hubiera cambiado sin dudarlo por la chica subida a su “grupa”.
La serpiente se desperezó.
Quince minutos después, dos pares de zapatos sobresaliendo bajo una manta y una moto en el suelo dejaron helado el corazón de Socorro.