En una pequeña isla aislada del Atlántico, donde las tradiciones pesqueras y la conservación marina regían la vida de sus habitantes, la familia Tritón lideraba una prestigiosa estación de investigación biológica submarina. Ariel, la hija menor, poseía un talento musical innato y una voz soprano que maravillaba a todos en la comunidad insular. Sin embargo, los ojos de la joven no miraban hacia las profundidades del mar, sino hacia el mundo exterior, la gran metrópoli costera y las historias de vida en tierra firme.