La paz del valle se vio amenazada con la llegada de la multinacional Virginia Mining & Energy, dirigida por el ambicioso y codicioso magnate Ratcliffe. Convencido de que bajo las tierras protegidas de la reserva yacía un valioso yacimiento de litio y minerales raros, Ratcliffe desplegó maquinaria pesada y personal de seguridad sin permisos ambientales legítimos.
A bordo de la expedición técnica venía John Smith, un destacado ingeniero ambiental y explorador que había sido contratado para evaluar la viabilidad del proyecto, ignorando las intenciones destructivas de su jefe.