—Perspectiva de Nit—
Mientras observaba un collar que estaba en exhibición para ser subastado, llegaron dos tipos raros con aspecto similar al de un humano. El primero era una chica de aspecto lindo con traje de sirvienta, y el otro era un hombre de aspecto raro que traía unos cuernos y cabellera verde.
«Tengo mis sospechas, pero... es posible que solo sean demonios».
Mientras estuve recorriendo el continente demoníaco, pude apreciar a un sinnúmero de razas y especies demoníacas. Una de ellas era la raza driatin, que habitaba las zonas de la tundra y tenía un tono de cabello bastante peculiar: el color blanco. La mayoría de ellos eran principalmente marginados, e incluso algunos eran usados como esclavos.
Absorto en mis pensamientos, el chico de cabello verde comenzó a picarme el brazo con su dedo.
—Oye, esto se ve de muy buena calidad, ¿no crees?
—Sí, es lo que estuve apreciando. Por la manera en la que se describe y el flujo de maná que está imbuido alrededor de este, puedo calcular que es un artefacto de muy alto nivel —dije mientras ponía mis ojos encima del chico.
—No puedo creerlo... —La chica de cabello blanco se puso una mano en la frente.
—¡T-tú! —El chico de cabello verde estaba temblando—. ¿En serio lo pudiste notar? Tú sí que serías de gran utilidad para nosotros, nunca había conocido a alguien tan habilidoso como yo en esto de las búsquedas de artefactos poderosos. —El chico tomó mis manos y las sostuvo con firmeza.
La chica de cabello blanco se me quedó mirando un rato con una expresión de lástima.
—Fue tu culpa. Cuando encuentra a alguien interesante, él se pone muy hiperactivo.
—¡Ándale, por favor, únete a nosotros! Te daremos buenas prestaciones y pagos por adelantado, sé apreciar un buen elemento solo con verlo. —El chico se volteó y señaló a la chica—: Así como hice con ella; le ofrecí algo bueno y ella ya no se alejó de mí, ¡jajajajaj!
Detrás del chico pude notar una sed asesina proveniente de la chica.
—Ven, es hora de irnos, estás causando un alboroto. —La chica tomó de las orejas al tipo y se lo llevó arrastrando hacia la salida.
—¡P-pero yo quería eso! Por favor perdóname, no me pegues llegando al hotel... Ujum, cualquier cosa me llamo Mark, espero que nos volvamos a encontrar de nuevo. —Mientras estaba siendo arrastrado, el chico se despidió alzando la mano.
«Sí que son muy escandalosos».
¡Zzzt, zzzt! (Sonido de micrófono).
—Atención a todos los presentes, bienvenidos a la 210.ª edición de la subasta del Gran Sahlin. Tenemos un invitado especial... —Un vampiro, de manera muy teatral, volaba de un lado a otro dentro del salón en donde estaba.
En lo personal, era una escena demasiado impresionante, puesto que la coreografía y el ambiente estaban muy bien hechos; sin embargo...
—La señorita Prins... señorita Prins... —El presentador se quedó mirando fijamente a la entrada del escenario. De ella emergió una mano gigantesca que tomó al presentador por la cintura—: ¡¿Pero qué...?! ¡¡¡Whaaaaaa!!!
La multitud quedó en silencio. Solo alcancé a percatarme de que algunos vampiros se la pasaban susurrando, pero no entendía lo que decían.
—Qué irrespetuoso, cómo osa llamarme así siendo la segunda princesa.
Del escenario salió un individuo que nunca en mi vida había visto. Era una de las subespecies de los humanos: un gigante.
«¿Esto debe ser una broma, verdad? No, esto no puede ser tan descabellado; ni siquiera estamos en la misma realidad de donde Rury y yo somos. A pesar de que los gigantes fueron erradicados en la Gran Guerra, esta es la primera vez que veo a uno. Estoy impresionado; no puedo sentir un límite en su fuerza».
—L-lo sentimos mucho, princesa Phenelophe, castigaremos de manera ejemplar a ese presentador y haremos que se arrepienta de todo. —Un grupo de vampiros bien vestidos se arrodillaron frente a la gigante.
—Jum, solo váyanse de aquí y continúen con la subasta. —Moviendo sus manos, hizo un gesto para que se fueran.
«Je, no sé por qué, pero siento que el rey vampiro se dio una buena vida con varias consortes de diferentes razas».
—Disculpe, señor... —Un guardia me jaló del hombro—. La subasta empezará en breve. Necesitamos que vaya a la cabina de cobro para que rellene sus neclins (moneda de subastas); si no, le tendré que pedir amablemente que salga del lugar. —De manera cortés, el guardia me señaló hacia la cabina.
—Oh, sí, está bien, solo dígame dónde está el baño, iré rápido.
—Está hacia esa dirección, todo derecho a mano izquierda. Ahí está.
—Muchas gracias.
Mientras caminaba en dirección al baño, presté suma atención a los vampiros que iban con grandes fajos de billetes, monedas y tarjetas. Al llegar a los baños, de manera sigilosa me escondí.
«Muy bien, veamos qué podemos hacer con esto. Veo que hay dos tipos de moneda, una en forma de corazón y otra en forma de gota de agua. No sé el valor de cada una, así que debería ser cuidadoso; pero en el caso de los billetes, al parecer todos son del mismo valor y de un color amarillo. Lo que sí me inquieta son las tarjetas, ¿cómo podría ser capaz de copiar una?».
Estuve en silencio un rato, tratando de pensar en algo.
«Lo tengo, esa vampira borracha nos entregó una tarjeta dorada».
Una vez teniendo esto... sé que no es correcto ni ético, así que no lo hagan, yo lo haré porque Rury necesita ese collar para disipar y controlar su flujo de maná, pero lo devolveré.
—CREATE: clone vampire ticket and golden vampire princess card.
En mis manos se generaron cinco fajos de billetes envueltos y una tarjeta dorada similar a la de Antonella.
«Maldición, no tenía de otra, estoy quebrado. El báculo que tenía Rury era un buen catalizador para ella y podía usar magia de manera un poco más controlada, pero parece que se lo quedó Sherry».