Las aventuras de la elfa y el caballero oscuro - Volumen 1

Capitulo 3 - Mala imagen

—Esto debe ser una broma, ¿no? —pensé en voz alta.

«Cuando lo vi de lejos, me estaba mentalizando de que el asentamiento era algo rústico y sucio, pero esto sí que supera mis expectativas».

Era demasiado caótico; con cada paso que daba y cada metro que recorría dentro, mis sentidos me avisaban que estaba en peligro, todo era un caos.

«La aldea de Rolf era demasiado tranquila, ordenada y un poco más acogedora hasta cierto punto, pero esto no sé si pueda soportarlo. Huele horrible y hay basura por todo el lugar».

Había demasiado estiércol regado de bestias de carga y mucha gente bestia caminando entre los puestos. Había demasiada concentración de gente en un lugar tan pequeño que estaba sintiéndome agobiada.

Decenas de vendedores ambulantes anunciaban sus mercancías en las calles. Puestos que ofrecían de todo; en serio, cuando digo de todo, no es broma: vendían pociones, mapas, comida de dudosa higiene, piedras preciosas, armaduras rotas, entre muchas cosas más.

«Me siento muy fuera de lugar, no puedo sentirme aliviada con esto. Creí que mi principal problema en el mundo exterior sería mi apariencia, pero parece que nadie aquí se está fijando en eso; todos los que están en esta zona ni siquiera se han percatado de que soy una elfa. Creo que mi confianza está demasiado mal, nada gira alrededor de mí y eso me hace sentir bien, pero no sé qué rayos haré primero». Absorta por la situación, por un momento sentí paranoia al ser demasiado ingenua y no tener un plan al venir aquí.

—¡Adelante, pasen y compren reliquias antiguas de viajeros! —Un goblin viejo con gafas grandes anunciaba sus productos con tal frenesí que llamó mi atención. El goblin me miró por unos segundos y continuó—: Mapas, báculos, todo lo que un viajero amateur necesita lo tenemos a muy buen precio.

Eso llamó mi atención, por lo que de manera instintiva me acerqué al puesto del goblin.

—Disculpe, ¿de casualidad tendrá un mapa de esta zona? —pregunté algo tímida para no levantar sospechas.

—Oh, por supuesto, querida. Tengo decenas de mapas aquí conmigo: unos del continente demoníaco, otros del mundo entero y otros de quién sabe qué son, pero son mapas. Si dices que quieres uno de esta región en específico, pues este es el único que tengo. —Sacó un mapa viejo y arrugado; al mostrármelo, mi cara se tornó en una mueca: el mapa tenía restos de alguna salsa y manchas rojas que no alcancé a distinguir qué eran.

—¿Cuánto cuesta? —pregunté.

—Pues... como eres una cliente nueva, te lo ofrezco con un descuento del noventa por ciento. —Los ojos del goblin brillaron.

—Me lo llevo entonces. —Mantuve una sonrisa en mi rostro y los ojos brillando también.

—Esa es la actitud. Ahora son cincuenta monedas de cobre. —El goblin cambió de postura y extendió su mano como un perro.

—¿Maldito, me quiere estafar? —Enojada y frunciendo el ceño, le reclamé al vendedor.

—No se ponga así, señorita, se pondrá vieja en pocos años por ese carácter que tiene. Es solo que este mapa abarca todo el continente demoníaco y parte de la capital Nips; por eso es que es tan caro. En ningún otro lugar encontrará algo así, jejeje. —La sonrisa del goblin cada vez era más cínica.

—Y-ya veo, lo siento por llamarte imbécil —solté eso como burla de venganza por decirme que me pondría vieja rápido—. Te lo compro en treinta monedas de cobre —dije, tratando de regatear el precio de ese mapa.

—Treinta y cinco. —La ambición por el dinero de ese goblin era tal que respondió rápido.

—Hecho.

Después de pagar, la cantidad de dinero que tenía bajó demasiado; solo me quedaban diez monedas de oro, cuarenta de plata y sesenta de cobre.

«Maldición, no debo ser tan impulsiva al comprar cosas, si no, me quedaré sin dinero. Pagué un dineral por ese mapa viejo, pero es mejor tenerlo por si acaso y ubicar las zonas a donde podría ir».

Mientras caminaba, observaba el mapa con mucha curiosidad.

«Es sorprendente el tamaño del continente; tan solo de verlo me siento agobiada. Pero no puedo hacer nada, regresar tampoco me garantizará que podré vivir una vida tranquila».

Un rugido en mi estómago me sacó de mis pensamientos.

«Ughh, parece que ya me dio hambre. ¿Dónde dijeron esos chicos que estaba ese local de comida?».

Caminé durante unas dos o tres cuadras y, al doblar en la última, vi un local de piedra. En la puerta principal se encontraba un letrero con el nombre: «El Ogro Hambriento». Al parecer estaba cerrado, puesto que se veía vacío; sin pensarlo, abrí la puerta y entré.

Para mi sorpresa, el lugar estaba demasiado limpio y bien cuidado por dentro. Había un cliente: un enano durmiendo en una esquina. Al caminar más hacia el interior, se hizo visible la barra; una mujer con cuernos estaba detrás, ordenando y limpiando varios tarros.

Me detuve al ver la belleza de esa mujer. Tenía el cabello de un color rojo intenso recogido en una trenza y dos pequeños cuernos curvos que sobresalían en los laterales de su cabeza, apuntando hacia su frente. De su cadera surgían dos grandes alas de murciélago, plegadas en su cintura. Era una súcubo.

Al notar mi presencia, la súcubo levantó la vista con una sonrisa demasiado cálida.

—Bienvenid... —La súcubo se congeló por un segundo. El tarro que sostenía resbaló de sus manos y se estrelló contra el suelo—. No puede ser, ¿eres tú? Aghhh, esto no... —La súcubo se agachó a recoger los trozos de vidrio que dejó el tarro.

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En el texto hay: superacionpersonal, aventura accion magia, elfa

Editado: 08.08.2026

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