Las cenizas de la historia y la princesa de los no muertos

Capitulo Dos - Parte Uno: La princesa de los no muertos

Después de preguntarle al Devorador de Almas sobre donde podría descansar, este le dijo que podía dormir en la habitación que quisiera ya que no importaba en realidad,  después de todo estaban todos muertos. Pero si le recomendó que fuera a la última recamara del tercer piso. Y antes de que esta se marchara de su presencia le dijo una cosa más.

-Beatriz, tu nombre es Beatriz. Me había olvidado de decírtelo antes pero ahora ya lo sabes-

A ella le parecía lindo poder saber por fin cuál era su nombre pero lo único que pudo hacer fue devolverle una sonrisa al no muerto ya que no tenía nada más en su poder.

Al llegar a la habitación que le habían recomendado en el tercer piso se topó con que no era una habitación cualquiera, eran los aposentos del rey y la reina. Aunque le costó un poco descubrir eso, pero luego de comparar la gran cama para dos personas con las de las otras habitaciones, más el tipo y tamaño de los armarios y la diferencia de ropas y joyas logro deducirlo. Y de todo lo que se encontraba allí la cama era lo que se encontraba en mejores condiciones, solo tenía algunos escombros de pared y vidrios pero eso no era nada que se sacara con facilidad.

Una vez que la cama se encontraba en mejores condiciones, Beatriz se subió en ella y se acomodó en el centro para luego taparse con las sabanas rojas y moverse en su interior disfrutando del rose de las caras telas con su cuerpo. Cuando encontró la mejor posición para dormir miro hacia la pared de la derecha en la cual se encontraba una puerta que llevaba al balcón, aunque al lado de la puerta había un gran agujero por el cual entraba la luz de la luna y las estrellas y luego de quedarse mirando el cielo nocturno por un largo rato por fin cerro sus ojos para comenzar a soñar. Y en una esquina de la habitación flotando en el techo se encontraba el ojo espía que transmitía todo lo que veía a la bola de cristal del Devorador de Almas.

Cuando los cálidos rayos de luz que indicaban que ya era de día golpearon la cara de Beatriz por un largo rato esta recién logro levantarse. En el pasado su madre regulaba su ciclo de sueño despertándola bien temprano, pero como ahora su madre se encontraba en el otro mundo ella debía acostumbrar a su cuerpo a qué hora despertarse.

Ya con toda la energía de su cuerpo concentrada, ella logro levantarse de la cama. Había dormido con el delantal blanco y extraños dibujos rojos en el ya que no tenía nada más con que vestirse. El día anterior había buscado alguna otra prenda para ponerse pero todas se encontraban descocidas o le quedaban demasiado grandes y como su madre no le había enseñado a cocer no podía hacer nada para arreglarlas.

Levantándose de la cama Beatriz sacudió un poco su vestido para sacarla algunas pelusas que se habían quedado pegadas y también para engañarse así misma con que lo estaba lavando y se encontraba limpito. Luego salió corriendo de del cuarto llena de energía como si los rayos del sol la hubieran cargado, pero por ese acto tan imprudente ella casi se cae por un hoyo que había en el suelo y daba al segundo piso.

-Eso estuvo cerca-

Ignorando el hecho de que pudo sufrir heridas graves ella siguió corriendo y saltando hasta llegar a la sala del trono donde se encontraba el señor Devorador de Almas, su nuevo amigo se encontraba exactamente en la misma posición con la que lo había encontrado por primera vez y como estaba ayer a la noche antes de que se fuera a dormir, así que decidió moverse sigilosamente para sorprenderlo por atrás y darle el susto de su vida, aunque ya no poseía una.

Su amigo todavía no se había dado cuenta de su presencia y aprovechando eso Beatriz apresuro sus sigilosos movimientos hasta llegar a estar frente a su espalda. Una vez en esa posición flexiono las piernas y luego pego el salto más grande que dio en su vida para colgarse de la espalda de su amigo mientras gritaba.

-GUHHHH-

-Hola Beatriz, veo que ya despertaste-

El señor Devorador de Almas no se había inmutado ante el susto de la niña y siguió succionando del extraño y viscoso liquido violeta que se encontraba en el gran cráter.

Ella no entendía por qué su amigo no se le salió el alma de un susto, ella había sido muy sigilosa y cuido de no hacer nada de ruino < ¿Sera porque ya estaba muerto para empezar? Sera mejor probar con otra cosa>. Y así desde que se levantó hasta que se hizo medio día Beatriz estuvo intentando asustar a su amigo, ideo muchas acticas y planes para hacerlo pero ninguna había funcionado, además ya comenzaba a aburrirse y se planteó rendirse para intentarlo más tarde.

El no muerto por primera vez en todo el día despego su mirada del gran hoyo y la dirigió a la niña, tal vez esa acción se debió a las miles de voces en su interior de los ciudadanos que le pedían hacerlo, aunque pudo deberse a algún otro factor externo.

Ella se encontraba sentada en gran trono moviendo las piernas de un lado a otro con los cachetes inflados. Al principio el Devorador de Almas no entendía a que se debía eso pero luego de reflexionar por unos segundos todo lo que ambos había hecho desde que ella se levantó logro obtener una respuestas.



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En el texto hay: fantasia oscura, relatos cortos, suspenso magia

Editado: 08.05.2019

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