Consumido por la desesperación de verse superado y humillado por su propio hermano menor, Krang descendió a los niveles prohibidos del castillo. Violando los sellos antiguos y destruyendo las protecciones mágicas, saqueó las profundidades de la bóveda en busca de cualquier reliquia que pudiera otorgarle la victoria. Sus dedos, temblorosos por la codicia, se cerraron finalmente sobre el anillo.
Con el artefacto brillando en su mano, Krang marchó al encuentro de su hermano menor y lo desafió a un combate singular. Zack, ignorando por completo que Krang portaba el anillo maldito de su padre, aceptó el reto bajo la creencia de que se trataba de una prueba final impuesta por sus progenitores para evaluar sus habilidades. El choque de sus armas fue devastador. La colisión de sus flujos de energía liberó un estruendo tan colosal que la tierra bajo sus pies comenzó a agrietarse y las montañas circundantes se fragmentaron, dejando caer inmensos bloques de piedra hacia los valles.
Zack, percatándose de la anomalía en la fuerza de su hermano y de la aura oscura que lo rodeaba, intento detener la locura.
-- ¡Hermano, no tienes que hacer esto! --- exclamó, tratando de contener el ataque.
Krang no respondió con palabras. Sus ojos completamente inyectados en el odio y la influencia corruptora del anillo, fijaron su mirada en Zack. Canalizando la fuerza destructiva del Arklom, Krang desató una explosión apocalíptica que envolvió todo el horizonte en un destello cegador.
La batalla entre los hermanos termino en tragedia para el traidor. Krang fue finalmente desterrado hacia los confines del olvido, el anillo Arklom fue confiscado y confinado una vez más. Sin embargo, para evitar que la historia se repitiera, se ordeno su traslado fuera del castillo. El unico acceso al artefacto se dispus9 en un templo sagrado edificado en la cumbre delas montañas mas altas e inaccesible de la region de Khragixx.
Para custodiando, se designó a una orden de caballeros élites, guerreros devotos cuyo único absolotu deber era proteger el anillo, incluso si eso significaba entregar sus propia vidas en el proceso.
Las décadas se convierteron en siglos. El secreto se mantuvo a salvo hasta que dos exploradores humanos, desafiando la geografía extrema, lograron dar con la ubicación exacta del templo. Al llegar a las imponentes puertas de piedra, contemplaron alos guardianes ataviados con majestuosas armaduras doradas. Los caballeros orientaron sus miradas hacia los intrusos, pero al no percibir intenciones hostiles ni malicia en sus flujos, les permitieron retirarse en paz.
El error fatal ocurrió cuando los exploradores regresaron a los pueblos cercanos dela llanuras. Facusuandos por lo que habian vistos, propagaron el rumor de que en lo alto de Khragixx existía una estructura repleta de riquezas incalculable, oro y joyas preciosas, justificando su teoría en el brillo dorado delas armaduras de sus guardias. La codicias y civiles obsesionados con la riqueza marcharon hacia las alturas con la intención de saquear el lugar.
Al percatarse del pelogro, el reino reacciono. Utilizado magia primordial para salvarguardar el templo, invocaron una niebla densa, perpetua y magica qué envolvió por completo las cordilleras dela montañas, ocultandola dela vista de los mortales. Con el pas9 de las generaciones, la leyenda del templo de oro se diluyo hasta convertirse en un mito. Nadie era capaz de hallar el camino a través de la bruma, aquellos insensatos que se adentrahan en la esperara gri jamás regresaban. Años más tarde, un célebre y experimentado explorador llamado Edward concedió una última entrevista publica antes de su partida, jurando ante el mundo que desafiaria la maldicion y traería pruebas reales del templo místico. Edward marchó hacia Khragixx y al igual que lo demás, desesperació sin dejar rastros. Ante la ola de perdidas, las autoridades prohibieron formalmente el paso a las montañas sepultado el mito bajo capas de advertencia legales
Hasta que 65 años después apareció un joven llamado Tony que su futuro sería destinado.