Las guerreras de whisperwood

Capitulo 19: Luchando contra la muerte

Camila estaba en el hospital de Versalles. Los médicos dijeron que había sufrido golpes en el cerebro y que su estado era inestable.

El hombre que la atropelló se llamaba Elías. Asustado, la llevó al hospital.

-Ojalá mejore -decía Elías, esperando en la sala.

Mientras observaban a Camila, algo comenzó a pitar.

-¡Doctor, enfermera! ¿Qué sucede? ¡Alguien, ayúdeme! -gritaba Elías, corriendo como loco por el pasillo.

La enfermera entró y luego gritó:
-¡Doctor, perdemos a la paciente!

El doctor llegó de inmediato junto a otros enfermeros.

-¿Qué pasa? ¿Cómo que la estamos perdiendo? -preguntó Elías, intentando entrar.

Los enfermeros no lo dejaron pasar.

Elías se agarraba la cabeza, observando todo desde la ventana.

El enfermero calentaba las plachas.
-Uno, dos, tres -decía el doctor.

Camila no reaccionaba.

-Uno, dos... ¡bip, bip, bip!

El doctor suspiró. El pulso había vuelto.

-La paciente aún está delicada, será mejor que descanse -le dijo el doctor a Elías.

Un policía llegó al pasillo donde estaba Elías.

-¿Usted es el del caso? -preguntó.
-Sí, yo soy -respondió Elías.
-¿Cómo sucedió todo?
-Cruzaba la calle corriendo. Yo no iba rápido, pero no la vi y la atropellé por accidente.

El policía anotaba todo palabra por palabra.

-¿No vio si alguien la seguía o si iba sola?
-No... no me fijé -respondió Elías.

-¿Y qué dice el médico?
-Tuvo golpes en el cerebro. La traje a tiempo. Casi muere hace unos minutos. Está delicada, tiene que descansar -dijo Elías, preocupado.

-¿Cuántos años tienes?
-Diecisiete, señor.

-Como fue un accidente, si muere, serán dos años de prisión. Y si le dan de alta, te harás cargo de medicinas, alimentos y todo lo que necesite hasta que se recupere -dijo el policía antes de marcharse.

Elías sintió culpa por lo sucedido. Miró a Camila dormida, deseando que se mejorara.

-Es linda... me pregunto cuál será su nombre -pensó.

Elías se durmió en la silla.

Luego despertó, fue por un café y al volver se quedo de pie para pensar.

Mientras estaba frustrado, vio que la chica movió un dedo.

Se levantó, entró a la habitación y se sentó a su lado.

Camila abrió los ojos y, al ver a Elías, gritó mientras se sentaba de un tirón.

-¡Ahh!

-Calma, calma -dijo Elías.

-¿Quién eres tú? -preguntó Camila.

-Te atropellé por accidente. Mi nombre es Elías Trochez. ¿Y tú cómo te llamas?

-Camila Sánchez -dijo ella, calmándose un poco.

No recordaba mucho, solo un dolor que le había causado el atropello. Agradecía al destino haber escapado de ese edificio.

-Si necesitas algo, solo dímelo -respondió Elías.

-Solo agua -pidió Camila.

Elías salió y le trajo un vaso de agua fría.

Camila la bebió y luego se recostó para dormir.

Necesitaba ordenar sus ideas, planear qué haría después y luchar por irse cuanto antes mejor.

-De aquí tiene que surgir algo... -dijo Elías, admirando la belleza de Camila.

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