Las luces de la habitación parpadeaban. Había un olor extraño para Camila. Era molesto estar enferma.
Una enfermera rubia llevó el desayuno en una bandeja y lo dejó sobre una mesita.
La enfermera le dijo a Elías que le diera de comer.
Elías se sentó al lado de la camilla, tomó una cucharada de sopa y se la ofreció a Camila.
-No quiero eso. Huele horrible. Prefiero no comer -se negó Camila.
-Entonces, ¿qué quieres? -preguntó Elías.
-Pues... quiero fideos con salsa -dijo Camila con entusiasmo.
Elías dejó la sopa en la mesa, fue al restaurante de al frente y, con mucho cuidado, llevó los fideos a la habitación.
Camila los comió hasta quedar satisfecha.
-Elías, ¿me podrías prestar tu cuaderno para enviar una carta? -dijo Camila.
-Claro, ten -dijo Elías pasándole el cuaderno.
Camila escribio la carta para su hermano Gerardo.
Pidiendole que llegara a verla al hospital, por que habia tenido un accidente.
Elías pensó que Gerardo era el esposo de Camila, pero no se atrevió a preguntarlo.
El resto del día transcurrió lento y con un aburrimiento desastroso para Camila. Aún así, trató de distraerse en algo, pero le fue imposible.
Gerardo llegó al hospital y preguntó a la enfermera en qué habitación estaba Camila.
-Docientos seis -le dijo la enfermera.
Gerardo entró, abrazó a Camila, puso lo que traía en una esquina y se sentó al lado de ella.
-¿Cómo sucedió? -preguntó Gerardo.
-Después que escapé de Roberto, unos hombres me secuestraron. Cuando escapé, un auto me atropelló por accidente.
-Ay, lo siento mucho, hermana. Yo debí ayudarte a escapar desde el inicio -dijo Gerardo arrepentido.
-No es tu culpa -dijo Camila.
Elías estaba en el pasillo, no quiso escuchar su conversación.
-Mira, Camila, te traje una mochila de ropa.
Vendí tus vestidos que cosiste y hice doscientos francos.
Te traje tela y agujas, así no te aburres aquí.
También te traje el cuaderno de tus diseños, sé que son muy importantes para ti.
-Gracias por todo, Gerardo -dijo Camila con una sonrisa.
-Camila, hay algo que tengo que decirte. Es muy importante -dijo Gerardo con voz preocupada.
-¿Qué pasó? -preguntó Camila.
-Es sobre mamá. Tiene que ver con su muerte -explicó Gerardo.
-¿Me ocultaron algo?
-Bueno, ah, este... ya...
-Ay, solo escúpelo.
-La muerte de mamá no fue un accidente.
Ella murió en un incendio, pero no fue un accidente.
Eso pasó hace diez años, tú tenías seis.
Cuando mamá murió, consumida por las llamas en esa cabaña, se hizo una investigación -explicó Gerardo.
-¿Qué pasó? -preguntó Camila con lágrimas en los ojos.
-El oficial encontró un encendedor y piezas que olían a gasolina.
Además, la puerta estaba trancada por fuera.
-¿Eso significa que alguien la mató?
Su madre, tan linda y amorosa, había sido asesinada sin más por alguien que desconocía. Las lágrimas continuaron cayendo mientras ella sufría por una verdad que nunca se le comunicó.
-Así es, pero no pude investigar nada más.
-Pensé que sería importante decírtelo.
-Gracias, es algo que hay que tomarse con calma -dijo Camila, limpiándose las lágrimas.
Gerardo abrazó a Camila por última vez. y le dijo que se fuera a París.
-Ahí estarás bien.
-Te quiero, Gerardo -dijo Camila.
-También yo -dijo Gerardo saliendo por la puerta.
Elías solo escuchó cuando se dijeron "te quiero".
-Ay, sí es su esposo... -se dijo Elías.
Elías nunca había tenido una relación seria con una chica,
pero Camila le parecía diferente.
Hermosa, terca, testaruda, pero aun así, era tierna.
-Reacciona, Elías. Tiene esposo, además tan rápido te enamoras... -se dijo, volviendo a su asiento.
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La sábana envolvía suavemente el cuerpo de Camila.
Ella despertó segura, en esa habitacion fea donde no le gustaba estar.
Empezó a tejer una camisa con su propio diseño.
Elías, en el pasillo, hablaba con el doctor.
-¿Y cuándo le dan de alta? -preguntó.
-Hoy mismo, después de una revisión.
Elías le dio la buena noticia a Camila.
-Eso me alegra, me iré a paris -dijo sin inmutarse.
-¿Y qué hay de tu esposo, Gerardo? -dijo Elías.
-Gerardo no es mi esposo, es mi hermano. ¿De dónde sacaste esa idea?
-Lo supuse -respondió Elías, y por dentro estaba tan feliz como un niño recibiendo un regalo sin saber por qué.
El doctor hizo la revisión y luego le dijo a Camila que se podía ir sola. Le dio el nombre de un medicamento para que lo comprara.
Elías sentía una sensación dentro de él sin saber por qué. Camila le llamaba la atención.
-¿Me estaré enamorando? -se dijo.
Camila empacó sus cosas, se despidió de Elías con una sonrisa y él la colmó de una mirada de ternura.
Dos días después, cumplió diez y siete años, y se marchó a París.
Ahí iba a tener una vida mejor y una oportunidad digna.
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Nota: Hoy 25 de octubre es mi cumple (14) por eso actualización doble🦋
Se les agradece cada interepción🌸