Sofía estaba sentada en su cama, pensando en los momentos felices con sus padres.
Las demás se despertaron ya que un oficial les gritó que fueran a desayunar.
Sofía caminaba por el pasillo hacia el comedor, aún con su mirada perdida.
Hicieron una fila grande para retirar su comida, y Sofía se sentó en una mesa de la esquina.
Llevaba su bandeja con los alimentos.
-¿Qué día es hoy? -preguntó Dilsa.
-Hoy es martes -contestó Luz.
-Hoy nos toca limpiar los baños -añadió Gloria.
-¿Lavar los baños? -preguntó Sofía, extrañada.
-Sí, se lavan por celda -dijo Dilsa.
Después del desayuno, tenían una hora libre y luego volvían a las celdas.
Los demás reos solían usar esa hora para relajarse y estabilizarse antes de volver a la celda.
Sofía y sus compañeras de celda fueron a formar, luego les asignaron los baños.
Sofía fregaba las paredes y las demás el piso del baño.
-Bueno, bueno, contigo quiero hablar -dijo Aranis acercándose.
junto a sus amigas.
-No quiero problemas -dijo Sofía.
-¿Desde ayer los tienes? -dijo Aranis con burla.
-Dejame en paz -dijo Sofía, desviando la mirada.
Aranis la golpeó en la cara.
Sofía chocó contra la pared y cayó al suelo.
Aranis se aprovechó y le dio una patada en la cara.
Un oficial de policía se la llevó a la enfermería.
Luego, a Sofía la llevaron a la celda.
Claudio, el jefe de Iván, revisó todas las pruebas.
-Efectivamente, el asesino fue alguien más -dijo.
Claudio llamó a Iván.
-Llévate al oficial y entreguen esta orden de libertad. Saquen a esa muchacha de allí -dijo.
Iván fue a la prisión, presentó la orden y ya podía llevarse a Sofía.
Un oficial llegó a la celda de Sofía.
-Sofía Maldonado, quedas en libertad -dijo, abriendo la celda.
-Ramón no es momento de broma -dijo Gloria con desdén.
-No es una broma -respondió.
Sofía se dio cuenta que no era broma. Se puso feliz al instante.
Las chicas estaban felices por ella.
Las cuatro compartieron un abrazo enorme.
-Gracias por todo. Nunca las olvidaré -dijo mientras salía de la celda.
-Tampoco nosotras a ti -respondió Luz.
No olvidaría a esas chicas y si algún día tenía la oportunidad de ayudarlas, lo haría.
Sofía sabía perfectamente, que la libertad por fin había llegado.
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